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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Seremi de Salud de Antofagasta prohibió el funcionamiento del gimnasio Smart Fit en Cenco Angamos por exceso de clientes y falta de informe sanitario. Tras una denuncia por aglomeraciones, la autoridad constató que el recinto operaba sin el aforo autorizado y sin los requerimientos de seguridad, como los cuatro metros cuadrados por cliente según el Decreto Supremo N°10.

Hay una escena que para muchos usuarios de Smart Fit ya parece parte del paisaje: llegar al gimnasio y encontrarse con máquinas ocupadas, poco espacio para moverse y una gran cantidad de personas entrenando al mismo tiempo.

En Antofagasta, sin embargo, el problema pasó de ser una situación habitual entre quienes frecuentan estos recintos a convertirse en una infracción sanitaria.

La Seremi de Salud prohibió el funcionamiento del gimnasio Smart Fit ubicado en el nivel -2 de Cenco Angamos, frente al Estadio Regional, luego de una fiscalización originada por una denuncia ciudadana que alertaba sobre un excesivo número de clientes para el espacio disponible.

Durante la inspección, encabezada por el seremi de Salud, Rodrigo Medina, funcionarios constataron que el recinto no contaba con el respectivo informe sanitario.

Gimnasio repleto

Pero además, según explicó la autoridad, los propios administradores del gimnasio señalaron desconocer cuál era el aforo autorizado del establecimiento.

“Corroboramos que efectivamente había más de 100”, sostuvo Medina, precisando que los gimnasios que prestan servicios a más de 100 personas deben contar con el mencionado informe sanitario.

A lo anterior se suma que el Decreto Supremo N°10 establece una exigencia de cuatro metros cuadrados por cliente, precisamente en consideración a las condiciones de seguridad y protección de la salud de quienes utilizan estos recintos.

A raíz de las deficiencias detectadas, la autoridad inició un sumario sanitario y mantendrá la prohibición de funcionamiento hasta que el recinto subsane las observaciones.

El gimnasio arriesga además sanciones que pueden ir desde un décimo hasta las 1.000 UTM, dependiendo de lo que se determine durante el respectivo procedimiento sanitario.