Notas
Daniel Zamudio nos hizo conocer la palabra “tolerancia”
Publicado por: Víctor Huidobro
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Más que nunca, he escuchado mencionar la palabra tolerancia en Chile. Esto a raíz de la muerte del joven, Daniel Zamudio, quien por pensar y optar por una forma de vida que todos conocemos, fue brutalmente golpeado y asesinado.

Uno de los significados de ‘tolerancia’, es el respeto a las ideas, creencias o pensamientos que son diferentes a los de uno, respetando el de los dem√°s, y a la vez, buscar la comprensi√≥n de este √ļltimo.

Les aclaro que caer√©, por necesidad, en la redundancia de la palabra ‘tolerancia’ y que demostrar√© con ejemplos reales, de c√≥mo nuestra sociedad, en mayor√≠a, no lo practica.

La práctica de este concepto es escasa en nuestra sociedad. En este caso, quiero hacer referencia a la chilena. Por ende, daré unos ejemplos claros, comunes y conocidos por la gente, tales como, los siguientes:

- Si uno critica al de la derecha, autom√°ticamente es comunista, y si es de izquierda, de inmediato lo califican de fascista o pinochetista.

- Si choca una mujer, varios dir√°n que ‚Äúmujer al volante, peligro al instante‚ÄĚ.

- El cuico estigmatiza al que tiene menos de “flaite”, y √©ste le responde con que es “hueco” o “hijito de pap√°”.

- Al mayor de edad, que hace una fila en el banco y el guardia lo hace pasar primero, salta el de atrás alzando la voz criticando la acción mencionada.

Estos cuatro ejemplos, son tan comunes, que los vemos en nuestro diario vivir.

Pero hay formas de ense√Īar desde ni√Īo a ser tolerantes.

Una de ellas, depende de c√≥mo se le educa en la casa. Si a ellos se les inculca desde peque√Īo a comprender y a aceptar lo que digan los dem√°s, aunque piensen distinto, ya es bueno. Pero si escuchan a sus padres, todos los d√≠as criticando a medio mundo, el menor adopta esa conducta y la lleva a cabo en el colegio, en la universidad, en su vida cotidiana.

Otra forma de que desde peque√Īo conozcan el concepto de la tolerancia, es en el colegio. Digo esto, porque ser√≠a lo ideal, pero en Chile, es dif√≠cil llevarlo a cabo, porque existe una tremenda segregaci√≥n en la educaci√≥n. Esto es, en palabras claras, que las diferencias sociales entre un alumno de un colegio particular y uno p√ļblico, la hacen notar el profesor, el apoderado y, por ende el alumno. Y, no me digan que no, porque m√°s de alguna vez, escuch√© a uno, que ante un hecho de indisciplina de un compa√Īero de curso, lo comparaba, en forma inmediata, con un estudiante de escuela estatal.

Insisto, mientras tengamos una segregaci√≥n tan grande y una inequidad social tan amplia en la educaci√≥n chilena, es muy dif√≠cil que eduquemos seres humanos tolerantes. Chile, seg√ļn estudios respecto al tema, es uno de los pa√≠ses donde m√°s se ve este tipo de situaciones.

Los políticos no están ajenos a la falta de tolerancia. Lo grafico con un hecho personal.

Hace semanas atr√°s, hice un art√≠culo donde critiqu√© con fundamentos la mala atenci√≥n en los consultorios y hospitales p√ļblicos del pa√≠s. Tuvo una amplia aceptaci√≥n de los lectores, pero tambi√©n hubo cr√≠ticas, las cuales las tolero, pero vi varias con insultos, que no me cabe dudas, proven√≠an de alg√ļn trabajador de la salud, molesto con la realidad que ilustr√©.

La cosa es que hasta el propio Ministro de Salud, el se√Īor Jaime Manalich, me bloque√≥ en Twitter. Aunque lo niegue, fue as√≠. Lo extra√Īo es que jam√°s le he escrito un mensaje, menos malas palabras o descalificaciones. Pero como son intocables, tom√≥ esa actitud, que refleja, valga la redundancia, falta de tolerancia.

De paso ministro, para que se me enoje m√°s, aprovecho de darle otros datos de las falencias que hay, en la atenci√≥n de urgencia en hospitales y consultorios p√ļblicos.

Que un médico diga en el Hospital de Lota, que una enfermedad al oído no tiene tratamiento; que otro de un servicio de urgencia de una posta en Santiago, deje pacientes horas esperando ser atendidos, y ser descubierto, que estaba durmiendo; y que facultativos ocupen su horario de trabajo para ir a atender a pacientes particulares a clínicas privadas (para ganar más lucas), es inaceptable. Y si como a ellos, no se les puede decir nada y usted se enoja por mencionar este tipo de hechos, es falta de tolerancia.

Lo mismo digo frente a la Ley Antidiscriminaci√≥n, que llevaba meses durmiendo en el Senado, y a causa del horroroso caso de Daniel Zamudio, se acuerden y le ponen suma urgencia. Pero ojal√° que cuando se vote en la sala de la c√°mara alta, los intolerantes senadores de la UDI y RN, Ena Von Baer, Juan Antonio Coloma y Carlos Larra√≠n, – por mencionar algunos que se opusieron en forma tenaz a aprobar esta ley – den explicaciones p√ļblicas de su proceder y no cuelguen de la tragedia del joven asesinado.

Otro parlamentario, que conoce poco la palabra tolerancia, es Alejandro Navarro, a quien grafico con el siguiente ejemplo. A minutos del fuerte sismo del domingo recién pasado, publicaba en su cuenta Twitter, con o sin razón, comentarios contra los organismos de emergencia, en forma desubicada, ya que no era el momento de politizar la situación.

Entonces, resumiendo, si quienes nos gobiernan, las autoridades o quienes nos ense√Īan y nos gu√≠an, los adultos o padres de familia, viven practicando la nula tolerancia en su diario vivir, ¬Ņc√≥mo se les ense√Īa a quienes ser√°n las futuras generaciones del pa√≠s?. Si se sigue as√≠, vamos directo a la pudrici√≥n como raza humana. En verdad estamos frente a una sociedad enferma, que a√ļn puede sanarse.

Víctor Huidobro es periodista. Vive en Santiago y escribe regularmente en su blog, El Nada Serio. Tiene su cuenta de Twitter en @elnadaserio

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