“Villa Demencia”, así se puede denominar a Hogeweyk, un pequeño pueblo de Holanda que se creó exclusivamente para personas que sufran esta condición, la demencia.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, “demencia” es un término que abarca distintas enfermedades que afectan la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar las actividades cotidianas, siendo la más común el alzhaimer.
Por lo mismo, los holandeses tuvieron la idea de crear esta villa, con el objetivo integrar a adultos mayores que están en una etapa compleja de sus vidas, la mayoría demencia aguda, por lo que vivir en una sociedad como la nuestra se transforma en una frustración constante al no sentirse comprendidos.
Se trata de un experimento pionero en su área, que viene a dar solución a un problema que cada día aumenta en el mundo y por sobre todo, le da mayor dignidad a quienes llegan a sus dependencias.
Hogeweyk: la “Villa Demencia” de los suburbios de Amsterdam
En las afueras de Amsterdam, específicamente en la localidad de Weesp, se creó Hogeweyk, una pequeña villa donde actualmente sólo viven personas con demencia.
No se trata de un centro con amplios espacios para sus pacientes, sino que como su nombre lo dice, de una villa que tiene edificios, casas, restaurantes, locales, tiendas, etc, todo lo que un pueblo puede ofrecer a sus habitantes.
15 mil metros cuadrados y una treintena de casas, varias plazas y un par de calles conforman esta villa que en sus fronteras está absolutamente cerrada al exterior, porque aquí solo viven personas que tienen demencia, siendo la enfermedad más frecuente el Alzheimer.
Según cuenta El País, en 1993, la residencia pública para pacientes, Hogeweyk decidió reformular el concepto de geriátrico, con el objetivo de que quienes residían en ese lugar tuvieran una mejor calidad de vida.
Partieron habilitando una cocina para que pudieran cocinar, pero eso no fue suficiente. Luego dividieron a los residentes en función de sus gustos y con esto, notaron que sus niveles de estrés disminuían, por lo que también la medicación que necesitaban era en menores dosis, indicó Eloy Van Hal, uno de los fundadores de Hogeweyk.
Desde ese punto partió el proyecto que concluyó con la demolición del edificio original de la residencia y la creación de este pequeño pueblo que todos llaman “Villa Demencia”.
El objetivo de este pueblo es crear una mejor calidad de vida para quienes enferman y comienzan a vivir otra etapa de sus vidas. Van Han comenta, “Todos los residentes de Hogeweyk mueren. La media de vida aquí es de dos años y medio. Nuestro objetivo es que pasen ese tiempo lo mejor posible”.
Pacientes que no son pacientes
Hacer una vida más amable para quienes tienen demencia es el objetivo de la creación de Hogeweyk, la villa demencia que ya inspiró a otros a crear lo mismo en otras ciudades del mundo.
Esto porque en dentro de sus muros hay una vigilancia constante de los pacientes, quienes se topan con sus cuidadores todo el día, sin embargo, no los reconocen porque usan ropa normal, con el objetivo de pasar desapercibidos en el bar, la calle, el teatro o el restaurante de la villa.
Aquí los residentes, que a la vez son pacientes, pueden moverse con libertad en cualquiera de las instalaciones, hablar con el personal, que muchas veces son médicos, enfermeras, asesores u otros profesionales que se mimetizan en la vida cotidiana de Villa Demencia.
“Nadie quiere estar encerrado por el resto de sus días ni tampoco vivir al ritmo de lo que otro organiza para ti… Queremos tomar nuestras propias decisiones. Queremos seguir viviendo, pero necesitamos apoyo”, mencionó a The New York Times Jannette Spiering, una de las fundadoras de Hogeweyk.
Es por eso que, por ejemplo, pueden ir a comprar al supermercado, aunque no con dinero real. Aquí una cajera, capacitada para atender a personas con demencia, puede atenderlos sin inconvenientes. Lo mismo con el bar, pueden acceder a este, sin embargo, detrás del mostrador siempre habrá alguien que sabrá que pueden o no beber.
El proyecto es financiado por el gobierno, atendiendo en 2023 a 188 residentes en 27 casas, lo que les permite tener una atención más personalizada a cada paciente.
El aumento de la demencia en la población y la creación de otras villas
Este tipo de iniciativas se comenzaron a masificar a nivel mundial, eso después de que la cifra de personas con demencia aumenta de forma rápida.
De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud, cuando Hogeweyk abrió sus puertas se calculaba que en el mundo había 35 millones de personas con demencia. Para 2023 la cifra había aumentado a 55 millones, pero se estima que en 5 años más, en 2030, ya haya 78 millones de personas con esta condición.
“Las cifras van en aumento porque el tamaño de la población está aumentando y la población está envejeciendo”, señaló a NYT Tarun Dua, líder de la unidad de Salud del Cerebro en el departamento de Salud Mental y Consumo de Drogas de la OMS.
Como mencionamos previamente, Hogeweyk inspiró la creación de otras “villa demencia” en el mundo. Tal es el caso de la zona de Baerum, en Noruega, que inauguró su propia aldea llamada “Carpe Diem”.
Se trata de un piloto para la comunidad completa, porque a diferencia de la villa holandesa, aquí dejan entrar a personas que son ajenas a la residencia para que participen de las actividades o también utilicen las tiendas o servicios del lugar.
“Tener una aldea abierta significa mucho, tanto para quienes viven ahí como para quienes vienen de visita… El hecho de que no solo los familiares vengan a la comunidad implica que más personas se enteran sobre la demencia y lo que es la vida con demencia. Esperamos lograr que este grupo esté menos estigmatizado dentro de la sociedad en general”, indicó Anne Grete Normann, directora de Carpe Diem.
El ejemplo también se llevó a Australia con la creación de NewDirection Care en Bellmere, una “microciudad” para personas con demencia. Aquí los pacientes viven en casas que albergan a siete residentes que pueden visitar cafeterías, salones de belleza, un cine y tiene las mismas comodidades que un suburbio de Australia.
De esta forma, los pacientes se sienten acompañados y entendidos, no están siempre en una camilla o una silla esperando que les den atención médica, sino que pueden tomar clases, pasear, ir a una cafetería y llevar una vida relativamente normal, en la que muchas veces ni siquiera se dan cuenta de que viven en “villa demencia”.