Artes y Cultura
Domingo 25 marzo de 2018 | Publicado a las 11:00
Yondr: la herramienta que acaba con los celulares en los conciertos
Publicado por: Nicol√°s Sep√ļlveda
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Podr√≠amos comenzar con una escena inolvidable: Festival de Vi√Īa del Mar, 1980. Gloria Gaynor termina una impecable interpretaci√≥n en espa√Īol de I Will Survive. El p√ļblico enciende antorchas en se√Īal de admiraci√≥n. Antes de que la banda arremeta con la nota final, la cantante levanta su brazo y advierte: “En primer lugar quita el fuego, porque es muy peligroso para mis amigos”. El “Monstruo” pifia, pero obedece a rega√Īadientes. “Gracias, porque sin esto todos nosotros podemos sobrevivir” remata la estrella. El p√ļblico aplaude tibiamente.

Saltamos 26 a√Īos, cuando la luz de la pantalla de los celulares ya hab√≠a reemplazado al fuego como se√Īal de reconocimiento y comuni√≥n. Nadie lo aprovech√≥ mejor que Daddy Yankee, quien en su recordada presentaci√≥n de Vi√Īa 2006 hizo que todo el mundo moviera sus aparatos encendidos al ritmo del Limpiaparabrisas.

Eran otros tiempos, pre-iPhone y pre-Android, cuando los tel√©fonos m√°s avanzados ten√≠an tapa, teclas y con suerte m√≠seros 3 megapixeles en la c√°mara. Han pasado 12 a√Īos y los smartphones han crecido en tama√Īo, capacidad y precio. Hoy son invitados infaltables a los conciertos de todo el mundo, y por supuesto de Chile, actual tierra f√©rtil en festivales y conciertos.

Solo en esta √ļltima semana nos visitaron Depeche Mode y Gorillaz, y m√°s de un centenar de bandas nacionales y extranjeras deleitaron a 240 mil personas en la octava versi√≥n de Lollapalooza. Las pantallas en alto, sacando fotograf√≠as y grabando videos que en pocos segundos recibir√≠an likes, fueron parte de cada show.

Los celulares se han convertido en parte de aquel ritual de comuni√≥n √≠ntima entre el m√ļsico y sus seguidores. Pero hay algunos maestros de ceremonia que consideran que est√°n decididos a erradicarlos.

El √ļltimo de ellos es el m√ļsico norteamericano Jack White, un conocido detractor de lo digital en la m√ļsica. White acaba de lanzar su tercer disco solista, Boarding House Reach, y su gira de primavera para promocionarlo en Estados Unidos ya est√° agotada. Quienes alcanzaron a comprar un boleto tendr√°n que someterse a las estrictas reglas del rockero: nada de celulares en sus conciertos. Para lograrlo, recurrir√° a Yondr, el emprendimiento que desde 2014 permite que artistas con el mismo credo que White inhabiliten el celular de su p√ļblico.

Artistas vs teléfonos

La relaci√≥n de los artistas con los celulares siempre ha sido conflictiva. Bien lo sabe Marky Ramone, insigne miembro de The Ramones y eminente creador del Matamoscas de celulares, dise√Īado para espantar tel√©fonos en espect√°culos en vivo. Tambi√©n lo sabe el director de orquesta Alan Gilbert, quien detuvo a la Filarm√≥nica de Nueva York en medio de la Sinfon√≠a n¬į 9 de Mahler hasta que dejara de sonar un famoso ringtone (el de la marimbas del iPhone, para ser exactos).

En 2014, Peter Frampton, el mismo de Frampton Come Alive! (1976), uno de los discos en vivo más vendidos de la historia, le quitó un celular a un fanático en medio de un concierto y lo arrojó detrás del escenario luego de pedirle varias veces que dejara de tomar fotos.

En una entrevista con USA Today, Frampton aclar√≥ que es fan√°tico de la tecnolog√≠a y las redes sociales, pero que lanz√≥ el aparato como una declaraci√≥n: ‚ÄúCuando bajas el tel√©fono y miras hacia arriba en el concierto, ah√≠ est√° tu 3D, ah√≠ est√° tu HD (‚Ķ). Es muy molesto no solo para m√≠, sino tambi√©n para la gente detr√°s de los que sacan fotos‚ÄĚ.

El norteamericano Graham Dugoni est√° de acuerdo. En 2012, en un festival de m√ļsica en San Francisco, vio a un par de personas grabando un video de un borracho que bailaba en forma llamativa, y que luego subir√≠an a Youtube.

Esa imagen fue el impulso. Luego de a√Īos en busca de financiamiento y diez prototipos, cre√≥ Yondr como una forma de resguardar no s√≥lo al p√ļblico, sino tambi√©n a los artistas. ‚ÄúTengo la impresi√≥n de que los humanos no est√°n listos para todos los est√≠mulos visuales y auditivos que hoy reciben‚ÄĚ declar√≥ a la revista Wired en enero, lo que explica la pasi√≥n que muestra cuando habla de su emprendimiento, el mismo que trata de llevarnos a un tiempo despojado de hiperconexi√≥n. ‚ÄúDe verdad creo que se trata de un movimiento‚ÄĚ afirma.

