Notas
Plantas desalinizadoras : ¬Ņuna soluci√≥n sostenible ante la crisis h√≠drica?
Publicado por: Iv√°n Oliveros
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Chile, como cualquier otro pa√≠s, tambi√©n atraviesa por diversos conflictos de relevancia social y pol√≠tica. Entre estos, sobresale lo que viene ocurriendo en Calama, donde la relaci√≥n entre la gran miner√≠a y el recurso h√≠drico se ha instalado como un asunto especialmente sensible ‚Äď apunto de explotar, dir√≠an algunos- entre autoridades locales, organizaciones civiles y empresas privadas. Asimismo, otro de los temas que se ha posicionado en la agenda nacional es la discusi√≥n en torno a la matriz energ√©tica que queremos para Chile y qui√©nes ser√°n los realmente beneficiados con los proyectos energ√©ticos que se buscan concretar.

Si tomamos estos dos ejemplos e intentamos analizarlos desde la sostenibilidad, entendi√©ndola como el equilibrio entre lo econ√≥mico, social y ambiental, ¬ŅCu√°l ser√≠a el denominador com√ļn que ha provocado tanta frustraci√≥n ciudadana?

Muchos, s√≥lo a modo de ejemplo podr√≠amos mencionar la incapacidad que tenemos como pa√≠s de distribuir la riqueza hacia las regiones (fuente de la misma), nuestra insistencia para delegar la labor del Estado a la empresa privada (es cosa de ver los programas de RSE de algunas empresas) y la insuficiente planificaci√≥n del uso de los recursos renovables y no renovables (¬Ņtendr√° l√≠mite la explotaci√≥n minera en Chile?).

Plantas desaladoras

Frente a estos escenarios plagados de conflictos de intereses, llama la atenci√≥n la escasez del recurso h√≠drico en el Norte Grande y el discurso que ha generado consenso entre varias autoridades locales, el cual apunta a que ‚Äúlas mineras tienen los recursos econ√≥micos para desalinizar agua de mar‚ÄĚ.

Sin duda la afirmaci√≥n es esperanzadora para estos territorios, sobre todo considerando lo que public√≥ el diario La Tercera d√≠as atr√°s, se√Īalando que el Ministerio de Miner√≠a estim√≥ que la inversi√≥n en plantas desalinizadoras alcanzar√≠a los 3.900 millones de d√≥lares para este sector, el cual ya tiene 11 proyectos en carpeta y cuatro plantas en funcionamiento.

A modo de contextualizar mejor el tema, las plantas desaladoras comienzan a funcionar en Europa a partir de 1965 en Lanzarote, Espa√Īa, donde se construye la primera planta con tecnolog√≠a de evaporaci√≥n, la misma que ya se sustituy√≥ por el m√©todo de osmosis inversa en 1971 en el mismo pa√≠s. Seg√ļn el sitio web Soliclima.com, actualmente m√°s de 150 pa√≠ses en el mundo emplean la desalaci√≥n de agua de mar para solventar sus necesidades. Entre los pa√≠ses que m√°s utilizan esta tecnolog√≠a destacan Arabia Saudita, Emiratos √Ārabes Unidos, Estados Unidos, Espa√Īa, Kuwait, Argelia, China, Qatar, Jap√≥n y Australia.

En relaci√≥n a lo anterior, la alternativa de desalar agua de mar en Chile para uso industrial, que se posiciona como la salvaci√≥n para descomprimir la competencia por el recurso h√≠drico y terminar con la dependencia del negocio de la miner√≠a hacia el agua dulce, ¬Ņconstituir√° realmente una soluci√≥n integral para aumentar los est√°ndares de sostenibilidad en que se desenvuelven, tanto esta industria, como algunos territorios de nuestro pa√≠s?

La respuesta no es simple, aquí sólo se sugieren algunas ideas para la discusión.

Las plantas desaladoras tienen impactos en los ecosistemas marinos y requieren de mucha energ√≠a para realizar su proceso de desalaci√≥n. A su vez, la mayor√≠a de la energ√≠a que se produce en el norte de Chile es generada en base a plantas termoel√©ctricas, las mismas que son acusadas de impactar negativamente muchas bah√≠as en donde operan. Por lo mismo, no es extra√Īo encontrarse con peque√Īas caletas de pescadores que se han visto afectadas econ√≥mica y culturalmente por la presencia de estas termoel√©ctricas.

En este contexto, ¬Ņson las plantas desaladoras una soluci√≥n sostenible?, ¬Ņes nuestra legislaci√≥n ambiental, desde la mirada de la sostenibilidad, lo suficientemente confiable como para resguardar los posibles efectos que pudieran acarrear la multiplicaci√≥n de plantas desaladoras con fuentes energ√©ticas
convencionales?

Ante estas incertidumbres, pareciese que la reflexi√≥n apunta a que nuevamente, como pa√≠s, y en caso de no actualizar la labor reguladora y fiscalizadora de los √≥rganos competentes en materia ambiental, estamos ad portas de hacer m√°s extenso un mismo y antiguo problema, aqu√©l que se relaciona con esa necesidad incansable que tenemos como sociedad de llevar las cosas hasta su punto m√°ximo de saturaci√≥n; en donde el Estado termina diciendo ‚Äúno lo vi venir‚ÄĚ, las empresas, con reporte GRI en mano, asegurando que son sustentables y las regiones, igual que ayer y hoy, solicitando que no se les postergue m√°s.

Juan Pablo G√°ndara

Juan Pablo G√°ndara

Juan Pablo Gándara es Sociólogo de la Universidad Diego Portales. Ha participado en investigaciones sobre temáticas de Responsabilidad Social Empresarial y evaluaciones a programas sociales; y ha trabajado como consultor y monitor en el ámbito de desarrollo organizacional con empresas privadas.

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