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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Este 21 de mayo, Chile conmemora 147 años de los combates navales de Iquique y Punta Gruesa, decisivos en la Guerra del Pacífico. Arturo Prat, héroe nacional chileno, perdió la vida tras arengar a su tripulación con la famosa frase “¡Al abordaje, muchachos!” y saltar al Huáscar. La Guerra del Pacífico se desató por conflictos en la zona del salitre, llevando a Chile a declarar la guerra a Perú y Bolivia en 1879. La Campaña Marítima fue crucial, destacando los combates navales de Iquique y Punta Gruesa, donde la Esmeralda se hundió y la Covadonga destruyó la Independencia.

Todo Chile sabe que este jueves 21 de mayo es feriado, pero muchos quizás desconocen el motivo detrás de este día festivo. Este 2026 se cumplen 147 años desde los combates navales de Iquique y de Punta Gruesa, claves para el desenlace y posterior victoria de Chile en la Guerra del Pacífico.

Fue en ese histórico día en que Arturo Prat perdió la vida en combate, después de arengar a su tripulación con la famosa frase “¡Al abordaje, muchachos!”, y saltar al Huáscar junto con algunos de sus hombres. Esta heróica acción fue lo que elevó su figura a la categoría de héroe nacional, convirtiéndose además en una inspiración para la Armada de Chile.

Esto es lo que debes saber sobre este día.

La Guerra del Pacífico

En una época donde el salitre era considerado como “el oro blanco” y donde las mayores reservas del mundo se concentraban en el desierto de Atacama, ejercer el control de la zona era un asunto de interés nacional para los países que limitaban con dicho territorio.

Cabe recordar que, antes de la Guerra del Pacífico, el territorio chileno llegaba hasta el paralelo 24° de latitud sur. Hasta Tarapacá era Perú, y una buena parte de la actual región de Antofagasta pertenecía a Bolivia, aunque el grueso de quienes trabajaban la zona eran chilenos.

Límites entre Chile, Perú y Bolivia antes de la Guerra del Pacífico.
Límites entre Chile, Perú y Bolivia antes de la Guerra del Pacífico.

Pese a la existencia de un acuerdo entre la Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta -de capitales chilenos y británicos- y el gobierno boliviano de no subir los impuestos por quince años, en 1878, el presidente Hilarióng Daza ordenó aumentar los tributos a la empresa, la que se rehusó a pagar.

En consecuencia, el gobierno de Daza ordenó rematar la compañía en febrero de 1879, detonando la ocupación militar chilena de la ciudad de Antofagasta. Tras el fracaso de la mediación peruana, la batalla de Calama y tras descubrirse un pacto secreto entre Perú y Bolivia, Chile declaró la guerra a ambos países el 5 de abril de 1879.

La campaña marítima

Aunque la Guerra del Pacífico se extendió hasta 1883, los eventos ocurridos durante los primeros meses del conflicto bélico fueron determinantes para el desenlace, especialmente durante la Campañah Marítima, desarrollada entre marzo y octubre de 1879. Sus batallas más importantes fueron los combates navales de Iquique y Punta Gruesa la mañana del 21 de mayo; y también el combate naval de Angamos el 8 de octubre.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional, “el control del mar era esencial para lograr el triunfo, pues era indispensable neutralizar a los blindados de la armada peruana, que representaban un serio riesgo para el traslado de los contingentes militares por vía marítima”. De hecho, cuando se declaró la guerra el 5 de abril, comenzó de inmediato el bloqueo del puerto peruano de Iquique con la Escuadra chilena.

La intención era clara: obligar a la escuadra enemiga a romper dicho bloqueo y disputar el dominio del mar. No obstante, pasaron las semanas y, ante la ausencia de una respuesta por parte del Perú, el Comandante en Jefe de la Escuadra chilena, Juan Williams Rebolledo, decidió zarpar el 16 de mayo con todos los buques disponibles en dirección a El Callao. Todos los buques, excepto dos: la corbeta Esmeralda, bajo el mando del capitán Arturo Prat, y la goleta Covadonga, comandada por el capitán Carlos Condell.

Los combates navales de Iquique y Punta Gruesa

Eran las siete de la mañana cuando, para sorpresa de todos, llegaron al puerto de Iquique los buques de la Escuadra peruana: el monitor Huáscar, al mando del almirante Miguel Grau, y la fragata Independencia, comandada por Juan Guillermo Moore. Se trataba de los barcos que Williams esperaba encontrar en su camino a El Callao, lo que evidenció que ambas escuadras se habían cruzado en alta mar sin avistarse.

La Covadonga advirtió la llegada de ambos buques de guerra y dio aviso a la Esmeralda. Poco después, un cañonazo del Huáscar en dirección a las embarcaciones anunció el inicio de la batalla.

“¡Muchachos! La contienda es desigual, pero ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea esta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro que, mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar, y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber. ¡Viva Chile!”, Arturo Prat Chacón.

Rápidamente, el combate se dividió en dos: Condell atrajo a la Independencia en dirección a Punta Gruesa y Prat se quedó frente a Iquique enfrentándose al Huáscar. Aunque las embarcaciones chilenas estaban en desventaja, la misión era mantener el bloqueo a toda costa.

Poco después de algunos ataques a la distancia, la nave comandada por Grau realizó un espolonazo a la Esmeralda. Fue entonces cuando Arturo Prat arengó a su tripulación con la famosa frase “¡Al abordaje, muchachos!”, y saltó al Huáscar junto con algunos de sus hombres, muriendo en dicha hazaña. A pesar de la última resistencia de su tripulación, la Esmeralda terminó hundiéndose tras una nueva ofensiva del barco peruano. Posteriormente, los sobrevivientes fueron rescatados del agua y desembarcados el mismo día en Iquique como prisioneros.

¿Qué pasaba mientras tanto en Punta Gruesa? La nave chilena logró atraer a su oponente hacia aguas poco profundas, resultando en el encallamiento y destrucción de la Independencia. “El Combate Naval de Iquique no se puede separar del Combate Naval de Punta Gruesa”, aseguran desde el sitio oficial de la Armada de Chile.

“El brillante triunfo obtenido por la vieja y débil goleta cañonera Covadonga fue un golpe que la Marina del Perú no pudo superar jamás en el transcurso de la Guerra del Pacífico”, indica el portal.

Unos días después de los eventos del 21 de mayo, cuando se difundieron los detalles de los enfrentamientos en Iquique y Punta Gruesa, gran parte de la población se llenó de orgullo. Los ciudadanos, previamente descontentos con el actuar de las autoridades en la guerra, se sintieron inspirados por el heroísmo de los marinos de la Esmeralda y la Covadonga, generando un sentimiento de unidad nacional que impulsó un esfuerzo colectivo para lograr la victoria.

Según recuerda la Biblioteca Nacional, esta primera etapa de la guerra culminó en octubre de 1879 con la captura del monitor Huáscar en Angamos “La armada chilena tomó el control de la costa del Pacífico, permitiendo que el resto de la guerra se desarrollara en territorio extranjero, de manera que el país no se vio expuesto a invasiones ni a bombardeos”.

Oficialmente, la Guerra del Pacífico finalizó en 1883 con el fin de la resistencia peruana.