Artes y Cultura
Lunes 21 enero de 2019 | Publicado a las 13:49
De Nachlass a Swan Lake: dos extremos de Santiago a Mil
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Termin√≥ la 26¬į versi√≥n del Festival Santiago a Mil con una impresionante cantidad de espect√°culos, m√ļsica y exposici√≥n de gran calidad.

Santiago a Mil tiene la virtud de traer parte de la diversidad del mundo creativo, desde arte clásico a vanguardias, desde la India y Sudáfrica, pasando por Europa y Corea para llegar a Latinoamérica y Chile.

Entre los diversos extremos de esa gran diversidad, destaco el contrapunto entre Nachlass (Suiza) y Swan Lake (Sud√°frica).

Nachlass, Santiago a Mil (c)
Nachlass, Santiago a Mil (c)

Nachlass

Nachlass (de Stefan Kaegi y Dominic Huber) presentaba 8 m√≥dulos, a los que pod√≠an entrar un m√°ximo de seis personas cada vez, en los que se recreaban espacios importantes para personas fallecidas, con objetos valiosos para ellos, todo ello acompa√Īado de grabaciones o filmaciones de ellos.

Nachlass, Santiago a Mil (c)
Nachlass, Santiago a Mil (c)

Eran personas enfermas (alguna con enfermedad terminal), una que hacía deporte extremo como otras que habían optado por la eutanasia.

Nachlass (palabra alemana que conjuga ‚Äúdespu√©s‚ÄĚ y ‚Äúpartida‚ÄĚ) es una invitaci√≥n a reflexionar sobre la muerte y lo que queda despu√©s de ella. Y la puesta en escena es coherente con esa idea: se entraba a un m√≥dulo ovalado blanco, muy pulcro, con ocho puerta sobre las cuales un letrero luminoso indicaba cu√°nto tiempo quedaba para que se abriera la puerta para poder ingresar.

Nachlass, Santiago a Mil (c)
Nachlass, Santiago a Mil (c)

De esta forma, la secuencia era elegida por cada cual, influido por los tiempos de espera.

En esta obra-instalación no intervenían personas, salvo los espectadores y alguien que guiaba. No había actores, todo, en rigor, funcionaba solo.

Swan Lake, Santiago a Mil (c)
Swan Lake, Santiago a Mil (c)

Swan Lake: un clásico europeo con la energía Sudafricana

Swan Lake es una versi√≥n libre inspirada -y cr√≠tica- de la obra cl√°sica, con fragmentos grabados de la m√ļsica de Tchaikovsky.

Por un lado, ironizan con la historia y la puesta en escena, donde los protagonistas no se encuentran, con la idea de ‚ÄúPr√≠ncipe Azul‚ÄĚ y los pasos cl√°sicos del ballet. Adem√°s de tener a casi todos los bailarines y bailarinas con tut√ļ…

Por otro, incorporan la cultural tradicional local al cl√°sico europeo, bailando en algunos fragmentos la m√ļsica de Tchaikovsky con los pasos “cl√°sicos” cpomo en otros danzas tradicionales del pa√≠s (o, al menos, inspiradas en ellas), con un cuestionamiento profundo pero al mismo tiempo bello, muy expresivo e intenso. (no fue gratuita la ovaci√≥n final, con gran parte del p√ļblico de pie).

Dos posible extremos de un mundo diverso

Si Natchlass refleja la gran preocupaci√≥n en Europa por la muerte, con un montaje muy racional, donde incluso los elementos emotivos (como los testimonios) est√°n mediados, con altas cuotas de racionalidad, Swan Lake es un explosi√≥n de vitalidad, de humor y de una b√ļsqueda de apropiaci√≥n de lo europeo (lo ‚Äúblanco‚ÄĚ) adapt√°ndolo a su cultura.

Si ver Nachlass y Swan Lake era un estímulo, verlas con pocos días de diferencia resultaba una experiencia que las potenciaba mutuamente.

Ahora, extremos de esta gran diversidad de Santiago a Mil hubo muchos y muy estimulantes, como pudo ser Swayambhu (India, Francia), o Romeo y Julieta en versión coreana con Oratorium (Alemania) o Petróleo (Argentina), por dar algunos ejemplos.

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