La noche del 9 de agosto muchos santiaguinos apoyaban el movimiento estudiantil golpeando cacerolas. A esa misma hora, otros muchos santiaguinos se acercaban al estadio Nacional para presenciar el debut de Universidad de Chile en la Copa Sudamericana ante Fénix de Uruguay.

Un partido cerrado ofrecieron ambos equipos, que sólo pudo destrabar el tanto de Eduardo Vargas a los 8 minutos del segundo tiempo. Con ese gol, el cuadro azul pudo avanzar a la siguiente ronda del certamen.

El relato es de Sebastián Luchsinger.