Nuestras mascotas también se ven afectadas por las olas de calor. Los perros, de hecho, son muy propensos a los golpes de calor debido a que no sudan. En este contexto veraniego, incluso la alimentación juega un rol fundamental en el caso de nuestros canes. ¿Cómo alimentar a mi perro durante el verano?

Con la llegada del verano y las altas temperaturas, es común que los perros cambien ciertos hábitos, tales como su su rutina del sueño y de alimentación. Si has observado alguno de estos puntos en tu mascota, no te asustes, pues es algo propio de la temporada.

Con el calor, los perros pueden pasar más tiempo durmiendo y presentar menor apetito que de costumbre. En este último caso, es importante no descuidar su dieta alimenticia para que no dejen de recibir los nutrientes básicos, los que son necesarios para el correcto funcionamiento de su metabolismo.

Carlos Péndola, médico veterinario, señala que “para que los animales gocen de buena salud, es importante adaptar su alimentación dependiendo de la época del año. En verano, por ejemplo, sus rutinas y gasto energético cambian dado al calor, por lo que debemos modificar los horarios de comida, las cantidades, incluso el tipo.

¿Cómo alimentar a los perros en verano?

A esto, el profesional agrega algo que podría sonar básico, pero no por ello menos importante: evitar la deshidratación y sus posibles riesgos en nuestra mascota. ¿Cómo podemos adaptar los hábitos alimenticios de nuestros canes en verano? A continuación, te dejamos una serie de recomendaciones:

1.Alimentos con alto porcentaje acuoso. Junto con su alimento habitual, se pueden incorporar ciertas frutas y verduras que sí están permitidas para la alimentación de los perros como manzana, pera, sandía, plátano, arándano, melón, zanahoria, apio, lechuga, entre otros. Se recomienda hacerlo de manera gradual para no afectar la digestión del animal.

2.Disminuir la ración. En verano, los canes gastan menos energía, por lo que la ingesta de calorías debe ser menor a la época invernal. De mantener la misma cantidad, es probable que el perro aumente de peso al no tener actividad que le permita quemarlas.

3.Cambio de horario. Se recomienda racionar la comida en porciones más pequeñas y en distintas horas del día, buscando siempre los momentos más frescos, por ejemplo, a primera hora de la mañana, a media tarde y en la noche, para que así el perro tenga más hambre y coma su porción diaria completa.

4.Ofrecer más agua. Mantener agua fresca disponible en distintos sitios de la casa, y cambiarla varias veces al día, evitará que tu perro se deshidrate y se vea afectada su salud. ¡Ojo con la temperatura del agua! Hay que evitar que esté excesivamente fría, porque puede provocarle problemas gastrointestinales a tu mascota.

Péndola explica, además, que “el mecanismo de refrigeración (de los perros) es a través del hocico, es decir, cuando el animal tiene demasiado calor, la sangre caliente sube hasta la lengua para eliminar la temperatura sobrante a través de las glándulas salivares, en forma de humedad. De ahí la importancia de mantenerlos siempre bien hidratados”.

¿Qué hacer en caso de que mi perro sufra un golpe de calor?

Los perros son muy propensos a los golpes de calor, pues éstos sudan poco. “Los perros sólo transpiran por sus almohadillas plantares, no en el resto del cuerpo, por lo que la forma que tienen de eliminar el calor es con el jadeo”, complementa Rodrigo Pulgar, académico de la carrera de Medicina Veterinaria en la UST.

Por ello, durante los paseos hay que considerar periodos de descanso a la sombra, detalla Pulgar. “Es importante tener en cuenta que si la mascota rehúsa a moverse, no hay que obligarla, pues puede estar sufriendo un episodio de hipertemia (aumento de temperatura corporal) que la puede llevar a un ‘shock térmico’”, añade el profesional.

“Un accesorio imprescindible para los paseos, además de su arnés, traílla y bolsa para fecas, es una botella de agua, la que servirá para hidratarlo y también para mojarle la cabeza y el tronco, lo que ayudará a que su temperatura corporal baje”.

“Las mascotas tienen una temperatura de aproximadamente dos grados superiores a la nuestra. Por lo tanto, si el tutor siente calor, la mascota también. El uso de ventiladores o aire acondicionado está recomendado en momentos de mucho calor, siendo el mejor indicador la sensación térmica del tutor, es decir, si el humano tiene calor, la mascota probablemente tenga un poco más”, detalla Rodrigo.

¿Qué hacer ante un golpe de calor en mi mascota?

Para evitar los golpes de calor, “están disponibles en el mercado mantas o colchonetas refrigerantes rellenas con un gel, el cual provoca una reacción endotérmica al compactarse. Entonces, cuando el perro se acuesta, su peso hace que las moléculas del gel que contiene se rompan, absorbiendo su calor corporal y disipándolo”, recomienda el académico.

Si ves que tu mascota está sufriendo por un golpe de calor, el cual se nota debido al jadeo continuo del perro o si es que no quiere moverse, sí o sí se debe intervenir inmediatamente, ya que puede estar sufriendo una hipertemia.

En caso de notar esto, “rápidamente hay que mojar al animal en la zona del tronco y la ingle, prender el aire acondicionado si es que hay uno disponible y aplicar gel pack fríos en todo el cuerpo, sobre todo en la zona abdominal e inguinal. De ser posible, hay que chequear la temperatura rectal”, explica Pulgar.