VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Protestas estudiantiles en Francia alcanzan su punto más álgido con más de 5.000 detenidos y violentos enfrentamientos, incluyendo la amputación de la mano de un joven de 15 años por explosión de granada. Más de 100.000 personas se manifestaron en París denunciando el deterioro de servicios públicos y el encarecimiento de la energía. Polémica por violencia policial y daños millonarios en centros educativos.

Esta semana han escalado las protestas estudiantiles en toda Francia. Con severos incidentes y más de 5.000 detenidos, según las cifras oficiales.

A eso se suma que, el pasado lunes, un adolescente de 15 años fue amputado de su mano luego que le explotara una granada de dispersión, en medio de los incidentes con la policía en la Lens.

El Ministerio del Interior de Francia calculó solo en París 56.000 participantes en la marcha encabezada por los alumnos de instituto, mientras que las centrales sindicales aumentaron esa cifra hasta los 100.000.

En todo caso, se trata de una de las protestas más masivas de este 2026 y reflejo del malestar social de buena parte de los franceses con el deterioro de los servicios públicos y con el encarecimiento de servicios básicos como los de la energía.

La movilización sucede en plena polémica por las denuncias recíprocas de violencia entre policías y menores.

Desde que a mediados de septiembre estalló la revuelta, se han registrado más de 600 policías y gendarmes y algo más de 200 estudiantes heridos y más de 5.000 arrestos en todo el país, además de destrozos en los centros educativos y en mobiliario urbano ya avaluados en varias decenas de millones de euros.

La convergencia de luchas entre estudiantes, sindicatos y la izquierda sucede tras la presentación del plan presupuestario para 2027 del Gobierno de Sébastien Lecornu, criticado por incluir medidas de ahorro que el Ejecutivo justifica debido a la elevada deuda del país (casi el 120 % del PIB) y la presión que los bonos franceses sufren en los mercados.