Nacional
Sábado 16 febrero de 2019 | Publicado a las 07:23 · Actualizado a las 08:24
Rodrigo Mora: el bombero que apoyó el rescate en las Torres Gemelas y murió tras alud en Chiguayante
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En casi todas las compa√Ī√≠as de bomberos se atesoran historias de m√°rtires. Se trata de h√©roes de carne y hueso que est√°n en el anonimato, pero que han dejado huella en su comunidad y tambi√©n en una instituci√≥n que en Chile cuenta con m√°s de 160 a√Īos de vida.

Comienzos de 2001 y Rodrigo Mora González, un joven bombero oriundo de Chiguayante, partió rumbo a Houston, al desértico estado de Texas, Estados Unidos, para realizar un curso sobre sustancias peligrosas. Esta era una más de las tantas capacitaciones que se sumaban a su currículum.

La instrucción duró 3 meses y cuando acabó, Rodrigo emprendió otro viaje, esta vez al estado de Connecticut, a la casa de un amigo chileno. Allí, el voluntario se enteró por la televisión del fatídico atentado a las Torres Gemelas del World Trade Center, que cobró casi 3 mil vidas, entre civiles y personal de rescate.

Ese martes 11 de septiembre Rodrigo se encontraba a solo una hora y media de Nueva York, as√≠ que no dud√≥ en ir a ayudar. ‚ÄúFue a dos o tres compa√Ī√≠as, pero no lo tomaron en cuenta porque all√° todos son pagados y no necesitaban apoyo. Le dijeron que fuera a la Cruz Roja y que trabajara ah√≠‚ÄĚ, cuenta su amigo y camarada Julio Sep√ļlveda.

Pero el voluntario no baj√≥ los brazos. Busc√≥ incesantemente hasta que encontr√≥ una compa√Ī√≠a donde finalmente pudo trabajar en las labores de rescate durante los 5 d√≠as posteriores al ataque terrorista.

Nicolás Martínez Ramírez
Nicolás Martínez Ramírez

‚ÄúRodrigo era una persona intachable, tanto en el √°mbito profesional como familiar‚ÄĚ, recuerda Julio, quien con una sonrisa en el rostro a√Īade que la intenci√≥n de Mora no era solo perfeccionarse como bombero, sino tambi√©n ‚Äúhacer nexos con nuestra compa√Ī√≠a y las de all√° para tener distintos beneficios, como traer carros bombas a un precio menor‚ÄĚ, comenta.

La situaci√≥n bomberil en Estados Unidos es bastante distinta a la que se vive en Chile, de ah√≠ tambi√©n el inter√©s del joven. En el pa√≠s del norte los bomberos reciben una remuneraci√≥n anual que va desde los USD 22 mil a los USD 75 mil, es decir, entre 14 y 50 millones de pesos chilenos; adem√°s, obtienen constantemente equipamiento y m√°quinas nuevas, dando de baja uniformes y equipos que no llevan ni un a√Īo de vida √ļtil.

‚ÄúNos contaba que, a veces, daban de baja containers enteros de uniformes porque recib√≠an otros con mejor tecnolog√≠a, mientras que ac√° nuestro uniforme lo usamos hasta que ya no sirve‚ÄĚ, confiesa Julio Sep√ļlveda.

Tragedia en Los Copihues

Nicolás Martínez Ramírez
Nicolás Martínez Ramírez

Rodrigo volvi√≥ a Chile en 2005. En la Tercera Compa√Ī√≠a de Bomberos de Chiguayante, ubicada en calle Manquim√°vida 333, estaban todos emocionados con su regreso. El joven trajo consigo una mezcla de recuerdos. Entre los malos se encontraba el tener que haber participado del rescate de cuerpos en Nueva York, donde muchas de las v√≠ctimas fueron bomberos.

Pero también tuvo buenos momentos, por eso cargó en su maleta algunos objetos importantes para él, como uniformes y cascos que se ganó en Estados Unidos por su profesionalismo, además de una linterna que más adelante tendría un significado especial para su familia e institución.

