Un conocido streamer turco-estadounidense es acusado en redes sociales de poner un collar eléctrico a su perra y suministrarle una descarga en plena transmisión para que se quedara quieta.
Hasan Piker ha sido duramente criticado después de un video donde, aparentemente, su perra llamada Kaya, recibe una descarga eléctrica para que permanezca quieta y dentro del plano durante su video en directo.
El episodio se produjo mientras Piker, conocido en Twitch como HasanAbi, realizaba comentarios en torno a temas políticos y su mascota se levanta de su cama.
En el registro se ve como él, visiblemente molesto, le dice: “Kaya, por favor, vete para allá”, instante en el que el animal aúlla.
“Jesucristo, ¿qué estás haciendo? Te estás portando como un bebé”, le recrimina su dueño mientras la mascota vuelve a ganarse en su sitio.
Streamer en la mira tras presuntamente aplicar descargar eléctricas a su mascota
Este fragmento fue rápidamente compartido en redes sociales, donde los usuarios comenzaron a especular sobre la causa del sonido.
La controversia se intensificó cuando algunos críticos sugirieron que Kaya llevaba un collar de descargas eléctricas. Incluso algunos usuarios intentaron identificar la marca del accesorio, recurriendo a la ampliación de las imágenes.
En aquel contexto, las redes pronto dividieron sus opiniones. Algunos lapidaron el actuar del streamer con su mascota, mientras que otros aseguraron que la acusación carecía de fundamento técnico y era resultado de la actual rivalidad pública del streamer con otros creadores de contenido.
Hasan Piker niega actos de crueldad
Según The Hollywood Reporter, Piker negó el hecho de un maltrato animal y explicó que Kaya, de hecho, usa un collar de entrenamiento que vibra, con un AirTag, y que accidentalmente se “golpeó” al levantarse de la cama cuando ocurrió el incidente, lo que provocó un grito.
Al respecto, Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) indicó al medio que “Hasan Piker ha negado haber usado un collar de choque en su perro, y esperamos que sea cierto, ya que los collares de choque son peligrosos y absolutamente crueles. Ponen a los perros en riesgo de sufrir quemaduras, ansiedad crónica y agresión desplazada”.