A solo 6 meses de terminar el gobierno, la administración de Michelle Bachelet vuelve a enfrentar una crisis interna. Esta vez gatillada por las diferencias entre la Presidenta y el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, por el proyecto minero-portuario Dominga, el mismo que fue rechazado por el Consejo de Ministros y que ahora tienen prácticamente con los dos pies fuera del gabinete al jefe de la billetera fiscal.

Diferencias que definitivamente se hicieron públicas esta semana cuando Bachelet decidió, durante una visita a la región del Maule, salir en defensa del ministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, que promovió el rechazo a la iniciativa.

La gobernante indicó que Chile necesitaba que el crecimiento vaya de la mano con el medioambiente y agregó que “hay gente que cree que si uno se preocupa del medioambiente, ya la economía no va a poder seguir creciendo y sí puede. Sólo que hay ponerse otros anteojos”, señaló.

Palabras que fueron entendidas como una “declaración de guerra” a su equipo económico dirigido por Rodrigo Valdés, el mismo que un día antes dijo que “algunos no tienen el crecimiento entre las prioridades más altas y les cuesta -a veces- tener una compatibilización de eso con otros objetivos que son muy importantes también”.

Guerra de declaraciones, entre la Presidenta y el ministro de Hacienda, que generó de inmediato una alta tensión en Palacio, especialmente tras recibir el llamado telefónico de Valdés, evidenciando su molestia por lo que estaba ocurriendo y advirtiendo desde ya su intención de dejar el gabinete.

Sin embargo, el titular de Hacienda decidió igual asistir a La Moneda horas después de conocidas las declaraciones (martes 29 de agosto), pero no para reunirse con el equipo de la mandataria sino para participar de una reunión previamente acordada con el ministro Segpres, Nicolás Eyzaguirre, sobre presupuesto.

Reunión en que estuvieron algunos ministros sectoriales, pero que no habría sido impedimento para que Valdés y Eyzaguirre abordaran la contingencia que a esa hora ya se catapultaba como un nuevo escándalo para la administración gobernante, por lo cual se coordinó una reunión con Michelle Bachelet.

Encuentro que se materializó ayer en la oficina de la Jefa de Estado, que partió cerca de las diez de la mañana y que se extendió no más allá de 25 minutos, en la cual estuvieron solos a puerta cerrada, presentando en esa instancia – según distintas fuentes consultadas – la renuncia a su cargo aduciendo en el debilitamiento en que había quedado.

Al término de la reunión, Rodrigo Valdés decidió no acompañar a Michelle Bachelet a la firma del proyecto de Ley sobre Fomento a las Artes Escénicas, que se desarrolló en el salón Montt Varas.

Desde ese momento el ministro de Hacienda decidió suspender su agenda, levantando la incertidumbre entre asesores y trabajadores en Teatinos 120.

Valdés, para la casa

Rodrigo Valdés, que llegó al cargo el 11 de mayo del 2015, ayer decidió no asistir a la reunión periódica del Consejo de Estabilidad Financiera –encuentro que busca velar por la integridad y solidez del sistema financiero chileno– a cambio se fue a su casa en la comuna de Lo Barnechea e incluso decidió no utilizar el auto fiscal, marca Honda, que actualmente tiene asignado.

Pero mientras eso ocurría en Hacienda, en La Moneda la presidenta Michelle Bachelet coordinaba una reunión de “último minuto” que se cursó en dependencias de Interior, evidenciando con esto la nueva crisis política que la afecta.

Encuentro al cual asistieron la jefa de gabinete, Ana Lya Uriarte; el ministro de Interior, Mario Fernández, y el titular de la Secretaría General de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre.

Reunión que, según fuentes de Palacio, fue clave para poner en marcha el plan de acción tanto para ver la posibilidad de retener a Valdés en el cargo, como también frenar la amenaza de que el subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco y el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, también presenten su renuncia al cargo en señal de respaldo al hasta ahora jefe de la billetera fiscal.

Para eso, indicaron las mismas fuentes, se instruyó al ministro Fernández que eche abajo esa “idea”, al ser los tres militantes democratacristianos.

Escenario que -pese a los esfuerzos- sigue abierto, por lo que hasta la madrugada de este jueves se asumía en La Moneda que el equipo económico estaba a solo un paso de salir del Gobierno y desatar una crisis política sin precedentes, ya que el 11 de mayo fue Bachelet la que pidió la renuncia del comité político.

Reemplazo

Si bien La Moneda ayer nuevamente guardó silencio sobre la crisis (la vocera Paula Narváez lleva toda la semana sin hablar) por lo que no existe claridad sobre la situación del equipo económico, en los partidos el escenario se califica como “desastre”, pensando en que todavía queda el debate por reajuste sector público y lo más importante, la discusión del presupuesto 2018, que debe presentarse antes del 30 de septiembre.

Por esa razón a la hora de buscar reemplazantes no existe claridad, esperando los partidos que Rodrigo Valdés retire su renuncia y continúe por los últimos 6 meses.

Otros, como el diputado socialista Osvaldo Andrade, indicaron que si uno de los ministros no estaba en sintonía con la Presidenta debía dar un paso al costado.

Factor Güell

Crisis política inesperada que si bien está en desarrollo, internamente se buscan los responsables, dirigiéndose las miradas al llamado “segundo piso”.

En diciembre del 2015 también se vivió algo parecido, pero no igual. En ese entonces los cuestionamientos políticos apuntaron a la jefa de gabinete, Ana Lya Uriarte, por no comunicarle al ministro del Interior de aquel entonces, Jorge Burgos, del primer viaje que iba a cursar a esa zona la presidenta Michelle Bachelet.

Esto, que se conoció como caso Araucanía, llevó a Burgos presentara su renuncia al cargo, sin embargo la propia Presidenta le pidió que no abandonara su puesto a lo que accedió el militante democratacristiano.

Esta vez es diferente, primero todos coinciden en que Bachelet Jeria ha evitado tomar un rol protagónico para convencer a Valdés de quedarse en su puesto.

Segundo punto son las señales que ha dado al resto del equipo político, incluido el distanciamiento que mostró del titular de Economía Luis Felipe Céspedes, al no saludarlo durante una actividad, ignorándolo pese a que la Presidenta estrechó la mano de todos los que estaban a su alrededor.

Pero más allá de esos puntos los cuestionamientos apuntan al jefe de Políticas Públicas, Pedro Güell, al cual sindican de estar tras la confección del legado de Michelle Bachelet, lo que incluiría un intento por instalar el cuidado medioambiental por sobre la productividad.

Es decir, explican en Palacio, demostrar con el rechazo al proyecto Dominga la voluntad política de Bachelet de no bajar las barreras ambientales por sobre la productividad que ello pudiera generar para zonas deprimidas.

Un sello que ya aparece en el horizonte, pero que medioambientalistas cuestionan por otros proyectos que se han instalado y que son contaminantes.