Opinión
Los consorcios farmacéuticos no son sociedades benéficas
Publicado por: Tu Voz
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Esta columna fue originalmente publicada en el sitio web de la cadena alemana Deutsche Welle (DW) por la periodista Brigitte Osterath.

El zika se propaga por Am√©rica Latina. Y nuevamente todos preguntan: ‚Äú¬ŅPor qu√© la industria farmac√©utica a√ļn no ha desarrollado una vacuna contra el virus?‚ÄĚ

No es fácil escribir un artículo de opinión que no arremeta contra la industria farmacéutica. De periodistas científicos como yo, se espera que adoptemos una postura frente a los grandes consorcios farmacéuticos que ganan dinero con la venta de medicamentos. Son escasos los reportajes en los que estos consorcios reciben una crítica positiva o incluso neutral. Lo intentaré de cualquier forma.

En la actualidad, los medios est√°n llenos de informaciones sobre el virus del zika, que puede afectar a los beb√©s durante el embarazo y que se ha extendido en 21 pa√≠ses. Al igual que en el caso de muchos agentes pat√≥genos en el mundo, a√ļn no existe ning√ļn medicamento o vacuna contra el virus. Y es que hasta ahora esto no hab√≠a sido urgentemente necesario.

El zika no mata. Para los adultos, la infecci√≥n es, por lo general, inofensiva. Apenas hace poco, durante la actual epidemia, los m√©dicos se dieron cuenta de los peligros que alberga el virus: el hecho de que probablemente provoque serios da√Īos cerebrales en los fetos.

Pese a ello, las personas todav√≠a esperan que la industria farmac√©utica se saque r√°pidamente una vacuna de la manga. Al parecer, muchos creen que los trabajadores de los consorcios farmac√©uticos tienen habilidades telep√°ticas. No importa qu√© tipo de agente pat√≥geno surja de la selva y se propague ‚Äď los consorcios farmac√©uticos deben tener preparada alguna vacuna.

Ser realistas

Una frase popular entre periodistas cient√≠ficos es: ‚ÄúTodav√≠a no existe una vacuna contra tal y tal cosa porque no le genera ninguna ganancia a la industria farmac√©utica‚ÄĚ. Por supuesto que es as√≠. Quien espere otra cosa, es simplemente ingenuo.

Los consorcios farmacéuticos no son sociedades benéficas. Son empresas que quieren y deben ganar dinero para seguir existiendo. Aquellos que esperan que, por amor al prójimo, las empresas gasten un dineral en desarrollar una vacuna contra un germen patógeno que hasta ahora solo era conocido entre especialistas del trópico, son irrealistas.

La mayoría de las personas subestiman el trabajo que implica desarrollar una vacuna. No es algo que pueda hacer un solo científico. Además, los estudios clínicos son caros y laboriosos. El desarrollo de medicamentos también conlleva un alto riesgo empresarial.

Cuando se trata de empresas de otros sectores, muchas personas adoptan puntos de vista econ√≥micos. La industria del tabaco, por ejemplo, produce productos que crean adicciones y que provocan enfermedades, as√≠ como millones de muertes. Pese a ello, a la hora de discutir una prohibici√≥n del tabaco, tarde o temprano muchas personas a mi alrededor esgrimen el argumento de ‚Äúlos puestos de trabajo‚ÄĚ. Lo mismo vale incluso para empresas que fabrican armas y municiones y que las venden a regiones en conflicto.

Tan solo a la industria farmacéutica se le prohíbe tener intereses económicos: eso simplemente no corresponde a las empresas que fabrican medicamentos.

El problema es otro

Eso no quiere decir que los consorcios farmac√©uticos siempre hagan lo correcto. En mucha ocasiones he desaprobado su forma de proceder. Por ejemplo, cuando hace algunos a√Īos Novartis demand√≥ a fabricantes indios por desarrollar gen√©ricos baratos del medicamento anticancer√≠geno Glivec de Novartis. Menos mal que el consorcio perdi√≥ la batalla de patentes.

Desde luego muchas enfermedades tropicales son un problema desde hace décadas y han cobrado la vida de millones de personas. Por supuesto que también se deben desarrollar medicamentos y vacunas contra estas enfermedades. Además, está claro que los consorcios farmacéuticos ganan más de lo que deberían.

Pero no debemos olvidar el tipo de sistema económico bajo el que vivimos. Casi todos los consorcios farmacéuticos son sociedades anónimas. Son responsables ante sus accionistas. De ahí que el desarrollo de vacunas tenga que generar ganancias. Aquellos que responsabilizan a la industria farmacéutica de todos los males del mundo, se lo toman demasiado a la ligera.

Tendencias Ahora