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¬ŅSe nos olvidar√° escribir a mano?
Publicado por: Agencia SINC
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Carlota sujeta fuerte el bol√≠grafo. Es consciente de que hoy ha pasado del l√°piz al boli que usan los adultos y no pregunta por qu√©. Ella sabe que, a sus cuatro a√Īos, ya es mayor y se afana por mostrar a sus padres las letras que ha aprendido en el colegio. En un peque√Īo cuaderno va dibujando vocales, sin levantar el bol√≠grafo del papel, apretando con fuerza.

‚ÄúLe encanta escribir. Se pasa el d√≠a escribiendo y pintando. En el cuarto de juegos tiene una pizarra y le gusta mucho. En cuanto aprende una letra se pasa horas haci√©ndola‚ÄĚ, nos cuenta Paola, su madre. En casa tambi√©n tienen una tableta electr√≥nica, que la ni√Īa y su hermano Jon, de dos a√Īos, saben usar con soltura.

En el colegio de Carlota no utilizan estos dispositivos. Sus padres tuvieron que elegir entre matricularla en un centro con un programa educativo fuertemente digital, con 28-30 alumnos por clase ‚Äďla ratio m√°s alta‚Äď, o al que asiste ahora, donde se prima la escritura a mano y las aulas no est√°n tan masificadas. ‚ÄúLo que no puedes hacer es negarte a la evoluci√≥n. Los ni√Īos tendr√°n que saber usar las tabletas‚ÄĚ, reconoce Santiago, el padre. Por eso, Carlota y Jon juegan con ellas en casa siempre que quieren.

El proceso de aprendizaje de escritura y el de lectura est√°n fuertemente relacionados. Primero, los ni√Īos empiezan escribiendo las vocales en letra cursiva ‚Äďlos caracteres conservan todos sus ‚Äėrabitos‚Äô y se forman sin levantar el l√°piz del papel‚Äď. Despu√©s, pasan a las consonantes y luego, comienzan a leer.

Un proceso que, en pa√≠ses como Finlandia, est√° cambiando. Desde agosto de este a√Īo, la escritura de tipo cursiva ser√° optativa. S√≠ ser√° obligatoria la manual de tipo imprenta, que son las letras tal y como aparecen en los teclados. Adem√°s, aprender a escribir con un dispositivo electr√≥nico pasar√° a ser una asignatura obligatoria desde el primer a√Īo de colegio.

‚ÄúLa escritura a mano no deber√≠a excluirse de los planes de estudio, pero es cierto que la cursiva es una pr√°ctica bastante antigua y que hoy en d√≠a no se utiliza‚ÄĚ, explica a Sinc Dieter Van Thienen, investigador del departamento de Inform√°tica de la Universidad Vrije de Bruselas (B√©lgica). Desde su punto de vista, es una decisi√≥n acertada por parte de Finlandia sacar la ense√Īanza cursiva del plan obligatorio, siempre y cuando se mantengan las habilidades de escritura manual de los ni√Īos.

En Finlandia, aprender a escribir con las teclas de un dispositivo electrónico pasará a ser obligatorio y la escritura cursiva a mano, opcional. / Lucélia Ribeiro

En Finlandia, aprender a escribir con las teclas de un dispositivo electrónico pasará a ser obligatorio y la escritura cursiva a mano, opcional. / Lucélia Ribeiro

En cuanto a ense√Īarles a teclear para reforzar sus destrezas digitales, Van Thienen se muestra completamente de acuerdo. ‚ÄúLa comunicaci√≥n escrita hoy en d√≠a se hace usando un teclado‚ÄĚ, destaca. Y las cifras lo demuestran: el a√Īo pasado se vendieron m√°s de 1.900 millones de smartphones, tabletas y computadores port√°tiles en todo el mundo, seg√ļn datos de la consultora IDC.

Distintas √°reas cerebrales

Otros cient√≠ficos muestran sus dudas ante esta medida de las autoridades finlandesas. Aunque la mayor√≠a de los expertos consultados est√°n de acuerdo en que ense√Īar a escribir con un dispositivo digital es algo positivo para los menores, algunos ven perjudicial que la cursiva sea optativa y pueda desaparecer.

‚ÄúEs importante para el desarrollo cognitivo‚ÄĚ, afirma Donghee Shin, profesor en la Universidad Sungkyunkwan de Corea del Sur. Pero lo cierto es que no existen estudios cient√≠ficos que demuestren los beneficios de este tipo de escritura frente a la de imprenta. Solo uno de 1929 donde se describe a la cursiva como ‚Äúm√°s legible para los negocios y las necesidades sociales‚ÄĚ, algo obsoleto en el siglo XXI.

