Un sujeto descubrió que tenía cáncer testicular gracias a la accidental patada de uno de sus hijos mientras jugaba con él en su casa en Reino Unido.
Ben Lidgey jugaba con el pequeño en el jardín de su casa en Cardiff cuando recibió una patada en los testículos.
Se trató de un golpe doloroso, pero terminó siendo lo que le salvó la vida, ya que una semana después, con el dolor aún presente, consultó a un médico y supo que tenía cáncer testicular.
Su historia, que contó a la BBC, aparece en el marco de un informe de la organización Movember sobre salud masculina en Gales, que advierte que muchos hombres postergan las consultas médicas hasta que el problema es grave.
Lidgey relató al medio que el testículo se le sentía “como una pelota de cricket” tras el golpe. Aun así, no quería ir al médico general: pensaba que el malestar se pasaría solo.
Una patada de su hijo jugando le salvó la vida
“Es una de esas cosas bastante típicas que le pasan a los hombres: uno le resta importancia y piensa ‘bueno, mejorará’“, dijo.
Además, vivía en un entorno familiar ajetreado, con dos hijos pequeños y muchas otras cosas en la cabeza.
Finalmente, acudió al médico y el diagnóstico fue cáncer testicular. Con el tratamiento recibió el alta, pero el desafío no terminó ahí.
“Sentía que estaba bien, pero después de cinco años mi esposa me dijo: ‘No creo que estés bien. Creo que necesitas hablar con alguien"”, recordó.
Ella notaba que estaba más cortante, más discutidor, con menos paciencia y que “no era la misma persona de antes“.
Por ello, lo instó a buscar ayuda y terminó en una terapia de apoyo psicológico. Lidgey mejoró considerablemente y hoy defiende que haya más ayuda para hombres y niños con este tipo de dificultades de salud mental.
Qué es el cáncer testicular y cuáles son sus señales
Según Mayo Clinic, el cáncer testicular es una proliferación de células que comienza en los testículos, las glándulas que están dentro del escroto (el saco de piel bajo el pene) y que producen esperma y testosterona.
No es un cáncer común y puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente entre los 15 y los 45 años.
Su primer signo suele ser un bulto o una protuberancia en un testículo, y las células pueden crecer rápido y extenderse a otras partes del cuerpo.
Entre los síntomas que enumera la clínica están la hinchazón o el bulto en cualquiera de los testículos, la sensación de pesadez en el escroto, el dolor sordo en la parte baja del abdomen o la ingle, la hinchazón repentina, el dolor o la molestia testicular, el agrandamiento o la sensibilidad del tejido mamario y el dolor de espalda. Normalmente, afecta a un solo testículo.
La recomendación es consultar si los síntomas duran más de dos semanas. Por eso la espera de Lidgey, aunque breve, ilustra el riesgo de “dejar pasar” una molestia.
La buena noticia es que Mayo Clinic describe la enfermedad como “altamente tratable“, incluso cuando se disemina. Los tratamientos dependen del tipo de tumor y de cuánto se haya extendido, y los más comunes son la cirugía y la quimioterapia.