Sociedad
Viernes 20 diciembre de 2019 | Publicado a las 08:46
La incansable lucha de una médica en Sudáfrica contra las circuncisiones rituales
Por Bernardita Villa
La información es de Agence France-Presse
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Desde hace 30 a√Īos, es criticada, insultada y amenazada. Pero la doctora Mamisa Chabula-Nxiweni sigue adelante y contin√ļa denunciando los da√Īos causados por las circuncisiones tradicionales “salvajes” impuestas a los adolescentes en Sud√°frica.

En su gabinete del barrio marginal de Motherwell, en la ciudad portuaria de Port-Elizabeth, la generalista de 72 a√Īos muestra la tranquilidad de quien est√° convencida de defender una justa causa.

“No lamento nada” afirma la doctora Chabula-Nxiweni, de pelo corto y entrecano. “He exhortado al gobierno a que act√ļe ya que siguen muriendo j√≥venes debido a circuncisiones mal hechas” agrega. “Era necesario hacer algo”.

Su lucha y compromiso no son desde luego compartidos por todos en este país donde las seculares tradiciones étnicas son muy arraigadas, sobre todo en las comunidades rurales.

Cada a√Īo, miles de muchachos ingresan oficialmente en la edad adulta en ceremonias rituales exclusivamente masculinas organizadas en el campo, y en las que la circuncisi√≥n es el punto culminante

La operaci√≥n, llevada a cabo por un m√©dico tradicional cuyos conocimientos son tan r√ļsticos como las condiciones de higiene en que se desarrolla, es peligrosa y ha causado a menudo complicaciones m√°s o menos serias.

Mlungisi Booi –no es su verdadero nombre– tuvo la amarga experiencia de esa pr√°ctica.

Este habitante del township (barrio marginal) de Kwazakhele fue a la ceremonia, feliz de convertirse en un “verdadero hombre”, pero volvi√≥ de ella disminuido para siempre.

“Se me tuvo que amputar parcialmente el pene” dice. “Ya no puedo tener una erecci√≥n” explica.

Su operaci√≥n le dej√≥ esas secuelas debido a “instrumentos no esterilizados”, explica el joven de 20 a√Īos. “Acab√© con una gangrena. A los m√©dicos no les qued√≥ otra opci√≥n que cortar una parte de mi pene”.

“Salvar vidas”

Pero, a veces, las consecuencias pueden ser a√ļn m√°s dram√°ticas.

La “temporada” de ceremonias de iniciaci√≥n, que comenz√≥ hace tres semanas, ha causado ya la muerte de 23 j√≥venes en Sud√°frica, seg√ļn indic√≥ con preocupaci√≥n esta semana el ministro de Salud, Zweli Mkhize.

La mayor√≠a se debe a la deshidrataci√≥n – los circuncisos est√°n privados de agua para evitar la micci√≥n -, que provoca fatales insuficiencias renales. “Estas muertes son evitables y realmente funestas” se lamenta el ministro Mkhize.

Chabula-Nxiweni se ha centrado desde 1987 en los da√Īos causados por las circuncisiones rituales.

“He quedado traumatizada de ver a muchachos con el pene amputado” dice. “He decidido intervenir, para cuidar sexos da√Īados y salvar vidas” explica la m√©dico.

Su iniciativa ha generado las críticas generalizadas de los jefes tribales, que defienden sus arraigadas tradiciones.

Hace dos a√Īos, la movilizaci√≥n de estos jefes tribales oblig√≥ a la comisi√≥n nacional de censura prohibir a los menores de 18 a√Īos la pel√≠cula “The Wound”, (“La herida”, en espa√Īol) que hab√≠a sido preseleccionada para la ceremonia de los Oscar, y hab√≠a recibido varios premios en el extranjero.

El director de cine sudafricano John Trengove hab√≠a “osado” relatar una historia de amor homosexual durante una ceremonia inici√°tica de circuncisi√≥n. Ello fue considerado un sacrilegio.

La doctora Chabula-Nxiweni tampoco ha escapado a estas críticas, más duras por ser una mujer.

“Nuestra posici√≥n es clara, la mujeres no tienen en absoluto ning√ļn lugar en la circuncisi√≥n”, sentenci√≥ el presidente de la C√°mara de jefes tradicionales del Eastern Cape, Mwelo Nonkonyane. “Es algo que incumbe exclusivamente a los hombres”.

Por otra parte se ha producido una generalización de las circuncisiones médicas desde hace una década, para prevenir la contaminación por el virus del sida.

En fin, un estudio científico realizado en 2014 determinó que el 48% de la población masculina negra del país estaba circuncisa, de los cuales más de dos terceras partes de forma tradicional.

La doctora Chabula-Nxiweni ha recibido desde hace a√Īos el apoyo de muchos colegas y pese a su edad, no est√° dispuesta a abandonar su trabajo.

“La tradici√≥n est√° muy bien pero ¬Ņqu√© ganamos preparando a los muchachos para convertirse en hombres si se mueren en el camino?”, se pregunta esta madre de 10 hijos.

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