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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Internado Nacional Barros Arana (INBA) ha logrado un 2026 sin interrupciones de clases por violencia, contrastando con episodios como la explosión del 2024. La actual rectora, Urbi Rojas, destaca una nueva visión de comunidad, recuperación de matrícula y espacios del establecimiento. Tras el fatídico incidente, exalumnos colaboran en proyectos de mejora.

El Internado Nacional Barros Arana (INBA) registra hasta el momento un año 2026 sin interrupciones de clases asociadas a hechos de violencia, un escenario totalmente diferente al de los últimos años. Desde la rectoría y el SLEP Santiago Centro destacaron qué factores han influido en este nuevo panorama.

La situación es totalmente distinta a la del 2024, cuando hubo una explosión que dejó a 35 estudiantes con lesiones de distinta consideración; y al año pasado, cuando se contabilizaron al menos 26 días de clases perdidos previo a que asumiera la actual rectora del establecimiento, Urbi Rojas, en diciembre de 2025.

La mañana del 23 de octubre de 2024 caló hondo. En uno de los baños del establecimiento, específicamente del patio Siberia, algunos alumnos encapuchados vestidos con overoles blancos manipularon elementos incendiarios con el fin de manifestarse en la vía pública. La situación escaló, se produjeron explosiones y decenas de estudiantes resultaron afectados tras ser alcanzados por las llamas.

Ahora, a pocas semanas de que se cumplan dos años de aquel fatídico incidente, BioBioChile asistió al establecimiento para conocer de cerca su actualidad, siendo testigos del “renacer” de un recinto que, en palabras de su actual rectora, “pasó por cerca de 15 años de un periodo importante de violencia“, impacto que se reflejó en un descenso de las matrículas.

Según las cifras del Ministerio de Educación, la matrícula total del año 2024 era de 811 estudiantes, mientras que en 2025 bajó a 761 y actualmente en 2026 llegó hasta 549.

La rectora detalló que la infraestructura del INBA puede recibir hasta 1.800 alumnos y que en la actualidad su objetivo es incrementar paulatinamente la matrícula del establecimiento.

¿De regreso a la esencia que caracteriza al INBA?

Rojas, profesora de Historia y Geografía, sostuvo que actualmente hay una mirada diferente, tanto de los estudiantes como de los demás actores de la comunidad educativa. La rectora aludió al vínculo con alumnos de otras regiones del país, aspecto que era fuerte hace 15 años y que actualmente se está tratando de recuperar mediante la conexión con sectores rurales.

“Estamos en terreno con ellos, permanentemente trabajamos en los patios, no solamente como en el aula propiamente tal, sino que también en el día a día con los estudiantes y eso hoy día ha vuelto a generar una esencia que va favoreciendo a que los estudiantes se reencanten con la comunidad”, explicó Rojas.

Esta nueva visión se mantiene hasta la actualidad. Durante la visita de BioBioChile, en el patio del internado se realizó una actividad junto con la Fundación Pacto Social, con quienes se ha mantenido un vínculo desde 2021.

Dicha instancia consistió en una convocatoria dirigida a estudiantes y miembros de la comunidad de limpieza general y recuperación, la cual concluyó con nuevas bancas de madera, un pequeño huerto e incluso un asado compartido por el centro de exalumnos del INBA, los estudiantes internos y el personal del establecimiento.

Bastián, uno de los cerca de 45 estudiantes que habitan en las dependencias del establecimiento —de una capacidad aproximada de 400 vacantes—, enfatizó la relevancia de cuidar el entorno del internado.

“Es bueno que tengamos estas actividades porque arreglamos nuestro patio con el que convivimos con todos nuestros compañeros, lo utilizamos todos los días. Es un patio que estaba abandonado“, expresó el estudiante.

Martín Riquelme, presidente del centro de estudiantes del INBA, destacó que la iniciativa nació del interés de los alumnos en conjunto con la rectoría, mientras que Pacto Social colaboró en la organización y promoción de la instancia.

“Refleja mucho más la humanidad, más que simplemente el arreglo del espacio”, opinó sobre la actividad.

La nueva comunicación con rectoría a dos años de la explosión en el INBA

El próximo 23 de octubre se cumplirán dos años del incidente que dejó 35 heridos en el INBA. Martín Riquelme confesó que “es una herida que sigue abierta, que hay que tratar con mucho cuidado“.

