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La historia de Alberto Inzulza es algo más que una historia de esfuerzo, es también una sobre buscar oportunidades, esas que llegan una vez en la vida y que te llevan a lugares como Harvard.

Alberto es odontólogo, desde su natal San Clemente emigró a Santiago para estudiar esta carrera en la Universidad Finis Terrae, con becas que le permitieron sustentar su vida en la capital.

Pero emigró con un sueño, no sólo dedicarse a la odontología como tal, sino que hacer sonreír a su entorno, como su familia más próxima, o quienes no tienen acceso a salud bucal en nuestro país.

Porque eso no es una prioridad en una casa donde falta el dinero para cosas tan esenciales como la comida. Esta motivación llevó a que Alberto persiguiera oportunidades como la que logró hace poco más de un año.

Se transformó en el primer odontólogo chileno en llegar al programa de Salud Pública de Harvard.

Alberto Inzulza conversó con BioBioChile y nos contó cómo se gestó su ingreso a la prestigiosa universidad y qué es lo que pretende en su vuelta a nuestro país.

Alberto Inzulza: un chileno en Harvard

Cuando vemos las fotos de Alberto en su cuenta de Instagram, sabemos de inmediato que pasó por Harvard y no perdió el tiempo.

Vivió la vida universitaria tal como se vive en las películas que solemos ver en la televisión, mientras aprendía como mejorar el acceso a la atención médica para personas que no lo tienen teniendo clases con el ministro de Salud de Alemania, el expresidente de Costa Rica, líderes sociales, activistas, etc.

Pero, cómo un niño de San Clemente termina estudiando en Santiago y luego viviendo en Harvard. Todo parte, como dice él, buscando oportunidades.

“Mucho de lo que es mi identidad, se lo debo a mi mamá y a mi abuela y a mi familia. Yo creo que siempre me dijeron, hay que salir a buscar oportunidades y en eso, si hay algo que se puede caracterizar, yo creo que a la gente del campo, es que nos dice, bueno, hay que salir, y uno por lo general se pega a la ruta de San Clemente a Talca para buscar la oportunidad ya, pero a mí se me dieron la oportunidad de afuera también, o sea, cuando yo pude ingresar a la educación superior principalmente por becas”, señaló.

Así es como logró entrar a estudiar odontología en la Universidad Fines Terrae, porque a diferencia de la Medicina, vio en la odontología un detalle muy importante.

“Yo creo que hay un elemento que es clave, que la salud oral o la sonrisa de las personas es un reflejo de la iniquidad en nuestro país y en cualquier parte del mundo”, indica.

Así se gesta un camino que termina con él trabajando en San Clemente, pero sin perder de vista el sueño que labró desde los 17 años, cuando por primera vez tuvo la oportunidad de salir de Chile, gracias a una familia de Talca, donde conoció Bostón y precisamente Harvard.

Pero llegar a Harvard no es un camino fácil para los que añoran ingresar y tampoco fue un camino fácil para Alberto.

“A mi la universidad me dijo ‘veo algo en ti"”

Para que Alberto Inzulza pudiera ingresar a Harvard tuvo que pasar las evaluaciones de la universidad, que se centran en sus calificaciones, experiencia profesional y experiencia internacional, además de ver el objetivo del porqué quieren estudiar ahí.

“A mi la universidad me dijo ‘veo algo en ti"”, y así es como después de toda esa evaluación, ingresó al programa de Salud Pública de la Harvard T.H. Chan School of Public Health.

Pero eso no era lo único, también había que financiar la carrera. Alberto confesó que postuló a Becas Chile, argumentando “No me la gané, yo trabajé, tenía mi fundación de VIH, trabajé en el Congreso, fui jefe de gabinete de la Seremi de Educación e hice clases, y no me gané la Beca”.

Afortunadamente, Harvard lo becó al 100%, por lo que pudo estudiar tranquilamente, claro que apuró el proceso y los dos años de estudio los transformó en uno.

Aquí aprendió sobre el desarrollo de las políticas públicas en materia de salud, algo que sueña con aplicar en Chile.

“Mucho de lo de los que yo estudié era como podemos incrementar las respuestas sanitaria en lo que hacemos en el día a día, cómo llegamos a más chilenos y chilenas que tengan acceso a la salud y cómo mejoramos nuestro sistema, particularmente en el área de cómo damos respuestas”, consignó.

Además, destacó que esto “involucra el estar haciendo políticas públicas, ¿cómo nos preparamos para la próxima pandemia?. Cómo desarrollamos, cierto, una mejor respuesta de nuestro sistema que reduzca el costo de bolsillo de la familia chilena en atenderse en salud, las listas de espera, que son agendas que obviamente también vinculan odontología en el día a día, pero que son elementos de un sistema sanitario más grande”.

El futuro para un salubrista de Harvard

Luego de su paso por Harvard, Alberto Inzulza tiene claro lo que quiere hacer, aportar su conocimiento para tener una mejor Salud Pública en el país.

Porque el salubrista de Harvard es consciente de la realidad de Chile y de lo que se puede lograr. “Hacemos mucha narrativa en la política pública en Chile, pero la narrativa tiene que ir acompañada también con una evidencia robusta y la evidencia robusta o la innovación o la administración de buenas políticas se encuentra también en otros rincones del mundo y eso ojalá que seamos más chilenos y chilenas que salgamos que podamos seguir aprendiendo para mejorar nuestro sistema”, acota.

En ese sentido, recalca “Si la gente está sana y está plena y está feliz el país sigue creciendo y para eso hay que meterle el corazón, pero hay que meterle cabeza también, hay que meterle evidencia y yo creo que eso para mí es algo, que siempre me ha llamado”.

Añade, “mi corazón está en San Clemente, pero siempre he pensado en cómo seguimos ampliando la atención, que no sea tan sola la atención a la gente que nos rodea, de que no sea la atención a mi familia y a mis vecinos en el Cesfam, sino que sea la atención a cuántos chilenos podemos llegar y acelerar esta respuesta”.

En ese sentido, destaca las buenas políticas públicas en salud que tiene nuestro país, como por ejemplo una atención primaria en salud que es excelente y digna de replicar, tenemos garantías explícitas en salud, un programa de vacunación, políticas que en otros países aún no se logran.

Sin embargo, está claro que se puede lograr mucho más.