La tentación en política tarda, pero llega. Hace un par de meses Felipe Kast no hacía eco de rumores que lo pretendían perfilar como candidato parlamentario por la región del Bío Bío. Ahora no lo descarta.
En sus 18 meses de gestión como ministro de Planificación (ahora Desarrollo Social), cosechó desde la UDI -su partido- la crítica de ser un secretario de Estado con poco manejo político.
Sacado para entregar su cargo al actual ministro Joaquín Lavín, que provenía de Educación, Kast actualmente ejerce como Delegado Presidencial para Aldeas y Campamentos. Su despliegue se apega a un claro futuro competidor de elecciones parlamentarias.
El Delegado no sólo recorre la zona como no alcanza a conseguir ningún político, sino que además, se ha ganado el respeto e incluso el cariño de las familias más vulnerables, que lo perdieron todo tras el terremoto y tsunami y que anteriormente dieron un portazo en la cara a diversas autoridades, a las que simplemente no creyeron.
La región en paz, como la denominaban los políticos locales, de cierta manera responde a la gestión de Kast, quien ahora no desestima la opción parlamentaria por el Bío Bío.
Eso sí, su figura en la UDI no agrada del todo, su educación en Cuba, su desarraigo a la tradición de derecha, su progresismo y más aún, carisma, da respuesta a los temores de levantar su figura para sus posibles competidores locales en una senatorial o incluso diputación.
Por estos días, Kast participa de diálogos universitarios, debates sociales, visitas a terreno, e incluso comenta sostener ya 3 debates con el presidenciable Marco Enríquez Ominami. Por lo tanto, entrenamiento sí que tiene.
Actualmente trabaja para responder a Dichato su demanda de repetir el evento veraniego Vive Dichato, que llevó a 140 mil turistas al balneario devastado por el tsunami. De conseguir el respaldo del Gobierno para dicha actividad, algunos candidatos locales podrán comenzar a ponerse nerviosos.
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