En debate se encuentra el caso de una británica sana que se someterá este viernes a eutanasia en Suiza por no haber podido salvar a su hijo de la muerte.
Wendy Duffy, una mujer británica sana de 56 años, decidió poner fin a su vida a raíz de la tragedia que le arrebató a su hijo años atrás, según consigna el diario italiano Corriere della Sera.
Su caso ha generado amplio debate en Gran Bretaña, tanto por la magnitud de la tragedia personal como porque el proyecto de ley sobre la muerte asistida sigue estancado en dicho país.
Pero aquello no fue impedimento para Duffy, ya que simplemente dejó una carta a sus familiares, eligió la ropa que se pondrá en su lecho de muerte, seleccionó una última canción para escuchar mientras muere y tomó rumbo a Suiza, donde se internará en una clínica para poner fin a su vida.
Británica sana se someterá a eutanasia en Suiza porque no pudo salvar a su hijo
En 2022, la mujer perdió a su único hijo, llamado Marcus, y desde entonces nunca volvió a ser la misma.
La muerte del joven ocurrió luego de haber salido a un pub con amigos. Al llegar a casa, se preparó algo de comer y un trozo de tomate le provocó la muerte por asfixia.
Pese a los esfuerzos de su madre por salvarlo, no lo logró y el dolor nunca cesó. Posteriormente, intentó quitarse la vida por su cuenta, pero sus intentos fallaron. “Ya no siento alegría, no tengo ganas de seguir viviendo”, declaró al Daily Mail, consigna el medio italiano.
Controvertida clínica de Suiza
Luego de aquel trágico hecho y tras varias evaluaciones psiquiátricas y el pago de 10.000 libras, consiguió un cupo en ‘Pegasos’, una de las clínicas más controvertidas donde las personas pueden poner fin a sus vidas, fundada en 2019 por Ruedi Habegger, un activista por el derecho a morir dignamente.
Cuando supo que ‘Pegasos’ la aceptaría, esperó a que sus dos perros murieran por la edad y activó una cuenta regresiva en su teléfono que está a punto de terminar.
“La clínica es muy bonita y la habitación tiene una vista maravillosa del jardín”, dijo, según el medio.
Asimismo, Duffy confesó que pidió morir con la ventana abierta para que su espíritu no quedara atrapado.
“No voy a cambiar de opinión. Alégrense por mí. Sé que moriré con una sonrisa en el rostro”, afirmó la mujer.
Debate sobre proyecto de ley
El caso de Wendy ha vuelto a poner en el centro del debate el proyecto de ley sobre la muerte asistida, aunque las circunstancias de Duffy no habrían sido suficientes.
Las normas en discusión establecen que solo pueden acceder a ella pacientes terminales con menos de seis meses de vida, tras una evaluación de dos médicos y un panel de expertos.
Dicha ley fue aprobada por la Cámara de los Comunes, pero no por la Cámara de los Lores, la cámara alta del Parlamento británico, donde corre el riesgo de caducar el plazo (el viernes).
El mes pasado, cien diputados laboristas escribieron al primer ministro Keir Starmer solicitando su intervención para facilitar su aprobación, pero hasta la fecha no ha ocurrido.