Sociedad
Plumofobia: la discriminación más latente dentro del propio universo gay
Publicado por: Pablo Cabeza
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En un par de semanas se celebrar√° un nueva marcha por la diversidad sexual, para conmemorar el “D√≠a Internacional del Orgullo en Chile”, y que este a√Īo recibe el nombre de “Marcha por el orgullo de ser t√ļ mismo”.

Una frase que resulta a lo menos irónica, cuando dentro del mismo mundo homosexual existe una potente discriminación a lo que no encaja en lo binario, en cuanto a expresión de género se refiere. Cabe precisar que hablamos de homosexuales cisgénero, cuya identidad de género y género asignado al nacer coinciden.

Y es que dentro de la llamada ‘comunidad LGBT’, existe un tipo de discriminaci√≥n interiorizada de la que no se habla o se disfraza con humor, pero que no responde a nada m√°s que al buen trabajo que ha hecho la heteronorma en homosexuales, pasando de ser sujetos hist√≥ricamente oprimidos a opresores.

Para ser m√°s justos, se debe hablar de la homonormatividad, t√©rmino acu√Īado en 2003 por Lisa Duggan, acad√©mica e investigadora de la Universidad de Nueva York, quien defini√≥ la homonormatividad como “una pol√≠tica que no cuestiona las instituciones y los presupuestos dominantes heteronormativos, sino que los defiende y sustenta” y, al mismo tiempo, contribuye a una una cultura gay despolitizada.

torbakhopper (cc) | Flickr
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Cabe se√Īalar que este concepto nace como el ‘reverso’ de la heteronormatividad, pues si bien en el mundo homosexual no existen estructuras tan potentes que se asemejen al poder que tiene la hetenorma a trav√©s de instituciones y otros poderes la promueven, s√≠ existen formas de desigualdad y exclusi√≥n al interior de la cultura y de las pol√≠ticas queers.

Y es que para entenderlo más claro, la homonormatividad funciona reduciendo la amplitud de la cultura queer al mundo del hombre gay y blanco, que ignora o avala otras formas de exclusión, como la transfobia o misoginia, impuestas por políticas neoliberales, considerando que son irrelevantes pues no influyen en su forma de vida.

Dentro de este concepto, existen muchísimas prácticas discriminatorias, siendo una de las más evidentes la llamada plumofobia, ese odio o aversión injustificada hacia hombres afeminados o mujeres masculinas, es decir, que escapan a lo binario respecto a la expresión de género que dicta la heteronormatividad: mujeres femeninas y hombres masculinos.

Este rechazo nace de la idea de que independiente de la orientaci√≥n sexual de un hombre o mujer, √©stos deben cumplir con caracter√≠sticas asociadas a sus g√©neros y que est√°n validadas por la sociedad patriarcal en la que vivimos. Es decir, si eres un hombre gay que tiene comportamientos ‘suaves’ o te expresas con delicadeza, puedes ser f√°cilmente un blanco de cr√≠ticas o burlas de parte de otros homosexuales que no comulgan con esta diversidad de expresiones. Lo mismo ocurre si eres una mujer poco femenina, independiente de tu orientaci√≥n sexual. Insultos como “puta” o “camiona”, en el caso de las lesbianas, son un cl√°sico en este universo binario.

Gamma Man (cc) | Flickr
Gamma Man (cc) | Flickr

Una realidad irónica si pensamos en lo interiorizado que está este tipo de discriminación en la comunidad homosexual, la que considera en un nivel inferior a estas personas y avala la decisión de no relacionarse con ellas debido a sus comportamientos.

Tambi√©n es curioso que para muchas personas, independiente de su orientaci√≥n sexual, resulte aceptable ser un hombre gay pero no as√≠ “loca” o “maric√≥n”, es decir, realizar cosas o tener comportamientos ‘del otro g√©nero’. Una situaci√≥n que se da nuevamente por el supuesto rol social que debe cumplir el g√©nero masculino y que va de la mano con el machismo y sus normas de comportamiento patriarcales.

De este modo, existe un tipo de gays que se alejan lo m√°s posible de lo que consideran “femenino”, incorporando as√≠ el machismo y la misoginia a sus propias din√°micas relacionales. As√≠, lo “femenino” se entiende como sin√≥nimo de inferioridad, donde estos hombres tienen una interpretaci√≥n excesivamente positiva de la masculinidad y sus roles, y partir de ella se desvaloriza lo femenino.

Un ejemplo claro de este “machismo gay”, es lo que se evidencia en aplicaciones de citas, pues es normal que en algunos perfiles abunden frases como “solo machos” o “no locas ni afeminados”. Y es que si bien se entiende que los gustos son diversos, es curioso que estos espacios se conviertan m√°s bien en una especie de ‘casting’ con interminables listas de “no”, m√°s que una plataforma para acercar a dos o m√°s personas en base a intereses. ¬ŅNo es m√°s f√°cil decir ‘lo siento, no eres mi tipo’?

freestocks.org
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Este punto no es menor, tomando en cuenta que por décadas las minorías sexuales han luchado por el respeto y la erradicación de prácticas que discriminan a otros solo por su comportamiento.

Otro ‘insulto’ asociado al machismo de los homosexuales, tiene que ver con los roles sexuales que juegan algunas personas, es as√≠ como t√©rminos mundialmente conocidos pero retr√≥grados en su pr√°ctica, son utilizados como s√≠mbolo de poder y hombr√≠a por los propios homosexuales. Y es que el concepto de ‘pasivo’ dentro de una relaci√≥n sexual, tambi√©n se asocia con un rol femenino, lo que implicar√≠a estar en un nivel inferior respecto los ‘activos’ . De ah√≠ que tan solo el t√©rmino ‘pasivo’ se utiliza recurrentemente como ofensa.

También cabe precisar lo paradójico que resulta que tanto en el mundo heterosexual como homosexual, el gay afeminado que utiliza su comportamiento como recurso de entretención, ya sea contando chistes o usando pelucas y maquillaje, tal como los transformistas, es ampliamente celebrado.

Sin embargo, a la hora de ‘apagar las luces’, esos mismos personajes ya no son tan bien mirados por estos homosexuales homonormados, los cuales jam√°s estar√≠an interesados en mantener una relaci√≥n con ellos independiente del tipo que sea. S√ďlo sirven para el show. Para algunos heterosexuales, en tanto, la risa acaba cuando estos mismos homosexuales buscan casarse o adoptar hijos.

A final de cuentas y por muchas fiestas inclusivas o marchas por el orgullo gay que existan, a veces no existe nadie mejor para discriminar a un LGBT que otro LGBT.

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