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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un duro cruce se desató en la Sala del Senado por la tramitación de un proyecto que sanciona las acusaciones falsas, promovido por Vanessa Kaiser. El vicepresidente Iván Moreira decidió llevar la controversia a comités, generando debate con Kaiser e Ignacio Urrutia. La discusión se centró en el plazo para el proyecto, originando diferencias sobre si debía pasar a Constitución tras cumplirse el plazo en la Comisión de Mujer. La polémica llevó a Kaiser a manifestar su desacuerdo y a no asistir a una reunión convocada por el Gobierno, acusando bloqueo a iniciativas libertarias.

Un duro cruce se registró en la Sala del Senado luego de que el vicepresidente de la corporación, Iván Moreira, resolviera llevar a reunión de comités la controversia por la tramitación del proyecto que sanciona las acusaciones, denuncias o querellas falsas. La decisión encendió un duro debate con Vanessa Kaiser e Ignacio Urrutia, quienes acusaron que se estaba pasando por alto un acuerdo unánime de la Sala. De hecho, la senadora libertaria fue más allá, porque tras lo ocurrido, confirmó a Radio Bío Bío que no asistirá a la reunión convocada por el Gobierno en Cerro Castillo.

La polémica se produjo durante la sesión de este martes, encabezada por Moreira ante la ausencia de la presidenta del Senado, Paulina Núñez.

El origen del conflicto estuvo en la tramitación del proyecto impulsado por Kaiser junto a los senadores Balladares, Gatica, Manuel José Ossandón y Enrique van Rysselberghe, que establece sanciones para acusaciones, denuncias o querellas falsas y crea un procedimiento para su aplicación.

La iniciativa busca, entre otros puntos, establecer un procedimiento especial para determinar judicialmente la falsedad de una denuncia y contempla medidas de reparación para las personas afectadas. Además, propone penas de presidio menor en su grado medio a máximo y multas de 21 a 60 UTM para determinados casos.

El plazo que encendió la Sala

La controversia se originó por el plazo fijado para la tramitación del proyecto. El 8 de septiembre, la Sala acordó por unanimidad que, tras ser despachado por la Comisión de Familia, pasaría por la Comisión de Mujer durante dos semanas legislativas antes de continuar en Constitución.

En ese período, sin embargo, la comisión alcanzó a revisar la iniciativa en una sola sesión. Para el 21 de septiembre estaba citada para iniciar su estudio, pero esa sesión quedó sin efecto, según consta en los registros del Senado. Finalmente, el proyecto recién comenzó a ser analizado por la instancia el 28 de septiembre, cuando se escucharon distintas exposiciones y su discusión quedó pendiente.

Al respecto, Kaiser sostenía que, cumplido ese plazo sin que Mujer votara la iniciativa, correspondía enviarla directamente a Constitución. La Mesa del Senado, sin embargo, planteó que se trataba de una situación inédita y resolvió llevar el asunto a reunión de comités antes de adoptar una definición.

Durante la discusión, el secretario del Senado precisó que el plazo entregado a la Comisión de Mujer vencía a la medianoche de este martes y que, por lo tanto, técnicamente todavía se encontraba vigente cuando se produjo el debate.

Fue ahí donde comenzaron las diferencias. Al respecto, Urrutia sostuvo que, una vez cumplido el plazo sin que Mujer despachara el proyecto, este debía pasar directamente a Constitución, tal como —a su juicio— había ordenado la Sala.

“No se trata de ser o no ser serio, se trata de respetar un acuerdo de la Sala”, emplazó el republicano. “Si una comisión no cumple el tiempo determinado, se pasa a la otra comisión y esa comisión sonó, no más; es así de simple”, agregó.

Moreira, sin embargo, optó por otro camino. Argumentó que se trataba de una situación inédita y que, técnicamente, el plazo todavía no había vencido. Por ello, resolvió llevar el asunto a reunión de comités antes de adoptar una definición.

“Esto lo vamos a dejar en comité y, una vez que discutamos en comité, lo vamos a llevar a la Sala”, respondió el vicepresidente del Senado, quien admitió que “la Mesa no es perfecta y el reglamento tampoco es perfecto”.

Kaiser acusa “artilugio” y Moreira asume responsabilidad

La determinación provocó inmediatamente la reacción de Vanessa Kaiser, quien manifestó su “total desacuerdo” con la decisión y advirtió que, a partir de ahora, podrían dejar de contar con ella para alcanzar acuerdos unánimes si estos posteriormente podían ser modificados.

Kaiser acusó además que “no hay ningún artículo que ampare la decisión” y sostuvo que se estaba buscando “un artilugio” para abrir una negociación sobre el proyecto.

“Eso no existe en el articulado ni en el reglamento”, afirmó en Sala, antes de cuestionar que la controversia terminara retrasando una iniciativa que —según planteó— afecta a personas denunciadas falsamente y a familias separadas por este tipo de casos.

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Tras cartón, Moreira respondió cerrando inicialmente el debate y asumió personalmente la responsabilidad por la decisión.

“Yo voy a dar la última palabra, guste o no guste, porque yo dirijo la sesión”, señaló enfático, asegurando que no buscaba dilatar la tramitación y que esperaba resolver definitivamente el conflicto en un plazo de 48 horas.

Urrutia volvió entonces a la carga. El republicano propuso que las comisiones de Mujer y Constitución sesionaran conjuntamente para resolver el problema de inmediato y acusó que enviar el asunto a comités podía terminar postergándolo.

“Lo van a chutear para adelante”, lanzó.

Luego del emplazamiento, Moreira rechazó la acusación: “Yo no chuteo las cosas y asumo la responsabilidad”, sentenció el parlamentario por Los Lagos. Incluso le recordó al senador que, si estaba disconforme con su conducción, tenía derecho a presentar una censura en su contra.

Kaiser se baja de cita con el Gobierno en Cerro Castillo

El conflicto, sin embargo, no terminó en la Sala, ya que tras la sesión, Kaiser endureció sus críticas y acusó que lo ocurrido demostraba cómo proyectos relevantes pueden terminar estancados en el Congreso.

“Se inventó un camino, un camino inexistente que puede sentar el precedente de que de aquí en adelante ningún acuerdo de la Sala, por unánime que sea, valga nada”, afirmó, cuestionando que la controversia fuera derivada a una reunión de comités.

Pero la senadora también trasladó la disputa directamente a la relación entre el Partido Nacional Libertario y La Moneda.

En conversación con Radio Bío Bío, Kaiser confirmó que, a título personal, decidió restarse de la reunión convocada por el Ejecutivo en Cerro Castillo, acusando al Gobierno de bloquear las iniciativas de su sector.

“Me parece que el Gobierno está en oposición a todo lo que podamos avanzar los nacional libertarios”, afirmó.

“Yo no voy a ir a ninguna invitación mientras no cambie la actitud, finalmente, de pseudooposición de parte del Gobierno a que los nacional libertarios podamos avanzar también haciendo nuestro aporte a los chilenos”, agregó.

De esta manera, una controversia inicialmente reglamentaria por el destino del proyecto terminó escalando a un nuevo foco de tensión política entre los libertarios y el Ejecutivo, precisamente cuando La Moneda había comenzado a estrechar su coordinación con la colectividad en el Congreso.