Riquelme planteó que los medios de comunicación que abordaron el hecho hicieron ver la situación como “algo normal, algo que se merecían los estudiantes, criminalizándolos y tratándolos de delincuentes“.

“En el INBA no somos terroristas, no somos criminales como se ha planteado muchas veces, somos estudiantes. Estudiantes que se manifiestan cuando creen una cosa digna”, dijo de forma categórica.

Tiempo más tarde, a la exrectora María Alejandra Benavides se le solicitó su renuncia anticipada y, como rector interino, asumió Gonzalo Saavedra Henríquez, quien fue cuestionado por hablar despectivamente de alumnos con la condición Trastorno del Espectro Autista (TEA).

El presidente del centro de estudiantes recordó que en ese entonces hubo manifestaciones por temas internos, externos, leyes que no les parecían o por el comportamiento de inspectores y autoridades. A su juicio, en los años anteriores el INBA “pasó por un momento inestable” y lo comparó con el panorama actual bajo la gestión de la rectora Urbi Rojas.

Por ejemplo, Riquelme recordó cuando en una administración anterior se envió a los alumnos de cuarto medio a clases online “por miedo“. En ese contexto, destacó la actual posibilidad de dialogar, ejemplificando con el escenario posterior a la instalación de rejas en un baño.

“Se reclamó, hablamos con ella directamente en una mesa y se comprometió a sacarlas. Y aunque se atrasó un poco por temas de monumento histórico, SLEP, las rejas ya no están. Considero que eso con las administraciones anteriores no hubiera sido posible”, contrastó el estudiante.

La recuperación de los espacios del establecimiento

La rectora Rojas valoró que los alumnos están “mostrando que el Internado Nacional Barroso Arana no es lo que se mostraba de años atrás si tú lo asocias al año 2024. Es muy distinto”. En ese sentido, recordó la fatídica mañana de octubre de 2024, señalando que “jamás va a querer que uno de sus estudiantes se queme“.

En términos de infraestructura, la rectora planteó que han ido recuperando espacios, pues zonas del recinto que estaban vandalizadas, “hoy día ya no“. Ahí aludió al Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Santiago Centro, entidad de la que depende el INBA y con la que han estado “pintando”, “recomponiendo” y “reactivando otros espacios que también estaban de alguna manera muertos”, acciones que forman parte de un proceso paulatino y de inversiones superiores.

Por otro lado, Rojas destacó a dos exalumnos del INBA: Ángel y Francisco, quienes trabajaron junto a una constructora en el encarpetado de los techos del patio Siberia y la piscina.

“Ellos con el corazón inbano, de manera gratuita, no solamente nos ayudaron a recuperar ese baño de Siberia que lo pintaron, lo rearmaron, le colocaron pasta muro, hicieron de todo para levantar porque era un baño que estaba quemado en su plenitud. Ellos colocaron todos los elementos, los accesorios de baño que están hoy día”, reconoció.

En ese sentido, la rectora Rojas hizo hincapié en que “los exalumnos están volviendo al colegio“, agradeciendo el aporte de científicos, escritores, artistas como Roberto Márquez de Illapu -con quien han conversado- y también la labor del centro de exalumnos del establecimiento.

Revisa a continuación imágenes tras la explosión de 2024 y de la actualidad:

Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro
Cedida por SLEP Santiago Centro

Es importante mencionar que, de acuerdo con lo aclarado por el SLEP Santiago Centro, un sector del piso no se pudo reparar debido al daño tras la explosión. En tanto, los vidrios del baño tenían ácido, por lo que tampoco pudieron ser recuperados y la marca persistió.

La planificación del INBA

Urbi Rojas precisó que el proyecto que encabeza actualmente contempla dos años de implementación en el ámbito normativo, para luego avanzar hacia el área formativa del INBA. Para ello “hay que ordenar la casa“.

La rectora considera relevante el liderazgo pedagógico de equipos de gestión, los técnicos y también de los propios estudiantes, mediante una iniciativa participativa.

En la misma línea, Rojas recalcó que no han existido interrupciones de clases en 2026, que ahora están “con otra mentalidad” y que se está “trabajando de otra manera“.

Como parte de la labor que realizan en la actualidad, la rectora precisó que se han hecho responsables de los tres estudiantes -de los 35 lesionados por la explosión de 2024- que aún siguen en el establecimiento.

