Notas
Mandela: el guerrillero que logró pacificar a una nación
Publicado por: Daniel Medina
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Tres a√Īos, nueve meses y 29 d√≠as despu√©s de haber sido liberado de la prisi√≥n que lo mantuvo casi tres decenios en el encierro, Nelson Mandela recibi√≥ el Premio Nobel de la Paz junto al presidente sudafricano, Frederik Willem de Klerk. El trabajo que ambos realizaron en conjunto para “el fin pac√≠fico del r√©gimen del apartheid, y por sentar las bases de una nueva Sud√°frica democr√°tica” -describi√≥ en ese entonces el Comit√© Nobel Noruego del Parlamento Noruego- les vali√≥ el reconocimiento mundial.

El acercamiento y la estrechez de lazos entre el gobierno de ese país y Mandela no fue algo que se gestara posterior a su largo encarcelamiento. La figura del activista y uno de los principales rostros del Congreso Nacional Africano (ANC) concitó la atención del orbe cuando, en medio de las brutales represiones que sufría la población negra en la lucha por la igualdad de derechos, la exigencia de su liberación se convirtió en el símbolo de la lucha contra el apartheid.

Lo anterior motivó a que las autoridades iniciaran hacia el fin de su presidio una serie de conversaciones con quien en 1994 se convirtiera en el primer presidente negro de Sudáfrica en las primeras elecciones abiertas a toda la población, incluyendo a los que fueron eternamente excluidos por su color de piel. El gobierno no quería que Mandela se convirtiera en un mártir dentro de la cárcel, viendo en él una vía para salir de la recriminación de la comunidad internacional.

Sin embargo, la asignaci√≥n de la presea no estuvo exenta de pol√©micas. Incluso, muchos vieron este reconocimiento como una apolog√≠a a la violencia. Seg√ļn los reportes policiales replicados por la Comisi√≥n de Verdad y Reconciliaci√≥n de Sud√°frica, al menos 130 personas murieron entre 1976 u 1986 por acciones vinculadas al brazo armado de la ANC. Una gran parte de las v√≠ctimas, casi 100, eran civiles. ¬ŅC√≥mo era posible que se le entregara el Nobel de la Paz a quien lider√≥ y fij√≥ los cimientos de una organizaci√≥n manchada con la sangre de esos muertos?

La violencia: √ļnica alternativa

Desde su fundaci√≥n en 1912, el Congreso Nacional Africano defendi√≥ la v√≠a pac√≠fica como medio para hacer frente al sinn√ļmero de discriminaciones que relegaban a los negros a la posici√≥n m√°s baja de la sociedad sudafricana. Las injusticias y el tratamiento que ten√≠an en comparaci√≥n a los blancos propici√≥ a que aunaran fuerzas a trav√©s de este partido.

A esta cruzada se unió Nelson Mandela en 1944, cuando el joven abogado pasó a integrar a las filas del ANC. Sin embargo, la represión de la policía y las acciones contra la mayoría negra recrudecieron ante el llamado a la desobediencia civil que realizó el partido y se replicó en todo el país.

La masacre de Sharpeville, ocurrida el 21 de marzo de 1960, marcó un punto de inflexión en la historia sudafricana. Una protesta en dicha localidad dejó como saldo 69 personas muertas, luego que los inexpertos policías se desesperaran ante las 19.000 almas que protagonizaban una de las manifestaciones más importantes contra el régimen. Debido a la indignación que colmó a toda la nación y la violencia que inundó las calles, el gobierno declaró estado de emergencia y, junto a ello, se estableció la ilegalidad del ANC.

En la clandestinidad, Mandela se vio sin opciones, como lo manifestara en su hist√≥rico discurso de 1964 ante los tribunales. Ello signific√≥ que legitimara la lucha armada, con el fin de disminuir el poder a los opresores blancos. En julio de 1961 convers√≥ con altos miembros del Congreso Nacional Africano, en lo que se considera como el inicio de la facci√≥n armada del partido: el Umkhonto we Sizwe (“lanza de la naci√≥n“).

Ese mismo a√Īo, quien posteriormente ser√≠a la m√°xima autoridad de Sud√°frica envi√≥ a los diarios una carta en la que se anunciaba el comienzo de una campa√Īa de sabotaje contra el gobierno. La acci√≥n del Umkhonto we Sizwe, conocido tambi√©n por su abreviaci√≥n MK, parti√≥ el 16 de diciembre con el bombardeo a una subestaci√≥n el√©ctrica. El ataque contra m√°quinas gubernamentales, cultivos y dependencias del Estado fueron la t√≥nica del naciente grupo guerrillero.

Con el fin de concitar el apoyo y recaudar fondos, Mandela sali√≥ de Sud√°frica para dirigirse a Argelia, Egipto y Ghana. En estos pa√≠ses no solo consigui√≥ instrucci√≥n militar y dinero para el movimiento, sino tambi√©n habr√≠a sufrido un cambio profundo en sus ideales, seg√ļn relataron sus cercanos.

A su regreso fue capturado, y recibi√≥ una condena de cinco a√Īos por salir del pa√≠s sin autorizaci√≥n, adem√°s de instigar a huelgas. En su encierro, la comandancia militar del Congreso Nacional Africano fue detenida en el cuartel general clandestino que manten√≠an.

Con ellos, Mandela fue llevado a juicio, acusado de sabotaje y conspiraci√≥n para derrocar al gobierno. En ese entonces sab√≠a que solo ten√≠a dos destinos posibles: la muerte o la cadena perpetua. Esta √ļltima fue la que finalmente se determin√≥ en su contra el 12 de junio de 1964.

M√°s de 27 a√Īos de prisi√≥n fueron los necesarios para que Mandela, quien gozaba de popularidad entre quienes batallaban contra la opresi√≥n, se convirtiera en un √≠cono de la igualdad de derechos y una gigantesca piedra en el zapato para el r√©gimen. Incluso en 1985 se le ofreci√≥ la libertad condicional bajo el compromiso de deponer la v√≠a violenta, la que rechaz√≥ a trav√©s de una declaraci√≥n le√≠da por su hija Zindzi.

El furioso renacer del MK

En su estancia en la cárcel, Umkhonto we Sizwe, sin la dirección de Mandela, empezó a llevar a cabo diversas arremetidas militares incluso fuera de Sudáfrica sin mayor éxito. Prácticamente disuelta, la cohesión de la MK no tuvo lugar hasta cerca de 1976, reclutando miembros en un proceso lleno de dificultades y acusaciones por malos tratos en el interior de la guerrilla.

La d√©cada de los a√Īos 80 fue la que concentr√≥ la mayor actividad de la MK. Por un error log√≠stico, la explosi√≥n de un auto bomba mat√≥ a 19 civiles en las cercan√≠as de los cuarteles de la Fuerza A√©rea Sudafricana en Pretoria, el 20 de mayo de 1983. Los atentados explosivos fueron la t√≥nica de la agrupaci√≥n hasta pasada la mitad de la d√©cada.

Una vez que Nelson Mandela fue liberado y las políticas del apartheid desaparecieron del marco legal de Sudáfrica, la MK desistió de realizar mayores actividades terroristas y se unieron a las Fuerzas Armadas en 1994.

Las v√≠ctimas de Umkhonto we Sizwe fueron el peso con el que debi√≥ cargar Mandela en su gobierno, mismo donde encarg√≥ un informe con caracter√≠sticas similares al redactado por la Comisi√≥n Rettig en nuestro pa√≠s. Los muertos durante la lucha por la igualdad a√ļn son el fantasma de la democracia sudafricana.

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