El planeta está entrando en una zona de peligro cada vez más difícil de revertir. Así lo advierte un informe que concluye que siete de los nueve “límites planetarios” que mantienen habitable la Tierra ya fueron sobrepasados, y que la ventana para evitar consecuencias irreversibles “se está cerrando rápidamente”.
Se trata de un documento llamado Planetary Health Check 2026 (Informe sobre la Salud Planetaria), elaborado por decenas de científicos del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, en Alemania.
Planeta Tierra al límite
Los límites planetarios son fronteras científicas que marcan cuánta presión puede soportar el planeta —en clima, agua, bosques, océanos y otros sistemas— antes de que el riesgo de un daño grave y permanente se dispare.
Según el informe, cuatro de los nueve límites están ya en “zona de alto riesgo”: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación por químicos y plásticos, y la alteración de los ciclos de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo.
En cambio, otros tres —agua dulce, uso del suelo y acidificación del océano— están en “zona de riesgo creciente”. Solo dos, la capa de ozono y la contaminación por partículas en el aire, permanecen en niveles seguros.
La Amazonía, cerca de un punto sin retorno
Uno de los focos más alarmantes del informe es la selva amazónica. El científico Carlos Nobre, de la Universidad de São Paulo y coordinador del prólogo del reporte, advierte que si el bosque cruza su “punto de inflexión” —un umbral a partir del cual el daño se vuelve autoalimentado e imposible de revertir—, hasta un 70% de la Amazonía podría transformarse de selva tropical en sabana seca.
Ese colapso liberaría “cientos de miles de millones de toneladas de dióxido de carbono” a la atmósfera, además de causar la pérdida irreparable de innumerables especies.
El informe agrega que un nuevo estudio confirmó que incluso una deforestación adicional relativamente pequeña podría empujar a la región más allá de ese límite, bajo los actuales escenarios climáticos, provocando la pérdida de dos tercios del bosque que aún queda en pie.
Bosques que dejan de frenar el calentamiento y un océano bajo presión
El reporte pone especial atención en que la capacidad de los bosques y ecosistemas para absorber CO2 —lo que se conoce como “sumidero de carbono”— se está debilitando. Hasta ahora, la mitad de las emisiones de CO2 generadas por la humanidad ha sido absorbida por el océano y la naturaleza terrestre, reduciendo el calentamiento.
Pero esa capacidad de amortiguación ya muestra señales de estancamiento, lo que podría hacer que el calentamiento avance incluso más rápido de lo previsto.
El documento también alerta sobre el fondo marino, dañado por técnicas de pesca como la “pesca de arrastre de fondo” y por la creciente minería submarina, cuyos efectos a largo plazo aún son en gran parte desconocidos.
A esto se suma la preocupación por los llamados “entes novedosos”: sustancias fabricadas por el ser humano, como microplásticos, pesticidas y los llamados “químicos eternos” (PFAS, compuestos que tardan siglos en degradarse), que se producen y liberan al ambiente mucho más rápido de lo que la ciencia logra estudiar sus efectos.
“Nos estamos quedando sin tiempo rápidamente”
“Estamos volando a ciegas: cuando tengamos el panorama completo del peligro, podría ser demasiado tarde para evitarlo”, señala el informe.
Además, el informe destaca que en 2025 se registró el evento de blanqueamiento de corales tropicales más severo jamás documentado, exponiendo al 84,4% de los arrecifes del mundo a un estrés térmico capaz de matarlos, una cifra que sorprendió incluso a los propios investigadores del área.
“El tiempo disponible para actuar y evitar un cambio irreversible se está reduciendo, pero todavía está abierto”, concluye el documento.
Por su parte, el editor del informe, Niklas Kitzmann, fue más directo al comentarlo a medios internacionales: “Todavía tenemos una ventana para revertir esto, pero tenemos que empezar a doblar las curvas de emisiones y de degradación de la naturaleza en los próximos años. Nos estamos quedando sin tiempo rápidamente”.
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