De acuerdo a las advertencias de expertos, Chile es el país con más registros de choques entre ballenas y barcos a nivel global, especialmente en la zona norte, donde cada año aumenta la presencia de la ballena de aleta (la segunda más grande del mundo) durante su temporada de alimentación.
Un informe de Reuters destaca que entre octubre y enero, estos gigantes marinos, que pueden alcanzar hasta 26 metros y superar las 70 toneladas, se concentran en las aguas de la Bahía de Mejillones y la Bahía de Antofagasta, ya que sus aguas son altamente productivas.
Según imágenes de drones tomadas a principios de febrero en Algarrobo (Valparaíso), al sur de las principales bahías donde habitan las mencionadas ballenas, mostraron un cadáver de un ejemplar arrastrado hacia la orilla.
Chile y colisiones de ballenas con embarcaciones
Resulta que la abundancia de plancton convierte a estas zonas del norte del país en un punto clave para la nutrición de la ballena de aleta, sin embargo, el mismo espacio marino cuenta con un alto tránsito de barcos graneleros, portacontenedores y buques tanque vinculados a la industria minera y energética.
Lo anterior se explica por la cercanía con el Puerto de Antofagasta, que según el citado medio moviliza millones de toneladas de carga cada año, lo que incrementa la probabilidad de impactos con las ballenas.
Al respecto, investigadores advierten que el país encabeza las estadísticas tanto en colisiones como en enredos en redes de pesca.
Justamente, estas redes de pesca industrial representan otra amenaza crítica, ya que los ejemplares atrapados suelen sufrir heridas severas, agotamiento extremo o incluso la muerte por asfixia.
El rol de las ballenas en la zona norte
Sobre esto, la Red de Observación de Cetáceos de Antofagasta afirmó que monitorea la presencia de cetáceos constantemente para alertar sobre zonas de alto riesgo, pero sostienen que la prevención requiere medidas estructurales.
Según especialistas de Greenpeace citados por medio especializado en industria marina, Marine Insight, las grandes ballenas cumplen un rol esencial en la regulación climática al redistribuir nutrientes desde las profundidades hacia la superficie, lo que estimula el crecimiento del fitoplancton, organismo capaz de capturar grandes volúmenes de dióxido de carbono.
En términos económicos, para las empresas estos accidentes también significan problemas financieros, debido a las “investigaciones de daños a los buques, las reclamaciones de seguros, los retrasos y el impacto en la reputación”.