Artes y Cultura
"Alone Together": Solos pero conectados
Publicado por: Emilio Contreras
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Por Rafael Guiloff

Ahora muchos andamos por la vida con la cabeza gacha, mirando nuestra pantalla personal, concentrados en un mundo que no es el mundo que pisamos. La realidad apenas obtiene una mirada de reojo. Hemos creado una burbuja de realidad virtual que nos rodea, la cual deseamos proteger a toda costa. Preferimos enviar mensajes de texto que hablar. Nuestra voz, al teléfono, revela demasiado. Para que decir el hablar cara a cara. Preferimos escondernos tras la apariencia que nos construimos en las redes sociales. Cada vez vivimos más solos y la tecnología nos ha generado nuestra nueva zona de confort, en la cual la intimidad no debería correr riesgos.

Respecto de esta nueva soledad, la reputada sic√≥loga estadounidense, Sherry Turkle, public√≥ hace pocos a√Īos su comentado libro ‚ÄúSolos Conectados‚ÄĚ (‚ÄúAlone Together‚ÄĚ – no traducido al espa√Īol), en el cual, mediante abundantes entrevistas y datos de estudios, explica como los avances de la tecnolog√≠a nos permiten estar cada vez m√°s conectados y parad√≥jicamente, m√°s solos. Los aparatos tecnol√≥gicos que portamos no solo est√°n cambiando lo que hacemos, est√°n cambiando lo que somos.

Queremos estar con los otros pero también en otra parte. Ni tan cerca ni tan lejos. Nos conectamos para no sentirnos solos y prestamos poca atención a quien tenemos al frente. A la vez, al conectarnos a través de mensajes y redes sociales, controlamos mejor como queremos que nos vean. La distancia y el control que estos medios nos proveen, van construyendo un mundo en el cual entregamos a los demás solamente escogidas tajadas de nuestro ser.

"Alone Together"
“Alone Together”

En su libro, Sherry Turkle habla tambi√©n de los robots. En esta soledad que hemos estado construyendo en torno nuestro, se ofrece la artificial compa√Ī√≠a de artefactos electr√≥nicos y electromec√°nicos, robots, dise√Īados para brindarnos la sensaci√≥n que est√°n interesados en nosotros, la sensaci√≥n que reaccionan ante los est√≠mulos que los humanos emitimos. A trav√©s de las emociones sint√©ticas que simulan estos dispositivos, enga√Īamos nuestros sentidos y los enga√Īamos tan bien que nos sentimos acompa√Īados por esas entidades b√°sicamente inertes.

Así, cada vez, esperamos más de la tecnología y menos de nosotros mismos. Se genera un vacío de sentimientos reales respecto de los cuales, nuestra ilusión es que sea llenado por las relaciones limitadas y prefabricadas que, en forma creciente, nos entregan las redes sociales, la realidad virtual y la robótica. Ello nos deja dispuestos a aceptar la apariencia de la emoción como suficiente para nuestras necesidades emocionales. Perdemos el cuidado por la empatía, perdemos la atención por lo real, descuidándonos entre nosotros. Aceptamos amar o ser amados por una máquina, cambiando lo que es la emoción del amor.

El estar permanentemente conectados tiende a limitar nuestras relaciones a aquellas que podemos sostener desde la palma de nuestra mano, a la vez que se desdibujan las fronteras entre la recreación y el trabajo. Con la constante conectividad aparecen nuevos tipos de ansiedades, incluyendo el pánico de perder nuestra conexión. Aparece también un nuevo estado del ser, dividido entre la pantalla que sostenemos y lo real, físico, conectados entre sí por la tecnología.

Nuestros computadores, tabletas y teléfonos inteligentes nos hacen sentir realzados y poderosos. Ahora podemos estar siempre donde queramos, en otra parte, diferente del mundo físico presente. Ocurre también que, una vez que nos distanciamos del flujo de la desordenada y confusa vida real, estamos menos dispuestos a salir a ella y arriesgarnos a los problemas que trae. De esta manera, nuestra atención es siempre parcial, siempre conectados, constantemente interrumpidos por mensajes y noticias que nos llegan del mundo virtual. Nos vemos a nosotros mismos como un todo con nuestros aparatos, estamos cada vez más acoplados a ellos; la red nos hace sentir parte de algo más grande.

Seg√ļn Turkle, un efecto de esta permanente conexi√≥n, de estar siempre en la red, es hacer de la gente ‚Äúobjetos‚ÄĚ, asequibles mediante toques en la pantalla. Otro efecto es que se cultiva un estilo emocional en el cual los sentimientos no se experimentan en forma completa hasta que son comunicados o compartidos. Tambi√©n es un efecto el que se fomentan personalidades narcisistas, fr√°giles, que requieren el soporte constante de la conexi√≥n y la retroalimentaci√≥n. Por otra parte, se facilita el que nos comportemos como ‚Äúmatones‚ÄĚ pues en la red no existe la presencia f√≠sica, la cual ejerce una modulaci√≥n de las expresiones. Asimismo, progresivamente, perdemos la privacidad, con lo cual los l√≠mites de nuestra intimidad se tornan m√°s difusos. De igual manera puede decirse que las redes sociales estimulan el que todos seamos informantes y vigilantes del otro, a la vez que nos vigilamos a nosotros mismos. Por √ļltimo, existe el efecto que ha aumentado la sensaci√≥n de soledad de la gente pues cada vez son menos las personas con quienes podemos conversar cosas relevantes para nosotros y cada vez hay m√°s personas que no tienen con quien conversar sus cosas personales.

La tecnolog√≠a nos permite ‚Äúvivir‚ÄĚ vidas paralelas, como si estuvi√©ramos abriendo diferentes pantallas en nuestro computador. Tambi√©n da la capacidad de poder hacer m√ļltiples tareas, lo que nos hace sentir poderosos, sin percatarnos que nuestro desempe√Īo en la multitarea, relativo

a la tarea focalizada, se degrada. De esta manera, hemos permitido que las tecnolog√≠as inspiradoras y realzadoras que hemos inventado nos disminuyan en nuestras capacidades humanas. Hay quienes manifiestan que desear√≠an estar siempre sumergidos en la abundancia sin fondo de la red, hall√°ndola como una tierra salvaje, con olor a vida, que se traga certidumbres y nos devuelve lo desconocido. En estas circunstancias, en las cuales la red inunda nuestro ser: ¬ŅC√≥mo puede haber espacio para reflexionar?

La autora de ‚ÄúSolos conectados‚ÄĚ, en el cual recorre extensamente las m√ļltiples manifestaciones de como la tecnolog√≠a ha ido erosionando nuestro ser tradicional y cambiando la forma en la cual transitamos por el mundo, nos llama a mirar de nuevo las virtudes de la soledad, de la intenci√≥n y del vivir completamente el momento, con total presencia. Llama tambi√©n a una nueva conciencia acerca de quienes realmente somos y que significa para nosotros la tecnolog√≠a, para lo cual debemos aprender a usarla y tambi√©n aprender cuando debemos abstenernos de usarla.

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