“Ellos trabajan en el día a día con nosotros y donde obviamente hay un proceso de acompañamiento desde lo psicosocial hacia esos estudiantes y eso no se ha detenido”, sostuvo la máxima autoridad del INBA.

La visión del anterior sostenedor del establecimiento

La Municipalidad de Santiago confirmó el cambio de percepción en el recinto. Si bien el INBA dejó de depender del municipio a fines de 2025, BioBioChile tomó contacto con el ente para conocer su parecer respecto a la situación actual del establecimiento.

Desde la municipalidad capitalina detallaron a BBCL que, al asumir la nueva rectora el 22 de diciembre de 2025 a través de un concurso de Alta Dirección Pública iniciado y concluido por el municipio -previo al traspaso al SLEP Santiago Centro-, se comenzó un proceso de diagnóstico y planificación anticipada.

De este modo, se identificaron focos de riesgo y se definieron medidas preventivas, enfocadas en cinco puntos, argumentados bajo la lógica de prevención y no de reacción:

– Un organigrama claro y una distribución explícita de roles y responsabilidades de cada unidad.
– Presencia activa y permanente del equipo directivo y de gestión en los patios durante recreos, con sectores asignados.
– Intervención en baños, espacios identificados históricamente como críticos, mediante un ingreso regulado según capacidad, restringiendo el uso con mochilas y asegurando la disponibilidad de implementos de higiene, resguardando así el derecho de uso en condiciones seguras.
– Sectorización y restricción preventiva de áreas de difícil supervisión.
– Recreos activos y entretenidos con actividades deportivas, recreativas y culturales, como campeonatos, juegos de mesa, tenis de mesa y música, ofreciendo alternativas positivas de uso del tiempo libre.

Desde la entidad edilicia precisaron que el acompañamiento psicosocial de los alumnos heridos que siguen en el INBA se realiza mediante un programa externo. Respecto a esos estudiantes y al resto que resultaron lesionados, el municipio de Santiago confirmó que “no se instruyó ningún procedimiento disciplinario“.

La municipalidad también destacó que la recuperación de los baños fue posible precisamente gracias a un exalumno del INBA, mediante la colaboración voluntaria de la constructora Méndez.

La comunicación de rectoría con el servicio local

Sobre el trabajo en conjunto con el SLEP Santiago Centro, la rectora Urbi Rojas indicó que, tras el traspaso desde el municipio, hubo una reestructuración hacia las comunidades, las cuales “se han tenido que adaptar a nuevos ritmos de trabajo“.

“Dentro del SLEP hay secciones que antes en el DEM (Dirección de Educación Municipal de Santiago) no estaban y eso de alguna manera genera que tú te tengas que ir de a poco adaptando a un nuevo clima organizacional, a nuevas formas metodológicas de ver también la educación“, detalló.

Rojas calificó que hubo “una vinculación importante con los diferentes estamentos” del SLEP, logrando que el trabajo con el servicio local sea fluido.

La directora ejecutiva del SLEP Santiago Centro, Paulina Retamales, aseguró que, tras el traspaso de las 43 escuelas y liceos de la comuna servicio local, han sido “muy bien acogidos por las comunidades educativas“.

Retamales subrayó que junto al equipo directivo del INBA y la Fundación Pacto Social han logrado “poder ir instalando distintas iniciativas” y que en el recinto “vuelve a poner el foco en los estudiantes“.

Sobre la evaluación positiva actual en el INBA y tras ser consultada acerca de si hay un modelo para replicar ese panorama en los demás establecimientos de la comuna, la directora ejecutiva del afirmó que “hay un plan de fondo” junto al Ministerio de Educación, Delegación Presidencial Metropolitana, Seremi de Salud y Seremi de Educación, con el cual están “abordando las situaciones que pongan en riesgo la continuidad de las clases“.

La autoridad del SLEP Santiago Centro informó que han ido aplicando los reglamentos de los recintos educacionales y la Ley Aula Segura, llevando a cabo más de 140 procesos -un 38% de ellos asociados a expulsiones y un 37% a suspensiones-, a lo que se suman otras 15 querellas contra quienes resulten responsables de hechos de violencia y de delitos en algunos establecimientos educacionales (cifras hasta el 10 de septiembre).