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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Chile es conocido por ser caro, comparado con países vecinos como Perú o Colombia. Un estudio de Numbeo en 2025 lo ubica como el cuarto más costoso en Sudamérica. Chile, Uruguay, Venezuela y Argentina lideran el ranking, pero la situación de estos dos últimos distorsiona la comparación. El Big Mac Index de The Economist sitúa a Chile en sexto lugar, mientras que el Starbucks Index revela precios más altos que en EE. UU. y Canadá. La alta demanda de marcas y experiencias premium, sumado a factores como el tipo de cambio y la inflación, influyen en los altos precios. Los tratados de libre comercio y los costos logísticos también juegan un rol en la economía chilena.

Es el comentario obligado de cada chileno que vuelve del extranjero: “¡Pero qué caro es Chile!”.

Ocurre especialmente con destinos como Perú, Colombia o Brasil, donde la comida, el alojamiento y el transporte parecen estar mucho más al alcance de la mano. Y lo más increíble, incluso en naciones con una economía más fuerte como Estados Unidos, los precios se equiparan a los de Chile. Claro, ellos con sueldos 4 ó 5 veces mayores.

Pero, ¿es Chile realmente es el país más caro de Latinoamérica?

La respuesta breve es: depende en qué y de cómo lo midas. La respuesta larga involucra rankings internacionales, geografía, una población con sorprendente “disposición a pagar”, tratados de libre comercio y hasta la política económica de Donald Trump, así que vamos por partes.

Los rankings dicen que sí (con asteriscos importantes)

Los datos más recientes no dejan mucho espacio para la duda. Según un estudio de Numbeo de abril de 2025, Chile se ubica como el cuarto país más caro de Sudamérica con un índice de costo de vida de 35.13 puntos.

El ranking completo es revelador:

Uruguay (46.33 puntos)
Venezuela (35.87)*
Argentina (35.75)*
Chile (35.13)
Ecuador (30.01)
Perú (29.43)
Colombia (25.96)
Brasil (25.56)
Bolivia (25.22)
Paraguay (23.02)

“Hay algo de cierto en esto, pero con matices. Chile aparece entre los más caros, aunque Uruguay y Costa Rica en Centroamérica, a veces nos superan”, explica Maximiliano Valdés, periodista y director de Chocale.cl, en conversación con BioBioChile. “Ahora, esto también tiene que ver no solo con el nivel de precios sino también con los sueldos”.

El economista Pavel Castillo va más allá en una carta publicada en El Líbero: “Venezuela y Argentina presentan distorsiones económicas importantes, como alta inflación y múltiples tipos de cambio que distorsionan la comparación. Por esta razón, los economistas solemos excluir estos países en rankings comparativos. Al hacerlo, Chile queda como el segundo país más caro, después de Uruguay.”

En otras palabras, si sacamos de la ecuación a países con situaciones económicas tan especiales que hacen difícil la comparación, Chile efectivamente se posiciona como uno de los dos mercados más costosos de Sudamérica.

El Big Mac no miente (pero Starbucks cuenta otra historia)

¿Cómo puedes comparar el poder adquisitivo de diferentes países con diferentes economías? Pues encuentra un producto que se fabrique de la misma forma en todos ellos.

Así nació el famoso Big Mac Index de The Economist que, actualizado a julio de 2025, coloca a Chile en el sexto lugar de Sudamérica con un precio de US$4.65 (aproximadamente $4.490 pesos chilenos) por hamburguesa. Lo lidera Uruguay con US$7.79 y le sigue Costa Rica con US$5.95. Por debajo de Chile están Nicaragua con US $4.61, Honduras con US$4.27 y Guatemala con US$4.04.

Big Mac Index (2023)
Big Mac Index (2023)

Pero el dato que realmente duele llega del Starbucks Index de Visual Capitalist, que ya en 2023 constataba cómo un Latte Alto en Chile cuesta US$4.95 (alrededor de $4.700 pesos chilenos), más caro que en Estados Unidos (US$3.26), Canadá (US$3.85) y hasta Australia (US$3.97).

Starbucks Index | Visual Capitalist (2023)
Starbucks Index | Visual Capitalist (2023)

El análisis no deja lugar a dudas: “Chile, Panamá y Argentina tienen lo peor de ambos mundos: lattes más caros que países con mejores economías, pero con una fracción de los sueldos”, señala el reporte.

¿Cómo es posible que un café en Chile cueste más que en Estados Unidos, un país donde los sueldos son significativamente más altos? “Hay que tener en cuenta que este tipo de comparaciones dejan en evidencia que a veces los precios no se determinan únicamente por la variable de ingresos, sino que también por estructuras de costos, márgenes, arriendos, logística, impuestos, tipo de cambio y también cuánto está dispuesto a pagar el consumidor”, explica Valdés.