Desenchufados

La forma en que Yondr funciona es muy simple. Se trata de un estuche de neopreno con un cierre similar al de los sensores de seguridad que se enganchan en las prendas de ropa. Antes de entrar al espectáculo, la persona debe entregar su teléfono para que sea depositado en el estuche, el que se le entrega cerrado con su aparato seguro e intacto dentro de él. De esta manera, la persona nunca se desprende de su teléfono, pero tampoco puede usarlo.

Si quiere o necesita hacerlo, debe ir a los puntos habilitados para su uso (tal como un fumador debe ir al sector para fumadores). Allí un guardia abre el estuche y vuelve a cerrarlo cuando se abandona el sector.

Hoy, Yondr funciona en San Francisco con 17 empleados y presta servicios para eventos de hasta 20 mil personas (aunque Dugoni afirma que tienen capacidad para 40 mil). Entre sus usuarios más entusiastas se encuentran artistas tan diversos como Alicia Keys, Guns N’ Roses, Chance The Rapper, Bruno Mars y U2. También hay comediantes connotados, como Chris Rock y Dave Chappelle, pioneros de Yondr para evitar que sus rutinas sean grabadas y subidas a Youtube.

Usualmente los artistas llegan a Yondr despu√©s de conocer el sistema a trav√©s de la prensa. ‚ÄúCasi siempre se trata de artistas que se sienten muy atra√≠dos por la idea de un concierto libre de tel√©fonos y lo que eso significa para ellos‚ÄĚ explic√≥ Dugoni en una entrevista a Billboard.

La gente suele sorprenderse, confiesa el fundador, pero en general reaccionan bien, porque ‚Äúentienden que un espect√°culo libre de tel√©fonos es m√°s entretenido (‚Ķ), todos estar√°n m√°s en el momento, bailando y pas√°ndola mejor, porque nadie se va a preocupar de salir en internet‚ÄĚ.

Con el n√ļmero de artistas que lo usan en ascenso, el mundo hiperconectado parece reservarle un espacio a Yondr. Seg√ļn Dugoni, el 2018 viene lleno de tours y festivales para la compa√Ī√≠a, pero el futuro -como reza la canci√≥n- est√° en los ni√Īos. Durante este a√Īo trabajar√°n en experiencias libres de tel√©fonos en colegios de Europa y Australia: ‚ÄúLa gente est√° empezando a comprender c√≥mo afectan las redes sociales a los ni√Īos (‚Ķ). Eso es lo que est√° haciendo eco en la gente, as√≠ que all√≠ concentraremos nuestra energ√≠a: en escuchar a profesores y educadores‚ÄĚ.

El Otro Lado

Sin embargo, ya se han levantado voces que cuestionan la visi√≥n de Yondr. Seg√ļn la revista Rolling Stone, hay un grupo de estrellas que basan gran parte de su popularidad en el uso de redes sociales incluso durante los shows, por lo que no se sumar√≠an a la tendencia. La experiencia comunitaria de un concierto de Justin Timberlake o Drake, por ejemplo, se nutrir√≠a de la conexi√≥n inmediata que otorgan los celulares. Algunos promotores y directores de festivales de m√ļsica electr√≥nica enfatizan que restringir el acceso a internet, ya sea con Yondr o con otro mecanismo, es una mala idea. ‚ÄúInternet se trata de la libertad y no de restringirla‚ÄĚ , aseguran.

Mark Aitken, reportero del Daily Record de UK, conoci√≥ la experiencia Yondr en enero, cuando fue uno de los 10 mil asistentes a un espect√°culo del comediante Chris Rock. Su conclusi√≥n: algo faltaba. ‚ÄúSiempre he pensado que ver a los fans sacando fotograf√≠as aporta a la sensaci√≥n del momento‚ÄĚ, explica en su relato. Pero sus cuestionamientos se concentran en la log√≠stica: largas filas para entrar y para salir, dificultad para acceder a las zonas de conexi√≥n y la falta de aviso previo lo llevaron a decidir que no volver√≠a a eventos con Yondr.

Para juzgarlo en vivo y en directo habrá que esperar a que el sistema -u otro similar- llegue a nuestro país, aunque no hay novedades al respecto. Por mientras, la discusión acerca de la validez de restringir los celulares en ciertos espacios sigue en alza, con Francia legislando acerca del derecho a desconectarse y su gobierno trabajando para prohibir los celulares en los colegios, y ciertas organizaciones argumentando que los teléfonos móviles son una herramienta fundamental en la defensa de los derechos civiles.

La tendencia a desconectarse seguir√° avanzando, pero lo har√° en conjunto con una pregunta que a√ļn debe ser contestada: ¬ŅLimitar el uso de celulares es liberaci√≥n o restricci√≥n?

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