El consumo experimental de marihuana en escolares aumentó en un 4,4% en dos años, alcanzando un 19,5%. Así lo reveló el último sondeo realizado por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación de Drogas y Alcohol, Senda. Mientras desde el organismo de Gobierno explican que el alza se podría deber a los movimientos estudiantiles, expertos acusan al Gobierno de implementar políticas “ineficientes” para la prevención de drogas.
En 4,4 puntos porcentuales aumentó en los últimos dos años el consumo experimental de marihuana entre los escolares de octavo básico a cuarto medio, pasando de 15,1% en 2009 a un 19,1% en 2011.
En tanto, el consumo de tabaco disminuyó de un 15,8% en 2009 a un 8,1% en esta medición. Y en cuanto a la ingesta de alcohol, se mantiene estable, alcanzando un 34,7% en el último mes.
Así quedó revelado en el noveno Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar realizado por Senda, y que abarcó entrevistas a 33.509 alumnos, distribuidos en 103 comunas de las 15 regiones del país.
Para la directora de la entidad, Francisca Florenzano, este aumento se podría deber a un año escolar poco estable, dadas las movilizaciones escolares del año pasado, las que según indicó, afectaron los programas preventivos que se desarrollan en los distintos establecimientos escolares.
Misma opinión compartió la directora ejecutiva de Corporación Esperanza, Ana Luisa Jouane, quien aseguró que el alza se debe a una “moda” influenciada por parlamentarios y líderes de opinión a nivel nacional.
Opinión que fue rechazada por el especialista en drogas, Eduardo Venegas, quien lanzó sus dardos hacia Senda e indicó que la real razón del mayor consumo de marihuana se debe a políticas de Gobierno que calificó como “ineficientes” y “represivas”.
El coordinador general de la revista Cañamo, Claudio Venegas, acusó “manipulación” de la información ya que, en su opinión, el consumo de otras drogas más dañinas que la marihuana es un tema preocupante y que no se está debatiendo.
Pese al aumento del consumo de marihuana, la percepción entre los estudiantes del riesgo que implica consumir esta droga de manera frecuente -una o dos veces a la semana- aumentó 10,2 puntos porcentuales con respecto a la última medición de 2009.
El estudio también mostró que el consumo de cocaína se mantuvo estable en 3,2%, mientras que el de pasta base registró una baja desde un 2,6% a un 2,2%.
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