Y agrega un dato revelador: “Por algo Chile es el país que tiene más locales de Starbucks per cápita y también en cantidad”. La alta densidad de tiendas Starbucks en Chile no es casualidad: refleja una demanda sostenida que valida los precios.

La paradoja chilena: estamos dispuestos a pagar más por marcas y experiencia

Acá entramos en un territorio incómodo pero necesario: el chileno está dispuesto a pagar más por marcas y experiencia, incluso cuando objetivamente no debería permitírselo según sus ingresos.

“El chileno tiene alta disposición a pagar por marcas y experiencia incluso si eso implica un fuerte gasto”, señala Valdés. “No solamente en Starbucks… lo vemos en la ropa, por ejemplo en las marcas de zapatillas, un boom que ha explotado en los últimos años. Hay mucho de consumismo en este fenómeno, en lo cual las redes sociales y los influencers han jugado un rol súper importante”.

Starbucks
Starbucks

Este fenómeno se extiende más allá de lo obvio. Valdés identifica un patrón que pocos mencionan: la sofisticación progresiva del mercado chileno. “En nuestro país está pasando mucho que hay ciertos productos que se van sofisticando porque el mismo consumidor está buscando opciones más premium. Se me viene a la mente el pisco. Hace unas décadas era habitual tomar pisco Control y Capel, luego Alto del Carmen y Mistral, y ya muchos se van por opciones más premium. Ejemplos de esto podríamos extrapolarlos a un montón de ítems: desde los yogures y lácteos proteicos, hasta los detergentes para lavar la ropa.”

El resultado es predecible. “Muchos de los productos más económicos van perdiendo espacio en las góndolas de los supermercados debido a cambios en las preferencias de los consumidores y la permanente búsqueda del retail por mayores márgenes, lo que termina desplazando a marcas más pequeñas y baratas“, sentencia.

Dicho de otra forma, no sólo los precios subieron, sino que los chilenos activamente dejamos de comprar productos baratos y empezamos a demandar opciones premium. Y el retail, claro, feliz de aceptar esa demanda disfrutando de mejores márgenes.

La mecánica oculta de los descuentos: ¿inflación artificial?

Si alguna vez te preguntaste cómo Papa John’s puede ofrecer 40% de descuento en sus productos casi todos los días sin quebrar, Valdés tiene la respuesta.

“En la naturaleza de los descuentos asociados a los programas de beneficios de bancos e instituciones financieras, hay un porcentaje de la rebaja que es otorgada por el comercio y otra parte por el emisor”, explica. “Habitualmente, en un descuento del 40%, el comercio se pone con un 20% y la otra mitad la aporta el emisor del medio de pago.”

Pero acá viene lo interesante: no todos los clientes aprovechan los descuentos. “Si uno observa, igual hay personas pagando el precio normal”, señala Valdés. Y esos clientes subsidian indirectamente los descuentos del resto.

Además, los comercios obtienen otros beneficios que justifican su contribución al descuento: “Mayor afluencia de público, venta de otros productos, aumento del costo promedio, publicidad por acciones de marketing de la alianza”.

¿Significa esto que los precios base están inflados artificialmente para compensar los descuentos? Valdés es cauteloso: “Probablemente haya un pequeño ajuste en márgenes, volumen y precios base, pero como el comercio no aporta la totalidad del descuento se empiezan a valorizar otros beneficios”.

Es decir, existe la posibilidad de que muchos precios “normales” en Chile sean artificialmente altos, diseñados para que el “descuento” te deje en el precio que debería ser el real. Pero sin datos concretos -bajo secreto comercial- es difícil determinarlo con certeza.

La geografía no perdona: todo cuesta más por transportarlo

Acá entra un factor que rara vez se menciona en estos debates: Chile no es exactamente un país fácil de abastecer. Con más de 4.300 kilómetros de largo desde Arica hasta Punta Arenas, y una geografía que incluye desiertos, cordilleras y una posición relativamente aislada en el cono sur de América, los costos logísticos son inevitablemente más altos.

Según un estudio de la Subsecretaría de Transportes, el transporte representa entre 30% y 60% del costo logístico total de una empresa en Chile. Y un problema adicional es que el combustible representa hasta 40% del gasto en transporte, con Chile teniendo uno de los precios de gasolina más altos de Sudamérica.

Peor aún, Chile no tiene reservas importantes de petróleo y depende 100% de importaciones para satisfacer su demanda de combustibles, principalmente desde la Costa del Golfo de Estados Unidos, según la Comisión Nacional de Energía. Esto significa que cualquier variación en el precio internacional del crudo impacta directamente en toda la cadena de distribución nacional.