La experiencia de las Torres Gemelas marc√≥ para siempre a Rodrigo Mora y le reforz√≥ la idea de seguir salvando vidas, de ser un h√©roe a tiempo completo con verdadera vocaci√≥n de servicio. El joven, que ingres√≥ como voluntario en 1997 cuando ten√≠a 25 a√Īos,¬†se convirti√≥ en Capit√°n de Bomberos.

El 11 de julio de 2006 lleg√≥ una dif√≠cil misi√≥n para Rodrigo y todos sus compa√Īeros de la Tercera Compa√Ī√≠a de Bomberos de Chiguayante. El llamado desesperado de una vecina alert√≥ de un posible alud en el sector Valle La Piedra I, espec√≠ficamente en el pasaje Los Copihues. R√°pidamente, el comandante Luis Inostroza, de la 2¬™ Compa√Ī√≠a, el capit√°n Rodrigo Mora, el teniente Julio Mu√Īoz y el director Julio Sep√ļlveda, todos de la 3¬™ Compa√Ī√≠a, acudieron a evaluar la propiedad que estaba al borde del Cerro Manquimavida. Al llegar al lugar los voluntarios se percataron de que no se pod√≠a hacer mucho y que el riesgo de colapso de la estructura era inminente.

‚ąí ¬°Tenemos que salir de ac√° porque el cerro se est√° comiendo la casa! – le grit√≥ Julio Sep√ļlveda a Rodrigo Mora.

El piso de madera se estaba partiendo y cruj√≠a endemoniadamente por la presi√≥n que ejerc√≠a el cerro sobre la vivienda. Segundos despu√©s de que Sep√ļlveda y la due√Īa de casa salieron del lugar, un gran crujido antecedi√≥ al desplome de una parte del cerro.

Eran las 20:30 horas y el barro, las piedras, los √°rboles y toda clase de escombros, cayeron violentamente por la ladera hasta la mitad del pasaje Los Copihues. El p√°nico se apoder√≥ de todos los presentes ese d√≠a. “Como en las pel√≠culas corr√≠ y, de pronto, el barro lleg√≥ hasta mis pies. Se escuchaban gritos. Empezamos a sacar inmediatamente a las personas que estaban vivas y que se ve√≠an‚ÄĚ, recuerda acongojado Julio Sep√ļlveda, √ļnico sobreviviente de los cuatro bomberos que subieron el cerro.

El alud acab√≥ con la vida de 10 personas, siete civiles y tres bomberos, entre ellos el comandante Luis Inostroza, el teniente Julio Mu√Īoz y el capit√°n Rodrigo Mora, la primera v√≠ctima en aparecer. Un perro de rescate lo encontr√≥ a s√≥lo 75 cent√≠metros de profundidad en la vivienda que se dio vuelta completamente debido a la fuerza del deslizamiento.

Con Rodrigo se apag√≥ una energ√≠a √ļnica, la de un capit√°n incansable, un esposo cari√Īoso y un muy buen padre. Al momento de fallecer, este funcionario de la Gobernaci√≥n Mar√≠tima de Talcahuano ten√≠a 34 a√Īos y una vasta carrera como voluntario de bomberos.

Nicolás Martínez Ramírez
Nicolás Martínez Ramírez

Un antes y un después

‚ÄúNosotros no apoyamos a nuestro hijo en su labor bomberil. Siempre nos mantuvimos al margen‚ÄĚ, admite Pedro Mora, padre de Rodrigo y quien durante a√Īos no entendi√≥ la decisi√≥n de su hijo de querer ser voluntario de bomberos.

El compromiso de Rodrigo con su instituci√≥n era tal que sol√≠a incluso pedir comida a su madre porque le contaba que ‚Äúen las guardias nocturnas no ten√≠an qu√© comer, porque eran de escasos recursos. A veces, a escondidas, sacaba cosas de la casa‚ÄĚ, cuenta Mora padre.

