1) El peligro de normalizar conductas negativas

La investigación nos advierte sobre el riesgo de una educación que, sin querer, termina normalizando (y por lo tanto incentivando) aquello que busca cuestionar. Mostrar este drama podría normalizar e incluso aumentar conductas negativas en los colegios como el bullying, la misoginia o la violencia.

2) Gran parte de la serie es poco realista

Esto no sería un problema si la vemos simplemente como lo que es: una ficción. Pero se vuelve problemático cuando se toma como si fuera un documental. ¿De verdad la mayoría de los adolescentes de 14 años manejan un lenguaje secreto de emojis en Instagram? Mi hijo de 15 años y sus amigos se rieron de eso, y como psicóloga que ha evaluado a muchos jóvenes como Jamie (el protagonista), no me sentí identificado con su diagnóstico psicológico. Estos elementos poco creíbles hacen que se deseche el contenido y se pierda cualquier aprendizaje posible.

3) ¿Y cuáles son exactamente las enseñanzas de la serie?

Los principales mensajes no son para los jóvenes, sino para los adultos. Uno de los más importantes es para el gobierno: enfrentarse a las grandes empresas tecnológicas y prohibir sus prácticas comerciales manipuladoras (es decir, los “algoritmos basados en la interacción”), que son la causa principal de que nuestros hijos estén expuestos a tanta basura. Hay que dejar de tratar a las víctimas de estos problemas como si fueran las responsables.

4) Algunas campañas contra la misoginia (odio a las mujeres) son tan dañinas como la misoginia online

Mostrar Adolescence puede reforzar en los jóvenes la idea de que ellos, por ser hombres, ya son un grupo problemático, al borde del odio o de actitudes que deben corregirse. Esto provoca una reacción de rechazo, algo que también ha sido documentado por la investigación. Asimismo, algunos estudiantes podrían interpretar el mensaje como una parábola sobre el bullying entre chicas. El riesgo está en ese mensaje implícito de “esto se muestra para que aprendas”, además del contenido potente que puede generar debates acalorados en clase difíciles de manejar.

5) Muchos de los problemas que enfrentan los jóvenes están siendo alimentados o agravados por una misma causa: los algoritmos manipuladores

Acoso sexual, cambio climático, misoginia, autolesiones, trastornos alimenticios. En vez de repetirles una y otra vez los problemas que ya conocen —o que tal vez no necesitan conocer con tanto dramatismo—, enseñémosles cómo funcionan estos algoritmos. En lugar de mostrar Adolescence, usemos fragmentos de otro programa de Netflix muy diferente: The Social Dilemma. Este brillante documental expone de forma clara y sencilla las fuerzas que están en juego y nos ayuda a recuperar el control. Es un enfoque que conecta con los jóvenes y con sus fortalezas naturales, como su resistencia a ser manipulados.

Y por supuesto, más allá de regular a las grandes tecnológicas y fortalecer la resiliencia, se necesita mucho más: apoyar las buenas relaciones y enfrentar las enormes desigualdades que son el telón de fondo de sus vidas.

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