Un tenso debate tuvieron la mañana de este viernes en el programa ‘Con gusto en Viña’ de Mega, donde hablaron sobre el humor y los chistes en torno a la fe y la religión de las personas.
El debate se originó cuando hablaban de la rutina del Pastor Rocha, que se presentará este viernes en el Festival de Viña del Mar, y recordaban la rutina del domingo de Stefan Kramer, donde hizo algunos chistes sobre la religión católica.
Una de las que se mostró crítica con este tipo de humor fue la periodista Marianne Schmidt, quien fue dura con los chistes de Kramer sobre canciones cristianas y lo acusó de “faltar el respeto”.
“Cuando pasó a mayores, hablando de la virgen y otras cosas, porque yo no puedo replicar lo que dijo, esa risa que tenía se transformó y me costó después volver a retomar y reírme con él, porque quedé así como que me ofendió“, señaló.
“Me sentí de verdad que me habían faltado el respeto”, agregó.
En la misma línea, el meteorólogo Jaime Leyton comentó que Kramer hizo alusiones sexuales sobre la virgen María al compararla con una joven que conoció en su juventud.
“El tenor del chiste hacía alusión a la Virgen María con un gesto sexual”, señaló Leyton.
“En un país como Chile que es devoto, más allá de que es una comparación, hizo comparación que rayaban en lo irrespetuoso”, añadió posteriormente.
Tras las intervenciones de Leyton y Schmidt, el animador del programa, José Antonio Neme, quien afirmó que es complejo establecer normas sobre qué temas pueden ser objetos del humor.
“Es complejo cómo vamos a determinar de qué se puede hacer humor. Yo entiendo la posición de ustedes que es un país mayoritariamente católico y mariano, y que puede ofender a un grupo importante de personas. Pero también nos hemos reído de cojos, gordos, mujeres, homosexuales, o sea”, reflexionó Neme.
Eso fue rebatido por Leyton y Schmidt, quienes dijeron que los temas que mencionaba Neme eran “humanos”, pero que Kramer había tocado un tema “superior”.
“Y la forma, un Coco Legrand que nos hacía reír de cómo eran los matrimonios, pero cuando tú tocas la fibra de personas y sobretodo de creencias, yo creo que fue de muy mal gusto”, finalizó Schmidt.
“Si alguien está incómodo o molesto por alguna rutina de humor que le pareció ofensiva, pasamos de tema, lo que yo creo que da pie para un análisis social de qué estamos riendo y de qué no deberíamos reírnos más. Y entender que de lo que me puedo reír a otro lo puedo incomodar”, reflexionó Neme.
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