Vida Actual
Domingo 24 marzo de 2019 | Publicado a las 11:02
Cuidado con tu suelo p√©lvico: podr√≠as estar da√Ī√°ndolo sin darte cuenta
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Que el ejercicio es saludable y necesario, lo sabemos. Pero, en la actualidad somos bombardeadas de manera habitual en redes sociales por coaches y vídeos que incentivan la práctica de hábitos saludables, popularizando alimentos, dietas y determinados entrenamientos que se han convertido en tendencia mundial.

Así, disciplinas que exigen gran resistencia y que son de alto impacto como el running, crossfit, bodyjump y entrenamiento funcional, entre otras, se han convertido en los grandes favoritos de muchas mujeres, que persiguen sentirse cómodas en su propia piel.

Por lo general, al hacer deporte nos preocupamos de cuidar nuestra musculatura y de ejercitar con la reserva de no lesionarnos. Sin embargo, hay un aspecto que podríamos estar descuidando: la salud del suelo pélvico, que tiene suma relevancia en la funcionalidad de nuestro cuerpo.

Hoy, contrario a lo que se podría creer, las lesiones de este tipo, están siendo frecuentes no sólo en mujeres de edad avanzada o por causa obstétrica, sino que también están afectando a las que son jóvenes y sanas, y que ven mermada su calidad de vida, irónicamente, debido al deporte.

El piso o suelo p√©lvico es una estructura de m√ļsculos y tejido conectivo que entrega soporte y estructuras de suspensi√≥n a los √≥rganos p√©lvicos y abdominales. Tiene tres funciones: La primera es soportar los √≥rganos que se encuentran dentro de la pelvis, ya que si no hay un soporte adecuado, se corre el riesgo de sufrir la ca√≠da o prolapso de los √≥rganos.

La segunda, es la funci√≥n esfinteriana, porque si los m√ļsculos est√°n d√©biles o distendidos, habr√° propensi√≥n a la p√©rdida de orina, defecaci√≥n, y a la p√©rdida de gases.

Y finalmente, tiene una funci√≥n sexual, ya que los m√ļsculos pasan alrededor de la vagina y se conectan con el cl√≠toris. Si los m√ļsculos est√°n alterados, existe riesgo de sufrir alg√ļn tipo de disfunci√≥n sexual, ya sea relacionada con la falta de excitaci√≥n, afectando el orgasmo, o con trastornos por dolor, como dispareunia y vaginismo.

Sumado a lo anterior, el piso pélvico es además el amortiguador del cuerpo, porque absorbe todos los movimientos que se generan al desplazarnos.

La prevención como clave

Para evitar un problema, siempre es necesario prevenir. Y en este caso no es diferente. En conversaci√≥n con BioBioChile, Odette Freundlich -kinesi√≥loga especialista en sexualidad y disfunciones del suelo pelviano, y directora del Centro Mi Intimidad– se√Īal√≥ que es necesario tener un suelo p√©lvico con tono adecuado.

Para ello se debe realizar una evaluaci√≥n individualizada, mediante un examen completo, que hoy se puede realizar con una m√°quina llamada biofeedback, que monitorea la musculatura, captando toda la actividad el√©ctrica de los m√ļsculos, y que traspasa la informaci√≥n computacionalmente.

Los ejercicios de kegel, las bolas chinas o la pesa vaginal no serán beneficiosos si no hay previamente un diagnostico mediante el cual se conozca el estado real del suelo pélvico, que permita indicar un tratamiento adecuado.

Actuar en el desconocimiento podr√≠a empeorar la condici√≥n, porque quiz√°s no necesitas contraer los m√ļsculos, sino relajarlos, indica Freundlich.

Otro consejo es conocer nuestro cuerpo. En este caso, identificar la zona y aprender a reconocer y ubicar la musculatura, e integrar esta musculatura a nuestra vida diaria, trabajándola durante el día. De este modo, estaremos protegiéndola del debilitamiento progresivo.

De existir alg√ļn tipo de trastorno, la soluci√≥n ser√≠a la fisioterapia, previa examinaci√≥n y diagn√≥stico por parte de un m√©dico especialista. Por lo general, los tratamientos apuntan a reeducar al paciente sobre su zona pelviana, para as√≠ mejorar posturas, circulaci√≥n sangu√≠nea, aumentar el tono, ajustar desequilibrios, aumentar elasticidad de tejidos y desensibilizar √°reas dolorosas, entre otros.

Los síntomas

Entre los principales síntomas se encuentra la dificultad de controlar esfínter: que va desde la incontinencia urinaria a problemas con la defecación y pérdida de gases.

Adem√°s se encuentran la micci√≥n dolorosa, dificultad para vaciar la vejiga, dolor durante la estimulaci√≥n sexual, dolor lumbar, dolor rectal y/o genital y dolor peŐĀlvico caracterizado por una sensaci√≥n de malestar que ocurre en la zona de la cadera, por debajo del ombligo.

Odette Freundlich realizó un llamado a no normalizar los síntomas, como la pérdida de orina, que es uno de los más repetitivos.

Ejercitarnos con responsabilidad

Otro aspecto importante es la responsabilidad a la hora de ejercitarnos. Y esto no pasa sólo por un tema de sobreexigencia, sino también de desinformación.

As√≠, ejercicios que quiz√°s nos parecen sumamente habituales e inofensivos, y que est√°n insertos en distintas disciplinas, como por ejemplo los abdominales, saltos, y cargas repetitivas, podr√≠an estar da√Īando nuestro piso p√©lvico por a√Īos.

De igual manera, la forma en la que contraemos los m√ļsculos a la hora de levantar pesas, y en todos los ejercicios de alto impacto que tienen conexi√≥n con el core y la zona pelviana.

De este modo, son claves en la actividad deportiva que se practique, la frecuencia y la intensidad del entrenamiento. Porque en general, todos aquellos deportes que provoquen un aumento importante de la presión intraabdominal, suponen un factor de riesgo.

En esta línea están los ejercicios de trabajo hiperpresivo, donde se aumenta la presión en la cavidad abdominal y pélvica teniendo repercusión directa sobre el suelo pélvico.

En relaci√≥n a lo anterior, destacan entre las disciplinas deportivas m√°s hiperpresivas, los abdominales cl√°sicos, atletismo (running), ejercicios aer√≥bicos, el crossfit que combina saltos, flexiones, abdominales y levantamiento de pesas; salto en cama el√°stica, p√°del, tenis y esqu√≠, “porque provocan una presi√≥n en la zona perineal que podr√≠a derivar a largo plazo en p√©rdidas de orina o prolapsos”, consigna el medio espa√Īol La Vanguardia.

Lo opuesto es el trabajo hipopresivo, donde se reduce dicha presi√≥n, y es precisamente la capacidad de reducir la presi√≥n lo que hace que sea ideal para fortalecer los m√ļsculos pelvianos.

A continuación te compartimos un video explicativo sobre prácticas y ejercicios que fortalecen y protegen el suelo pélvico.

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