Irán vive una crisis política y social sin precedentes en su historia reciente. Este martes se dio a conocer que al menos 12 mil personas habrían muerto a raíz de las protestas antigubernamentales; sin embargo, existen sospechas de que la cifra podría haber llegado incluso a 20 mil.
Las tensiones entre el régimen de Irán y los civiles datan de hace varios años; no obstante, la situación actual ha adquirido dimensiones nunca antes vistas en la historia reciente del país. Más de 500 movilizaciones han tenido lugar a lo largo de 31 provincias desde el 28 de diciembre de 2025.
Aunque en un inicio las protestas aludían a la situación económica del país —el país ha estado lidiando con una tasa de inflación anual cercana al 40 %—, a estas alturas ya apuntan derechamente a la República Islámica y a su sistema de gobierno y control sobre los ciudadanos.
Uno de los elementos más complejos en esta situación ha sido el hermetismo y opacidad con el que el régimen iraní ha operado durante las últimas semanas. Las autoridades no han emitido cifras oficiales sobre los muertos en las protestas, y los medios de comunicación extranjeros tampoco han podido evaluar el número de víctimas de forma independiente, debido a que tanto el internet como las llamadas internacionales están bloqueadas en el país.
“Debe respetarse el derecho del pueblo iraní y de la comunidad internacional a estar informados. Para ello, RSF exige el restablecimiento inmediato de las telecomunicaciones y la liberación de los 24 periodistas detenidos en el país”, señaló Reporteros Sin Fronteras a través de un comunicado.
Crisis por el costo de vida
Según recoge nuestro medio asociado France24, el desplome del rial -la moneda local- ha provocado una crisis económica cada vez mayor en el país. Los precios de alimentos básicos como la carne, el arroz y otros han subido de forma importante.
El pasado diciembre, Irán introdujo un nuevo nivel de precios para su gasolina subsidiada a nivel nacional. Esta medida elevó el costo de uno de los combustibles de menor precio del mundo y aumentó la presión sobre la población.
Además, Teherán podría buscar aumentos de precios más pronunciados en el futuro, ya que el Gobierno anunció que estos se revisarán cada tres meses.
En simultáneo, se espera que los costos de los alimentos se disparen después de que el Banco Central de Irán pusiera fin recientemente a un tipo de cambio preferencial y subsidiado entre el dólar y el rial para todos los productos, excepto medicamentos y trigo.
Más que solo la economía
Como señalamos, a estas alturas las protestas van más allá de la problemática económica. La ira y el descontento ciudadano ha estado latente a lo largo de los años, especialmente tras la muerte de Mahsa Amini, mujer kurda-iraní de 22 años que desafió las normas del velo obligatorio en el país islámico.
En septiembre de 2022, la policía moral iraní arrestó a Amini en Teherán por presunto incumplimiento del código de vestimenta iraní. La joven fue trasladada a un centro de reeducación, donde se desplomó. Falleció en el hospital pocos días después. Su muerte desencadenó una ola de protestas en contra del régimen, invitando a miles de mujeres a la desobediencia civil quitándose los velos y mostrando el cabello.
El Movimiento Verde de 2009 también fue una de las protestas más emblemáticas del país persa, enmarcada en un presunto fraude electoral. No obstante, ninguna de ellas ha alcanzado la magnitud de las protestas de las últimas semanas.
“El movimiento de 2022 comenzó con el problema de las mujeres. Pero también se reflejaron en él otras reivindicaciones… Las protestas de diciembre de 2025 comenzaron con cuestiones que parecían económicas y, en muy poco tiempo, llegaron a transmitir mensajes compartidos”, afirmó a la BBC el investigador en sociología Eli Khorsandfar.
Durante las protestas también se han escuchado cánticos a favor del príncipe heredero iraní exiliado, Reza Pahlavi, hijo del último shah de Persia.
“Muchos partidarios de Pahlavi piden el retorno a la monarquía, aunque el propio Pahlavi dice estar a favor de celebrar un referéndum para determinar qué tipo de estructura de gobierno quieren los iraníes”, consignó el medio quatarí AlJazeera.
¿Qué rol juega Estados Unidos en todo esto?
El presidente estadounidense Donald Trump no se ha mantenido al margen de lo que ocurre en el país asiático. Desde el inicio de las protestas ha emitido duros cuestionamientos al régimen, asegurando que evalúa una intervención estadounidense para “ayudar” a los manifestantes.
Recordemos que, según señalaron funcionarios estadounidenses a varios medios del país, Trump ha estado evaluando acciones militares en Irán. Esto, mientras autoridades de dicho país han denunciado ante la ONU la intervención del país norteamericano y de Israel en las protestas.
Recientemente, Trump animó a que los “patriotas iraníes” sigan manifestándose, asegurando que “la ayuda está en camino”. No obstante, de momento se desconoce qué quiere decir el republicano con que “la ayuda está en camino”.
Los orígenes del régimen: la Revolución Islámica de 1979
Aunque Irán adoptó la religión musulmana tras la invasión árabe de mediados del siglo VII, la Revolución Islámica de 1979 marcó un antes y un después en la historia contemporánea de lo que alguna vez fue el Imperio Persa.
A partir del 1 de abril de ese año, el sistema político de Irán pasó de ser una monarquía a una república islámica, tras la caída del sha Mohammad Reza Pahlaví y el triunfo de la revolución liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini.
Desde entonces, el país adoptó un modelo de gobierno teocrático en el que la máxima autoridad es religiosa y donde las leyes civiles están influenciadas fuertemente por la interpretación chiita del Islam.