S√≠ son numerosos los trabajos que comparan la escritura manual con la digital, especialmente desde el punto de vista neurol√≥gico. Karin Harman James, investigadora del departamento de Ciencias Cerebrales y Psicol√≥gicas de la Universidad de Indiana (EE UU), es una de las mayores expertas en este √°mbito. ‚ÄúEscribir a mano es importante para el aprendizaje temprano de las letras, as√≠ que espero que los sistemas educativos mantengan alg√ļn tipo de escritura de este tipo‚ÄĚ, comenta a Sinc.

En uno de sus estudios analiz√≥ con im√°genes de resonancia magn√©tica funcionales qu√© regiones cerebrales se activaban en ni√Īos de cinco a√Īos al ver diferentes letras y formas que previamente hab√≠an memorizado por tres m√©todos distintos: escribi√©ndolas a mano, dibuj√°ndolas o con un teclado.

Los resultados revelaron que aquellos ni√Īos que las hab√≠an aprendido a mano empleaban m√°s tres √°reas del hemisferio izquierdo ‚Äďel giro fusiforme izquierdo, el giro frontal inferior izquierdo y el c√≥rtex del c√≠ngulo anterior‚Äď que los del teclado. En comparaci√≥n con los dibujos, la escritura a mano requer√≠a tambi√©n m√°s actividad en el c√≥rtex parietal posterior y en el giro fusiforme izquierdo.

Todas estas regiones est√°n involucradas en el proceso de aprendizaje de lectura y escritura. ‚ÄúTras escribir a mano, el cerebro activa la red que usa para leer y escribir‚ÄĚ, confirman los autores en el trabajo. Los resultados reflejaron que facilita la percepci√≥n de las letras y es importante para su procesamiento cerebral.

La escritura a mano con bolígrafos y lápices convive con el uso cada vez más extendido de las tabletas y los computadores. Entre estos dos tipos de escritura hay diferencias cognitivas y motoras. / Jon Lim

La escritura a mano con bolígrafos y lápices convive con el uso cada vez más extendido de las tabletas y los computadores. Entre estos dos tipos de escritura hay diferencias cognitivas y motoras. / Jon Lim

Los computadores y el dolor muscular

Junto a las diferencias cognitivas est√°n las motoras. ‚ÄúLa escritura a mano requiere acciones motoras m√°s complejas que teclear, puesto que cada letra se forma con una combinaci√≥n de diferentes t√©cnicas que conforman una secuencia √ļnica, mientras que con un teclado se produce simplemente apretando una tecla‚ÄĚ, compara Robert Wiley, investigador del departamento de Ciencia Cognitiva de la Universidad Johns Hopkins (EE UU).

Los m√ļsculos que utilizamos en ambas acciones son muy diferentes. La escritura a mano est√° controlada principalmente por los m√ļsculos que activan la articulaci√≥n de la mu√Īeca, y tambi√©n tienen peso los que controlan los dedos para sujetar el bol√≠grafo. Cuando tecleamos, la fuerza muscular de los dedos es mucho mayor.

‚ÄúSe utilizan diferentes patrones de activaci√≥n musculares, principalmente, porque la escritura con teclado es una actividad bilateral, de forma que ambas manos forman parte del proceso, frente a la actividad unilateral que supone escribir con un bol√≠grafo‚ÄĚ, indica a Sinc Sigal Portnoy, directora del laboratorio de Rehabilitaci√≥n y Funci√≥n Motora de la Universidad de Tel-Aviv (Israel).

¬ŅLa hegemon√≠a actual de las teclas frente al l√°piz perjudicar√° de alguna forma al sistema muscular relacionado con la escritura? Portnoy admite que, de momento, no existen estudios al respecto. S√≠ que se ha asociado teclear con trastornos musculoesquel√©ticos, como el dolor en las articulaciones pero, en su opini√≥n, se debe a las largas horas que pasamos delante de un computador en el entorno laboral.

‚ÄúHoy encontramos, guardamos, analizamos y visualizamos todos los datos en el computador, de modo que el trabajo de oficina de hace solo unas d√©cadas, que consist√≠a en abrir cartas, tener carpetas f√≠sicas, armarios y otros √ļtiles de oficina, se ha sustituido por un teclado y un rat√≥n‚ÄĚ, resume la experta. Utilizar siempre los mismos m√ļsculos relacionados con el computador provoca que estos no descansen y se resientan, sobre todo las articulaciones.

De las tablillas a las tabletas

Pero m√°s all√° de diferencias entre una y otra escritura, la gran pregunta que subyace en este contexto digital es si a base de teclear se nos va a olvidar c√≥mo se escribe con un l√°piz y un papel. La opini√≥n de los expertos es un√°nime: depender√° de si lo seguimos practicando y, sobre todo, de si sigue ense√Īando en los colegios.

