El presidente de Ecuador, Rafael Correa, denunció el sábado una “conspiración” en marcha para “tumbar” a su gobierno, que esta semana enfrentó multitudinarias protestas opositoras en rechazo a una proyectada alza del impuesto a las herencias.

“Ha sido una semana durísima para el país (…) Hay una conspiración en marcha”, dijo el mandatario socialista durante su informe semanal de labores desde la ciudad italiana de Milán, en el marco de una gira por Europa.

Agregó que “esta gente es muy violenta, tiene la complicidad descarada de los medios de comunicación. Ha llamado abiertamente a la puerta de los cuarteles. No se trata de derogar la ley de herencias, se trata de tumbar al gobierno”.

En los últimos cinco días, políticos, empresarios y personas de clase media y alta protestaron en las calles de Quito y otras ciudades como Guayaquil y Cuenca contra un polémico proyecto de ley de “redistribución de la riqueza”, que prevé un alza del impuesto a las herencias.

El oficialismo también movilizó a miles de simpatizantes en diversas localidades, sin que se hayan reportado heridos graves o detenidos.

La norma, que deberá ser aprobada en julio por el Congreso, controlado por el oficialismo, pretende gravar los patrimonios heredados superiores a 35.400 dólares de forma progresiva, es decir, que a mayor legado mayor impuesto.

En la actualidad, los herederos pagan tributos a partir de los 68.800 dólares.

Según el ministro de Política Económica, Patricio Rivera, “la ley de herencias está diseñada para el sector más alto de la sociedad, para el 0,1% más rico de la sociedad (…) El 98% de ecuatorianos no va a pagar un centavo”.