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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Grandes freestylers mundiales se lucieron en la final internacional de la Red Bull Batalla en el Movistar Arena, reflejando la evolución de esta disciplina en escenarios masivos. Falabella vistió a finalistas como El Menor, Teorema y Éxodo Lirical, además de referentes urbanos, demostrando que el freestyle no solo se escucha, también se viste. Alfonso Navarro, de Falabella, destacó la autenticidad y conexión del freestyle con la calle.

El pasado 11 de abril, grandes exponentes del freestyle a nivel global se reunieron el Movistar Arena para participar en la final internacional de la Red Bull Batalla, en un evento que reflejó la evolución de esta disciplina desde espacios locales hacia escenarios masivos, consolidándose como una de las expresiones culturales más influyentes entre las nuevas generaciones.

En este contexto, Falabella exhibió Ecko, su marca exclusiva de streetwear, vistiendo a algunos de los finalistas de la competencia, como El Menor, Teorema y Éxodo Lirical, además de referentes del mundo urbano como Jokker, Liricis, Metalingüistica y Nico Cancino.

En ese contexto, Alfonso Navarro, gerente de Línea Hombre Negocios Vestuario de Falabella, comentó que “hoy el freestyle no sólo se escucha, también se viste. Es una cultura que define códigos propios, donde la ropa es parte del mensaje y de la identidad de quienes están arriba del escenario. En línea con esto, desde Falabella siempre buscamos tener lo último en tendencias y esta vez no podía ser diferente”.

Este estilo, a diferencia de otras corrientes de la música urbana, se caracteriza por privilegiar la autenticidad por sobre la ostentación, manteniendo una fuerte conexión con la calle y con el relato personal de cada artista.

Por eso, la estética del freestyle se hizo visible en el escenario a través de siluetas oversize, capas y prendas gráficas, elementos que hoy definen los códigos de vestimenta de dicha corriente cultural.

Como parte de su participación, Falabella también relevó su propuesta de personalización a través de Taller F, un servicio que permite intervenir prendas y adaptarlas al estilo propio de cada persona.

Inspirado en la lógica del freestyle, este espacio buscó trasladar ese concepto al vestuario, permitiendo que cada prenda se convierta en una expresión individual a través de bordados, aplicaciones y ajustes personalizados.

En esa línea, Navarro planteó que “para nosotros es clave estar donde se está creando cultura. Nuestro rol es acercar lo último primero, ya sea en marcas, estilo y experiencias, de forma accesible, conectando con una generación que no solo consume tendencias, sino que las crea. Esta fue nuestra propuesta de valor y que miles de jóvenes disfrutaron en el escenario”.