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La empresa de scooters Expedio de Viña del Mar anunció su cierre tras perder cerca del 80% de su flota en los últimos meses, detallando que la operación en la ciudad no duró ni un año. La emprendedora Patricia Solano reveló que delincuentes robaron los vehículos y los mantienen en casas, lo que dificultó la recuperación. La inversión de 350 millones de pesos para 512 scooters solo dejó 106 en su poder, y ahora planea reinventarse, posiblemente arrendando las máquinas restantes para eventos. A pesar de lamentar no haber aprovechado la temporada turística de verano, Solano busca nuevos servicios para obtener ganancias y continuar ligada a su agencia de comunicaciones.
Fue a fines de la semana pasada cuando se develó el caso de ‘Expedio’, la empresa de scooters de Viña del Mar que anunció su cierre después de perder cerca del 80% de su flota en los últimos meses.
A través de un comunicado detallaron que la operación en aquella ciudad no alcanzó a durar ni un año.
“Queremos agradecer profundamente a todos quienes nos acompañaron durante estos 10 meses de operación en Viña del Mar. Sin embargo, con mucha tristeza, hemos toda la difícil decisión de cesar nuestras operaciones en esta ciudad”, indicaron.
Lo cierto es que, el pasado fin de semana, la emprendedora detrás de este proyecto, llamada Patricia Solano, comentó sus razones para no perseverar con el negocio.
En conversación con T13, Solano sostuvo que en ocasiones incluso debieron enfrentarse a delincuentes que habían sacado scooters de circulación. Asimismo, reconoce que sabe dónde están algunas de sus máquinas.
Emprendedora detrás de los scooters en Viña del Mar
Se trató de una inversión de 350 millones de pesos, para adquirir un total de 512 scooters, de los cuales sólo se quedaron con 106.
“Hay dos bandas, una que está en el Marga Marga y otra que está, que es la más fuerte, es la que está en el Muelle Barón”, sostuvo.
“Yo, con un nombre con apellido, con dirección, con todo sonando, o sea, sonando los scooters porque los scooters suenan, nosotros podíamos hacer sonar de afuera, (pero) no, la gente no abría la puerta y no pasaba nada. Tengo fotos de los scooters. Están dentro de las casas”, agregó.
Lo cierto es que, ya cerrado su emprendimiento, la involucrada sostiene que seguirá ligada a su agencia de comunicaciones, aunque no descarta poder utilizar las restantes máquinas que le quedaron.
“Estoy eso, eso lo tengo completamente claro, nos vamos a reinventar. De repente para arrendarlos para eventos. Y fíjate una cosa, que yo iba a poner más scooters para el verano, y dije no, sabes qué, mejor no. Porque, lo otro, son 106 que quedaron en total de los 530″, señaló.
De hecho, apunta a entregar nuevos servicios para obtener algo de ganancias, teniendo en cuenta la alta inversión que realizó.
“Yo soy una empresa chilena, que a mí me roban una scooter y me están sacando más o menos un riñón. Nosotros como empresa chilena no podíamos más, si no ya me iba a quedar sin un peso”, concluyó.
Por lo pronto, Solano lamenta no haber podido aprovechar la temporada de verano en Viña del Mar, en vista del aumento de turistas.