Los tratados de libre comercio: ayudan, pero no lo suficiente

Chile es famoso por tener una de las redes de tratados de libre comercio (TLC) más extensas del mundo, con acuerdos vigentes con más de 50 países. La promesa siempre ha sido unívoca: eliminar aranceles para que los productos importados lleguen más baratos al consumidor final.

¿La realidad? Ah, es mucho más compleja.

Un estudio de CEPAL sobre el TLC Chile-Estados Unidos encontró que el impacto en el crecimiento económico fue modesto: apenas un 0,2% de aumento en la producción y 0,1% del PIB. “Aumentarían levemente las exportaciones, las importaciones, el consumo y el ahorro, tanto de las empresas como de las personas”, concluye el documento.

¿Por qué? Porque eliminar un arancel del 6% (el promedio en Chile) no elimina los costos de transporte internacional, los costos de distribución interna, ni los márgenes de comercialización. Un análisis académico publicado en 2017 por la Facultad de Economía de la UNAM sobre el impacto de TLCs en Chile, México y Perú encontró que “el alto dinamismo inicial de las exportaciones ha sido menor al esperado, con reducido impacto sobre el PIB, la generación de empleo y con efectos negativos sobre la balanza comercial”.

En otras palabras, los TLCs ayudan, pero no son la panacea que se prometió.

El tipo de cambio: el elefante en la habitación

Maximiliano Valdés identifica otro factor crucial que pocos mencionan: el impacto del tipo de cambio en los precios.

“En bienes de consumo como tecnología y ropa, el tipo de cambio ha impactado en los precios. Es muy distinto con un dólar a $700 (como era hace 7 años) que a $900-$950”, explica. Para ponerlo en perspectiva: un producto importado que costaba US$100 valía $70.000 pesos en 2018, pero hoy cuesta $95.000 con el mismo precio en dólares.

Aunque Valdés aclara que “el dólar se ha fortalecido en general para todas las economías sudamericanas en los últimos años y recién ahora en 2025 comenzó a aflojar en varias de ellas. Por ejemplo en Brasil ha caído un 10% desde fines del año pasado”.

Maximiliano Valdés | Chocale.cl
Maximiliano Valdés | Chocale.cl

Comida: la inflación que no perdona

Para entender realmente dónde está Chile en el mapa de precios, hay que comparar productos específicos. Y acá las cosas se ponen interesantes.

Un sondeo de la Cadena 3 Argentina de enero de 2025, con apuntes de Brasil, Chile y Uruguay, comparó precios de productos idénticos en los tres países (todos expresados en pesos argentinos al cambio de entonces).

Comparativa Precios Brasil, Chile y Uruguay | Cadena 3
Comparativa Precios Brasil, Chile y Uruguay | Cadena 3

Los datos muestran un patrón claro: Uruguay es más caro que Chile en casi todos los rubros. Brasil tiene precios más bajos en alimentos básicos (jamón, queso, pan), pero Chile es más barato en tecnología (el Motorola G85 cuesta menos de la mitad que en Uruguay y casi un tercio que en Brasil).

Tal como informó BioBioChile, entre 2024 y 2025 miles de argentinos cruzaron a Chile para hacer compras aprovechando diferencias de hasta 70%, pero esto habla más sobre la crisis argentina que sobre precios bajos en Chile.

La paradoja no deja de ser irónica. Mientras los chilenos nos quejamos de que “todo está caro”, los argentinos cruzan la frontera para comprar porque les resulta más barato. Todo es relativo.

Pero el caso de los alimentos básicos en Chile es muy relevante. Según datos del INE analizados por The Clinic, entre 2019 y 2024 se registraron los siguientes aumentos de precio:

Huevos: +102% de aumento
Arroz: +81%
Aceite: +79%

“Cuando un chileno viaja a países como Brasil, Perú o Colombia, muchas veces se sorprende porque existe esa percepción de que los supermercados resultan más baratos”, señala Valdés a BioBioChile. “Esto tiene varias explicaciones: temporalidad, oferta y demanda del producto, si es que es importado o no, el tipo de cambio, los costos de producción, los salarios y el nivel de sofisticación de ese mercado.”

El profesional lo resume bien: siempre está “la opción de ir a supermercados que no pertenecen a los cuatro grandes operadores, a distribuidoras y mayoristas donde igual se pueden encontrar alternativas más económicas”.

El problema es que cada vez menos chilenos eligen esa opción, prefiriendo pagar más por una experiencia premium.

COMO SE REALIZÓ ESTE ARTÍCULO

Pedimos a Claude, la IA de Anthropic, realizar un sondeo inicial y detectar factores que inciden en los precios de distintos productos, en distintos países de Latinoamérica. Le pedimos añadir índices como el Big Max Index o el Starbuck Index, y complementamos la información con declaraciones entregadas por Maximiliano Valdés a BioBioChile. Verificamos las fuentes de datos y corregimos errores.