A menudo vemos consejos sobre cómo elegir mejor nuestra alimentación, pero pocas veces se entregan recomendaciones sobre los utensilios de cocina.
Quizás te preguntes por qué este es un elemento a considerar a la suma, y la respuesta radica en que, en ocasiones, el material con el cual fue fabricado también puede afectar nuestra salud y seguridad alimentaria.
Antes de adentrarnos en conocer los pros y contras de estas herramientas, una primera consideración a tener en cuenta es la limpieza. Se recomienda lo siguiente:
1. Lavarlos antes del primer uso.
2. Utilizar detergentes suaves y evitar productos con cloro.
3. Evitar mezclar utensilios limpios y sucios en el mismo compartimento.
4. Reemplazar los dañados, rajados o con partes sueltas.
5. Desinfectar ocasionalmente con vinagre, bicarbonato o hipoclorito diluido.
En qué debes fijarte con los utensilios de cocina
Plástico
Uno de los principales riesgos proviene del plástico que contiene BPA (bisfenol A), un compuesto químico presente en botellas, potes o recipientes que, al exponerse al calor o a líquidos calientes, puede migrar hacia los alimentos.
Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, explica que “el BPA actúa como disruptor endocrino, pudiendo interferir con el sistema hormonal y afectar la fertilidad, el desarrollo fetal o la pubertad precoz. También se ha asociado a obesidad y resistencia a la insulina”, explica Rojas.
La académica recomienda evitar los plásticos con los códigos de reciclaje 3 (PVC), 6 (PS) y 7, y preferir los etiquetados como “BPA free”. Además, desaconseja calentar comida en recipientes plásticos, especialmente si están rayados o envejecidos, y sugiere reemplazarlos por vidrio o cerámica.
Utensilios de cocina antiadherentes
El teflón y otros recubrimientos antiadherentes facilitan la cocción, pero requieren precaución. Si se exponen a temperaturas superiores a 250 °C, pueden degradarse y liberar compuestos tóxicos.
“Evita calentar estos utensilios en vacío o sobre fuego muy alto. Tampoco uses herramientas metálicas que rayen la superficie”, advierte la académica.
Además, advierte que si el recubrimiento presenta rayas o desprendimientos, lo mejor es reemplazarlo: “debemos tratar de mantenerlo en el mejor estado posible para evitar que partículas del material lleguen a los alimentos”.
Madera y greda
Aunque la madera y la greda son materiales naturales, de igual manera pueden representar un riesgo si no se limpian de la manera correcta. “Los restos de alimentos pueden quedar atrapados en los poros de estos utensilios y favorecer la proliferación de bacterias”, sostiene Rojas.
En ese sentido, propone que para mantenerlos seguros se laven después de usar, secar bien y desinfectar regularmente con una mezcla de agua y vinagre o limón.
En el caso de las tablas de madera o bambú, Rojas recomienda aplicar aceite de coco cada algunas semanas para evitar que se hagan grietas.
Silicona de grado alimentario
Se trata de un material cada vez más popular. Claudia Rojas menciona que la silicona de grado alimentario (food grade) es un material inerte, libre de BPA y ftalatos. Resiste temperaturas entre –40 °C y 230 °C, por lo que puede usarse para hornear o revolver alimentos calientes.
Sin embargo, Rojas advierte que “por encima de los 250–300 °C puede degradarse y liberar compuestos tóxicos, especialmente si entra en contacto directo con fuego”.
Para asegurarse de que sea segura, debe estar certificada con las etiquetas “100% food grade silicone” o “FDA/LFGB approved”. También se recomienda evitar cuchillos u objetos filosos que corten su superficie.
Utensilios de cocina de acero inoxidable, vidrio y cerámica
Según la académica, los materiales más seguros para cocinar son el acero inoxidable, el vidrio, la cerámica no porosa y la silicona certificada. El acero inoxidable es resistente, no libera sustancias y se limpia fácilmente.
Debe lavarse con jabón neutro, evitar productos abrasivos y secarse bien para prevenir manchas o corrosión.