La tragedia del 11 de julio de 2006 marc√≥ un antes y un despu√©s para los padres Pedro Mora y Rosa Gonz√°lez. En el caso del pap√°, fue tal el impacto que decidi√≥ a los 59 a√Īos de edad realizar los cursos para convertirse en bombero. Una aventura que, dice, lo ayud√≥ a comprender mejor por qu√© su hijo dio la vida por el pr√≥jimo.

‚ÄúEsta tragedia nos marc√≥ como pueblo, como familia, como padres, como todo. Pero me motiv√≥ a ingresar a las filas de la Tercera Compa√Ī√≠a de Chiguayante a tratar de cumplir las metas, sobre todo los sue√Īos que Rodrigo y Julio Mu√Īoz ten√≠an para su compa√Ī√≠a‚ÄĚ, explica Pedro. ¬†

Para Rodrigo Villanueva, excapit√°n de la Tercera Compa√Ī√≠a de Bomberos de Chiguayante y actualmente bombero honorario, lo que motiv√≥ a Pedro Mora a querer ser voluntario, ‚Äúfue darse cuenta de que esta instituci√≥n salva vidas sin esperar algo a cambio. Solo despu√©s de la tragedia de 2006 su padre pudo captar lo que motivaba a Rodrigo, no importando si deb√≠a pernoctar en un galp√≥n de lata, donde hab√≠a una sola cama que termin√°bamos siempre peleando‚ÄĚ, dice.

Nicolás Martínez Ramírez
Nicolás Martínez Ramírez

La linterna

Un extra√Īo suceso fue tambi√©n determinante para que Pedro Mora optara por unirse a bomberos y con el mismo entusiasmo y devoci√≥n que su hijo. El joven voluntario hab√≠a comprado una linterna en Estados Unidos que llev√≥ consigo para el momento del alud en el Cerro Manquimavida.

‚ÄúUn d√≠a lleg√≥ un se√Īor a preguntar por m√≠. Me cont√≥ que era vecino del sector Valle La Piedra y que nuestro hijo se le hab√≠a aparecido en sue√Īos, seis noches seguidas, dici√©ndole que ten√≠a que ir al cerro para encontrar esa linterna y pas√°rmela a m√≠‚ÄĚ, relata Pedro, qui√©n ante ese inesperado e inquietante mensaje decidi√≥ salir en busca del aparato. No pasaron m√°s de cinco d√≠as cuando el mismo vecino que trajo el mensaje, volvi√≥ al departamento de los padres del bombero para entregarles la linterna, la que encontr√≥ encendida entre el barrial del Cerro Manquimavida, luego de 40 d√≠as de ocurrido el alud.

‚ÄúCuando me la entreg√≥, lloramos abrazados‚ÄĚ, confiesa Pedro.

Contra el olvido

El 11 de julio de 2006 estuvo marcado por la tragedia, aunque no solo a nivel local. En la India, atentados con explosivos en siete estaciones de trenes dejaron 200 muertos y m√°s de 400 heridos.

Pese al triste recuerdo que dej√≥ esa jornada, la historia del alud en el Cerro Manquimavida de a poco va siendo olvidada con el pasar de los a√Īos.

Una historia que tambi√©n alert√≥ a las autoridades y que posibilit√≥ a la Tercera Compa√Ī√≠a de Chiguayante contar con un cuartel permanente que, antes del alud, el mismo Teniente Julio Mu√Īoz dise√Ī√≥ y el Capit√°n Rodrigo Mora se encarg√≥ de gestionar a trav√©s de una carta formal al Presidente de la Rep√ļblica de aquel entonces.

‚ÄúEl d√≠a en que dejemos de recordarlos, ellos de verdad van a morir‚ÄĚ, advierte Pedro Mora.

Pero la obra heroica de estos m√°rtires es evocada constantemente, especialmente en la Tercera Compa√Ī√≠a de Bomberos de Chiguayante, que adem√°s lleva en el frontis del cuartel el nombre del Capit√°n Rodrigo Mora y el Teniente Julio Mu√Īoz.

Nicolás Martínez Ramírez
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