Este decálogo no pretende imponer cargas, sino ayudarnos a vivir la Cuaresma en la vida cotidiana.
La Cuaresma es un tiempo precioso y una oportunidad concreta para ordenar el corazón y la mente, sedes de nuestras decisiones.
Nos hace falta este tiempo que la Iglesia nos regala para detenernos y pensar con mayor profundidad de tal manera de volver a amar a Dios con mayor libertad y ser más coherentes en nuestras vidas.
Todos debemos aprender a hacer silencio, a vaciarnos de lo superficial para llenarnos de lo esencial y así construir nuestras vidas en torno a lo verdaderamente importante, que es conocer, creer, seguir e imitar a Jesucristo.
Por eso comparto este sencillo decálogo. No pretende imponer cargas, sino ayudarnos a vivir la Cuaresma en la vida cotidiana, allí donde se toman las decisiones que marcan nuestro modo de pensar, de hablar y de amar, en definitiva, de ser.
Decálogo para la Cuaresma 2026
1. Ayuna del ruido
Haz silencio exterior e interior. Solo quien calla puede escuchar a Dios y al hermano.
Ejemplo concreto: No revises el celular a cada rato.
2. Ayuna de palabras que hieren
Evita toda expresión que denigre al otro. Que tu lenguaje sea fuente de paz.
Ejemplo concreto: Si estás molesto, espera antes de hablar o escribir ese mensaje.
3. Ayuna del individualismo
Recuerda que eres parte de un pueblo, de una comunidad. Nadie se salva solo.
Ejemplo concreto: Participa activamente en tu familia y en tu comunidad parroquial.
4. Ayuna del hacer sin sentido
Detente. No todo lo urgente es importante. Pon a Dios en el centro.
Ejemplo concreto: Revisa si tus actividades te acercan a Dios y a los demás o solo te mantienen ocupado con el propósito de “matar el tiempo”.
5. Ayuna del orgullo autosuficiente
Reconoce tu fragilidad. La ceniza en la frente nos recuerda que todo bien proviene del Señor.
Ejemplo concreto: Reconoce cuando te equivocas y pide perdón.
6. Ayuna de la desesperanza
La gracia de Dios es más grande que nuestro pecado. Siempre es posible comenzar de nuevo.
Ejemplo concreto: Ofrece una palabra de ánimo cuando alguien esté abatido.
7. Ayuna del consumo desmedido
Vacíate de lo superfluo para llenarte de lo eterno y trascendente.
Ejemplo concreto: Antes de adquirir algo, pregúntate: “¿Realmente lo necesito?”.
8. Ayuna de la indiferencia
Comparte lo que tienes. El amor a Dios va unido al amor al prójimo.
Ejemplo concreto: Mira a los ojos a quien te atiende y agradécele.
9. Ayuna de las tentaciones que te esclavizan
Cristo también fue tentado en el desierto. No estás solo en tu combate.
Ejemplo concreto: Limita el tiempo en redes sociales si sabes que te absorben.
10. Ayuna de todo lo que te aparte de Cristo
Que su pasión, muerte y resurrección sean tu centro, tu norte y tu todo.
Ejemplo concreto: Lee diariamente un fragmento del Evangelio y reza al levantarte y acostarte. Anda a Misa el domingo.
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