‚ÄúSi no se ense√Īa y no se utiliza en las escuelas, desaparecer√° con el paso del tiempo‚ÄĚ, pronostica Jeff Cain, director de Tecnolog√≠a Educativa en la Escuela de Farmacia de la Universidad de Kentucky (EEUU). A su juicio, dentro de solo unas d√©cadas, se olvidar√° la escritura cursiva tradicional, que ya est√° atravesando un profundo declive. Las consecuencias culturales que acarrear√° van m√°s all√° de perder un tipo de escritura. ‚ÄúEs triste pensar que muchos de los grandes textos de la historia tendr√°n que convertirse a formatos regulares (de imprenta) para que la gente pueda leerlos‚ÄĚ, se lamenta.

Si la cursiva deja de ense√Īarse, quiz√° en el futuro no se entiendan los manuscritos antiguos, como este, digitalizado por la Biblioteca Nacional de Espa√Īa: Tratado de las enfermedades de mujeres por el doctor Pedro Castello, catedr√°tico en el Real Colegio de Cirug√≠a M√©dica de San Carlos de Madrid, 1817. / BNE

Si la cursiva deja de ense√Īarse, quiz√° en el futuro no se entiendan los manuscritos antiguos, como este, digitalizado por la Biblioteca Nacional de Espa√Īa: Tratado de las enfermedades de mujeres por el doctor Pedro Castello, catedr√°tico en el Real Colegio de Cirug√≠a M√©dica de San Carlos de Madrid, 1817. / BNE

Desde que hace 6.000 a√Īos, en Mesopotamia, se desarroll√≥ el sistema de escritura, el ser humano no ha parado de trazar graf√≠as en cientos de alfabetos y soportes, como piedras, barro, hojas, l√°minas, tablillas de madera, pieles, papiros, pergaminos, lienzo y papel. ¬ŅLa llegada del computador terminar√° con esta evoluci√≥n antropol√≥gica?

‚ÄúLa m√°quina de escribir se cre√≥ en 1872 por el inventor norteamericano Christopher Soles, lo que significa que solo llevamos usando el teclado unos 140 a√Īos‚ÄĚ, recuerda a Sinc Yuichi Higashiyama, investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad Yokohama City (Jap√≥n). ‚ÄúSe supone que nuestro cerebro no puede evolucionar y cambiar dr√°sticamente en un per√≠odo tan corto de tiempo‚ÄĚ, opina.

La mano, m√°s r√°pida que las teclas

Tampoco las tecnolog√≠as son, hoy por hoy, tan perfectas como para que prefiramos siempre un teclado a un papel y un bol√≠grafo. Los expertos recuerdan que sigue siendo m√°s r√°pido y m√°s flexible escribir algo en un trozo de papel que con un teclado. ‚ÄúNo puedo imaginarme que la escritura a mano deje de ser una opci√≥n, a menos que los medios digitales con los que introducimos datos sean mucho m√°s f√°ciles de utilizar y preservar‚ÄĚ, se√Īala a Sinc Amanda Smith, codirectora del laboratorio Software Usability Research en la Universidad Estatal de Wichita (EE UU).

Un estudio que codirigió refleja las dificultades de escribir en un smartphone utilizando el dedo, tanto para adolescentes y jóvenes, como para gente mayor. Algo similar ocurre cuando nos piden que firmemos con el dedo al comprar con tarjeta de crédito: la firma suele parecerse muy poco a la original.

En el estudio de Smith, el dispositivo no reconoc√≠a bien la escritura en pantalla porque confund√≠a los trazos de unas letras con otras similares. El problema se agudizaba con los participantes cuyos dedos sudaban m√°s de lo normal. Sin embargo, escribir de forma t√°ctil puede resultar √ļtil para quienes sufren un trastorno motor y no son capaces de sujetar un bol√≠grafo.

Aunque los beneficios de la era digital son innegables, olvidar la escritura a mano perjudicar√≠a el aprendizaje infantil. ‚ÄúSer√≠a negativo para los ni√Īos porque aprender√≠an peor el alfabeto, de forma m√°s lenta y menos completa, y eso afectar√≠a a su capacidad lectora‚ÄĚ, advierte Wiley, que ve consecuencias a nivel cerebral para las nuevas generaciones.

Pero esa situaci√≥n solo se dar√≠a si desaparecieran de los colegios los rotuladores, los lapiceros y los sacapuntas, algo que, a corto plazo, no parece que vaya a suceder. Los especialistas recalcan que la escritura tradicional y la digital no son excluyentes en ning√ļn caso y que deben ir de la mano.

Ajena a este debate, Carlota ha conseguido trazar la ‚Äúi‚ÄĚ min√ļscula con su punto sin confundirse y la muestra con una sonrisa de satisfacci√≥n. A su lado, entre suspiros, su hermano de dos a√Īos juega con la tableta. Se le resiste el puzzle de la ballena azul. Carlota deja el bol√≠grafo y le ayuda. Por algo es la mayor; ya sabe escribir con lapicero.

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