Artes y Cultura
Miércoles 20 noviembre de 2019 | Publicado a las 07:47 · Actualizado a las 07:47
"Los invasores": ¬ŅEl miedo de la √©lites a las muchedumbres es "cultural"?
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En 1963 se estren√≥ ‚ÄúLos invasores‚ÄĚ, del dramaturgo Egon Wolff (Premio Nacional de Artes de la Representaci√≥n y Audiovisuales 2013), con la direcci√≥n de V√≠ctor Jara y las actuaciones de Mar√≠a C√°nepa, H√©ctor Maglio, Tennyson Ferrada y B√©lgica Castro, entre otros.

En ‚ÄúLos invasores‚ÄĚ, Lucas Meyer (un exitoso empresario), su esposa Piet√°, y sus hijos Bobby y Marcela son ‚Äúinvadidos‚ÄĚ paulatinamente en su casa en el ‚Äúbarrio alto‚ÄĚ por 4 mendigos, evidenciando el miedo al otro, a los pobres, a las ‚Äúhordas‚ÄĚ populares.

El miedo que mostr√≥ en ‚ÄúLos invasores‚ÄĚ Egon Wolff, lo sufrieron las √©lites el 68, con las tomas de terrenos, la Reforma Agraria y durante la Unidad Popular. Luego tuvieron un largo descanso…

Pero ese miedo no es patrimonio s√≥lo de las √©lites econ√≥micas (clase alta-alta y alta-alta-alta), tambi√©n en la clase media, media alta y alta existe ese miedo a los pobres, a ser usurpados, invadidos, que les puedan hacer perder sus posiciones… Pero en verdad, est√° arraigado en todos quienes detentamos alg√ļn poder, incluidos amplios sectores pol√≠ticos, atemorizados de perder sus posiciones.

"Los invasores" (elenco original), https://www.flickr.com/
“Los invasores” (elenco original), https://www.flickr.com/

‚ÄúLa alegr√≠a ya viene‚ÄĚ, con miedo a la gente

A principios de 1988, la gran tarea de quienes luchábamos contra la Dictadura era lograr que la mayor cantidad de opositores se inscribieran en los registros electorales, y los más reticentes eran los simpatizantes de centro izquierda y de izquierda, porque estaban convencidos que habría un fraude (o estaban por la vía armada). Los demócratacristianos se estaban inscribiendo.

En ese contexto, participé activamente en el Comité de Izquierda por Eleciones Libres (CIEL), inscribiendo a militantes en el Partido por la Democracia para que pudieran fiscalizar el recuento de votos y promoviendo la inscripción en los Registros Electorales.

Recuerdo que en marzo o abril se realizaron dos actividades simult√°neas. Una era en una comuna central (Quinta Normal, si recuerdo bien) y la otra era Cerro Navia (aunque tambi√©n pudo ser Renca). Todos los dirigentes fueron a la primera, no s√≥lo porque dudaban que la prensa llegara a la otra, tambi√©n por temor a ‚Äúesa‚ÄĚ gente. De esta forma, me vi a cargo de un grupo de voluntarios sin presencia de ning√ļn dirigente ni de ning√ļn abogado que pudiera explicar mejor ciertas materias legales o defendernos si llegaba Carabineros a interferir y hostigar (cosa que suced√≠a habitualmente, a pesar de ser actividades autorizadas). Era un sector pobre, precario, donde pudimos hacer las actividades sin mayores problemas, salvo por el temor causado por la presencia un par de veces de un veh√≠culo sin patente con hombres de anteojos oscuros, y las recriminaciones de algunos integrantes del Partido Comunista.

Poco despu√©s, hubo una gran actividad en Valpara√≠so. Nos trasladamos en buses al puerto, con mucho temor por la posible represi√≥n. Y no era para menos, ya que al llegar al plan vimos que estaba repleto de ‚Äúhuanacos‚ÄĚ, ‚Äúzorrillos‚ÄĚ, buses de Carabineros y el hac√≠a poco estrenado ‚ÄúHuascar‚ÄĚ (trasladados muchos de ellos desde la capital). Luego de conversaciones entre dirigentes y abogados con Carabineros, pudimos hacer nuestra campa√Īa, aunque luchando con el temor que la presencia policial ejerc√≠a sobre la poblaci√≥n. Como no pasaba ‚Äúnada‚ÄĚ (y hab√≠a mucha prensa), Carabineros se fue retirando, hasta desaparecer. Sospecho que era una forma de dejar libre el espacio para desmanes.

En esas circunstancias, me result√≥ chocante el miedo que muchos adultos manifestaron (cosa que ya hab√≠a hecho la Democracia Cristiana local, no as√≠ la JDC que apoy√≥ activamente), temiendo que el ‚Äúinternarnos‚ÄĚ en los cerros porte√Īos pudiera ser muy peligroso. ¬ŅMiedo a los pobres, a las “turbas”? ¬ŅA qu√©?

Fue una fiesta hermosa, emotiva, donde la gente particip√≥ en forma alegre, ‚Äúliberadora‚ÄĚ y sin generar un solo problema.

El miedo a la gente en Chile es brutal. S√≥lo se aceptan aglomeraciones para eventos deportivos o culturales (l√©ase recitales). Pero que la gente participe, opine, se organice… eso no, al menos que lo conduzca el gobierno, un ministerio, el municipio, un partido o una ong. Pero ¬Ņdejarlos libres? ¬ŅC√≥mo, si no saben, si no son responsables?

Es cierto, el miedo a las ‚Äúhordas‚ÄĚ ciudadanas es casi cultural (los pobres le temen a los pobres-pobres), aunque las diferencias de este sentimiento var√≠a mucho entre distintos grupos y sectores de las ciudades.

En este contexto gris, destaca que muchos j√≥venes (a√ļn) no tienen ese temor que tanto da√Īo le ha hecho al pa√≠s.

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