Señor Director:

Mi opinión respecto a Venezuela es clara y sin ambigüedades. Nicolás Maduro no es un presidente legítimamente electo, sino un narco dictador que ha sostenido su poder a través del fraude, la represión y el miedo.

Su régimen ha destruido las instituciones, la economía y ha condenado a millones de venezolanos a abandonar su tierra para simplemente sobrevivir.

Siento una profunda empatía y también alegría por esos miles de venezolanos que lograron escapar del horror, buscando libertad, trabajo y dignidad lejos de su país.

Nadie abandona su patria por gusto. Lo hace cuando no le dejan otra opción.

La intervención de Estados Unidos abre una puerta real para que Venezuela pueda iniciar un camino de reconstrucción.

No se trata de intervención por capricho, sino de una oportunidad para terminar con una dictadura criminal y permitir que el pueblo venezolano recupere su democracia, vuelva a surgir económicamente y, sobre todo, pueda vivir en paz y en libertad.

Venezuela merece un futuro distinto, sin tiranos, sin miedo y con esperanza.

Daniel Lilayú
Diputado de la República (UDI)