Sociedad
6 se√Īales para descubrir a un mit√≥mano
Publicado por: José Luis Vargas
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Decir la verdad se ha vuelto todo un reto para las personas, pues tergiversar u omitir alg√ļn suceso se ha convertido en un comportamiento recurrente para la mayor parte de la poblaci√≥n. Algo que queda de manifiesto en la melod√≠a pop ‚ÄúUna mentira que te haga feliz‚ÄĚ de Ricardo Arjona, √©xito que da a entender que para muchas personas esta conducta resulta una salida conveniente y espont√°nea frente a una situaci√≥n compleja o desagradable.

Si bien todos hemos mentido alguna vez, cuando esto se transforma en algo compulsivo y repetitivo, pasa a ser una patología.

Es por esto que se debe aclarar bien el concepto de mentira, el cual se refiere a una conducta cotidiana del hombre y se considera como uno de los recursos m√°s √ļtiles y deseables para conseguir lo que √©ste se propone. “Es un indicador de desarrollo cognitivo; pues para formularla se requiere de una intenci√≥n clara y precisa‚ÄĚ, sostuvo Ana Mar√≠a Salinas, Directora del Servicio de Psicolog√≠a Integral SPI de la Universidad del Desarrollo de Santiago.

Asimismo, la experta afirma que ‚Äúla mentira patol√≥gica, conocida como mitoman√≠a corresponde a un cuadro an√≥malo caracterizado por la fabricaci√≥n constante de falsedades, donde su contenido y extensi√≥n es desproporcionada para cualquier finalidad que se pretenda alcanzar. En su formulaci√≥n, hay una intenci√≥n de enga√Īo que a la persona le resulta dif√≠cil controlar‚ÄĚ.

A diferencia de la mentira com√ļn, la mitoman√≠a se origina en motivaciones patol√≥gicas y mecanismos psicopatol√≥gicos. Cabe destacar que este comportamiento generalmente est√° asociado a otras psicopatolog√≠as o enfermedades mentales, tales como trastornos de personalidad l√≠mite, histri√≥nico o narcisista; trastornos psic√≥ticos o en la l√≠nea de la psicopat√≠a, entre otros.

Asimismo, dicho trastorno ocasiona dificultades de adaptaci√≥n en quienes lo padecen, como tambi√©n un da√Īo en las relaciones interpersonales de √≠ndole familiar y laboral, afectando incluso el desempe√Īo en este √ļltimo.

Cabe se√Īalar que cuando la mentira pasa a ser un h√°bito, se transforma en un recurso convincente que se utiliza a diario por personas de todos los estratos sociales, edad y sexo. Se miente en temas espec√≠ficos, en determinadas circunstancias y de forma ocasional para evitar las consecuencias de haber dicho la verdad.

A ra√≠z de esta pr√°ctica, el sujeto pretende ganar prestigio, mejorar su imagen y la percepci√≥n que tienen de √©l, obtener afectos, bienes, manipular a las personas o simplemente da√Īar a otros con sus dichos.

Seg√ļn el psic√≥logo Charles V. Ford, en su libro ‚ÄúMentiras! Mentiras!! Mentiras!!!: La psicolog√≠a del enga√Īo‚ÄĚ, detalla que el 40% de las personas mentirosas patol√≥gicas, tienen un historial de anormalidad cerebral y presentan discrepancias de rendimiento verbal.

Al respecto, un grupo de científicos de la Universidad de California del Sur, ha descubierto que el cerebro de los mentirosos compulsivos posee ciertas particularidades en su estructura que los diferencia de los honestos: el cerebro de los mentirosos tiene más sustancia blanca.

“Mentir supone un esfuerzo enorme. Tienes que suprimir tus emociones o regularlas para que no parezca que est√°s nervioso. Hay que eliminar la verdad y la toma de decisiones morales se lleva a cabo en la sustancia gris del l√≥bulo prefrontal‚ÄĚ, seg√ļn explica Ford en su ejemplar.

Pese a la falta de investigaciones en el tema, el autor en su texto manifiesta que existen 6 se√Īales que permiten reconocer a una persona que es mit√≥mana compulsiva o patol√≥gica:

1. Los mitómanos modifican sus historias todo el tiempo e incluso son incapaces de mantener una opinión sostenida previamente.

2. Suelen exagerar sus relatos acerca de alguna cosa en particular, sea la que fuera, desde la m√°s simple hasta la m√°s compleja.

3. Usualmente narran historias semejantes a las contadas por terceros, y las cuentan como vivencias propias.

4. Les gusta fantasear, pues viven una especie de realidad paralela. Incluso, le dan otro significado a los conceptos de mentira y verdad.

5. Defienden lo indefendible. Se escudan con argumentos falsos y sin remordimientos ante cualquier cuestionamiento de lo que han manifestado.

6. Son usualmente personas inseguras y con baja autoestima, pese a que nunca lo demuestran. Por tanto, con sus mentiras intentan cobrar una especie de poder alterno.

‚ÄúSi bien, cabe se√Īalar que para la mitoman√≠a no existe un tratamiento espec√≠fico, al abordarlo desde un enfoque psicoterap√©utico se pueden obtener excelentes resultados. Lo importante es trabajar la psicopatolog√≠a desde la base, entendiendo que la mitoman√≠a corresponde a un s√≠ntoma de una problem√°tica mayor del paciente, que desencadena en la persona un comportamiento como √©ste‚ÄĚ, afirm√≥ la experta de la UDD.

Por lo que, lo ideal es tratarlo desde las diferentes aristas e ir al trasfondo del por qué la persona ocupa esta técnica para vivir una vida paralela, donde crea un mundo alejado de la realidad.

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