Artes y Cultura
Martes 30 octubre de 2018 | Publicado a las 08:00 · Actualizado a las 12:52
Premio Nacional de Educación: "Pensar que una ley resuelve el problema de la violencia es ingenuo"
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Tras determinarse que el proyecto, que establec√≠a que los directores podr√≠an sancionar a alumnos con la expulsi√≥n en caso de actos de que da√Īen la integridad de sus miembros, el Premio Nacional en Educaci√≥n Abraham Magendzo reflexiona sobre los principales reparos al cambio de la norma.

El otrora proyecto educativo del ejecutivo conocido como ‚ÄúAula Segura‚ÄĚ que fue completamente reemplazado por la oposici√≥n y rebautizado como ‚ÄúConvivencia Escolar‚ÄĚ, presenta un nuevo enfoque y discusi√≥n que se zanjar√° en la C√°mara de Diputados. Llega all√≠ completamente distinta a la idea que ingres√≥ el Gobierno en materias como las facilidades para expulsar estudiantes y la consideraci√≥n hecha hasta ac√° del conjunto de normas existentes sobre la materia.

A la cabeza de un grupo de 36 expertos en violencia escolar y educaci√≥n, el investigador y docente Abraham Magendzo, Premio Nacional en Ciencias de la Educaci√≥n, 2017, manifest√≥ desde un comienzo su rechazo al proyecto de ‚ÄúAula Segura‚ÄĚ. Junto al grupo de especialistas, llamaron (a trav√©s de cartas p√ļblicas y otras vocer√≠as en medios) a debatir el tema de fondo.

Entre otras observaciones, recalcaron la necesidad de escoger medidas ‚Äúque no potencien los espirales de violencia”, acentuando el hecho comprobado internacionalmente de que las medidas punitivas como la expulsi√≥n arbitraria, acrecientan la violencia. En t√©rminos de esa misma discusi√≥n, Magendzo reflexiona sobre en torno al pol√©mico proyecto desde la invitaci√≥n cursada por la Presidencia del Senado para participar en el Coloquio relacionado con ‚ÄúAula Segura‚ÄĚ.

‚ÄúDesde ya quisiera hacer notar que en mi calidad de educador y en especial educador en derechos humanos no admito ni apruebo ninguna violencia y en particular la violencia escolar. Sin embargo, me parece importante que frente a ella seamos muy reflexivos‚ÄĚ, plantea acerca de la urgencia que se la ha dado a una ley que regule en materia de avanzar en la cultura de la seguridad en la cultura escolar.

Cuestionamiento compartido con sus pares de esta comisi√≥n. ‚ÄúEn la presentaci√≥n que ella hiciera en la Comisi√≥n de Educaci√≥n y Cultura mi colega Ver√≥nica L√≥pez Leiva, reconocida especialista en el √°mbito de la violencia escolar, fue explicita y clara en se√Īalar que no es procedente, como lo hace el Proyecto de Ley que los directores ‚Äúest√°n atados de manos‚ÄĚ y que la legislaci√≥n actual no les permite actuar r√°pidamente. Concuerdo con ella que la legislaci√≥n actual s√≠ contempla los mecanismos para realizar esto‚ÄĚ, reitera.

Dice sobre el DFL N¬į 2 (conocido como el DFL de Subvenciones) del a√Īo 1998 que contempla decretar la expulsi√≥n de alumnos por ‚Äúconductas impropias reiteradas y permanente durante en el transcurso del a√Īo escolar‚ÄĚ, se√Īala el texto. Por otro lado, Magendzo recuerda que desde el a√Īo 2003, el Ministerio de Educaci√≥n public√≥ la primera versi√≥n de su Pol√≠tica de Convivencia Escolar en un documento orientador que con el pasar de los a√Īos sea ido actualizando acorde a los tiempos.

Consultado ante la efectividad de un cuerpo de normas que pueda eliminar o mitigar los actos de violencia en las escuelas (en especial los actos de extrema violencia) el educador parte de la base de que, como investigador, le consta que no existe una relaci√≥n estrecha entre leyes de tolerancia cero o de ‚ÄúAula Segura‚ÄĚ y la disminuci√≥n o erradicaci√≥n de la violencia escolar.

Expulsión, exilio o desahucio

‚ÄúPensar que una ley resuelve un problema complejo como es el de la violencia escolar es, por decir lo menos, ‚Äúingenuo‚ÄĚ y ‚Äúenga√Īoso‚ÄĚ. Ingenuo, porque si bien las leyes pretenden regular la convivencia social, es altamente sabido y comprobado que una ley no evita comportamientos sociales indebido e il√≠citos. Pi√©nsese, por ejemplo, en las leyes que pretenden eliminar la corrupci√≥n, discriminaci√≥n e intolerancia, la delincuencia etc., que persisten en nuestra sociedad. Enga√Īoso, debido a que la causa de la violencia escolar es multifactorial, es decir intervienen una serie de factores tanto internos como externos. No en vano se sostiene que la violencia escolar reproduce la violencia presente en nuestra sociedad; que las familias disfuncionales – que corresponden por lo general a familias vulnerables – son violentas y condicionan actos de violencia escolar etc‚ÄĚ, explica poco despu√©s de que el Proyecto de Ley del ejecutivo fuese transformado totalmente en su forma y fondo.

Usted se ha referido a la ineficacia de las estrategias punitivas en lugar de privilegiar otras educativas para prevenir y atender la violencia en el √°mbito escolar. ¬ŅQu√© nos dicen las pol√≠ticas comparadas en ese sentido?

-Es importante hacer una distinci√≥n entre la delincuencia y violencia que tiene lugar en el espacio p√ļblico-privado y la que se efect√ļa en el espacio escolar. Corresponde, sin duda que en el primero se recurra a lo que las normativas penales establecen. Pero transferir autom√°tica y mec√°nicamente pr√°cticas punitivas al plano educativo significa desconocer el prop√≥sito que la educaci√≥n juega en la formaci√≥n ciudadana, en la transformaci√≥n social y en el desarrollo integral de las personas.

Los programas de justicia restaurativa que se emplean en algunos países (Reino Unido, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Colombia, por ejemplo) promueven un cambio en la cultura sancionadora como vía de ordenación de la convivencia en las instituciones educacionales, impulsando la reparación y la asunción de responsabilidad, no solo en la relación con los hechos sino, muy especialmente con respecto a las soluciones. A mi parecer es antitético y antiético emplear una estrategia violenta como es la punitiva para atender la violencia escolar. Antitético, porque se está utilizando la violencia para combatir la violencia. Antiético, porque se entrega un mensaje carente de una base moral fundamental: el mal nunca se combate con otro mal sino con un bien. La educación en ocasión alguna puede abandonar su ethos ético. Si lo hace, pierde su sentido profundo: la formación de ciudadanos respetuosos del otro como legítimos otros, como iguales pero diversos.

Persiste la idea de que la expulsión inmediata, que propone este proyecto, es también una solución arcaica parecida a otras en que el despido, el exilio o el desahucio eran formas de mantener el orden…

-A mi parecer, no es exagerado y excesivo hacer un s√≠mil entre el exilio y la expulsi√≥n. De hecho, en el diccionario uno de los sin√≥nimos de exiliar es expulsar. Ambos t√©rminos refieren a ‚Äúechar o hacer que una persona abandone o salga de un lugar‚ÄĚ. El exilio es un drama humano, un m√©todo abusivo y opresivo. Es una violaci√≥n a los derechos fundamentales de la persona que pone en grave riesgo su integridad f√≠sica y psicol√≥gica, es factor desintegrador de la familia y elemento de fractura de la unidad social de una naci√≥n. Por su parte, la expulsi√≥n escolar, de igual manera, tiene consecuencias no solo en el estudiante expulsado, sino que tambi√©n en su familia, la relaci√≥n con sus pares, la escuela que queda estigmatizada. Disminuye las posibilidades de √©xito de una reinserci√≥n del estudiante expulsado, aumentando la posibilidad de una nueva expulsi√≥n, deserci√≥n, y con ello las posibilidades que intervenga en actos delictuales. El exilio y la expulsi√≥n se oponen claramente a la admisi√≥n, a la rehabilitaci√≥n, la inclusi√≥n, la hospitalidad, la acogida, actitudes todas que definen a la sociedad democr√°tica y el sentido profundo de la educaci√≥n.

Es dif√≠cil equiparar esas pr√°cticas de extra√Īamiento, si comparamos la situaci√≥n dentro del colegio en la sociedad o dentro de una familia, por ejemplo. Es decir, ¬ŅUna familia proceder√≠a a expulsar a un hijo que desarrolla actos violentos e incluso delictuales?

-Los ni√Īos y j√≥venes se educan preferentemente en la casa y en la escuela. En la casa se aprenden h√°bitos y valores, a convivir familiarmente, a respetar a los integrantes de la familia, etc. En la escuela, es decir en la casa de estudio, se adquieren conocimientos cognitivos y emocionales, a convivir con otros iguales y diversos, a ser responsables con las tareas asignadas, etc. Tendr√≠a sentido que si un ni√Īo o joven que desarrolla en la casa o fuera de √©sta conductas violentas y agresivas, intolerables e incluso ilegales, los padres lo expulsar√≠an de la casa o m√°s bien buscar√≠an formas de rehabilitarlo. Por supuesto que una casa bien constituida evitar√≠a la expulsi√≥n y buscar√≠a forma de rehabilitarlo.

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