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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Mojtaba Jamenei se convierte en el nuevo líder supremo de Irán sucediendo a su padre, Alí Jamenei, lo que ha generado controversia en la nación islámica por romper con la tradición de no permitir la sucesión de poder en la familia. La Revolución Islámica de 1979 buscaba la abolición de la monarquía y la no herencia del poder, principios que parecen desafiarse con esta designación. Mojtaba cuenta con el respaldo de la Guardia Revolucionaria, lo que podría indicar un cambio en la política iraní hacia posturas más extremistas.

Fue el pasado fin de semana cuando Irán confirmó que Mojtaba Jamenei se convirtió en su nuevo líder supremo, sucediendo en el cargo a su propio padre, Alí Jamenei, quien murió el pasado 28 de febrero. Es precisamente el este concepto, de sucesión, el que abre un flanco de controversia para la nación islámica, ya que fue algo que juraron destruir hace 47 años.

Sabido es que la llamada Revolución Islámica trajo un cambio de régimen para el eximperio ‘persa’, con la caída del Sah Mohammad Reza Pahlavi, quien fue exiliado hacia Estados Unidos. De ahí tomó el poder el primer Ayatolá, Ruhollah Jomeini, quien quería acabar con varias tradiciones ligadas a la monarquía.

Mojtaba Jamenei, heredero del poder en Irán

Según National Geographic, la Revolución estuvo amparada en un sentimiento contrario a la imagen del Sah, a quien consideraban como un “títere de Occidente”, con los detrastores indicando que tenía una preferencia marcada por Estados Unidos.

Jomeini era uno de los principales críticos de la figura de Pahlavi, a quien acusaba de “no vivir conectado con el pueblo”, y de alardear de lujos durante “un periodo de escasez dentro de Irán”.

Pero sus cuestionamientos no quedaban allí, ya que aquel líder religioso también era sumamente opositor a un aspecto clave dentro de cualquier monarquía: que los hijos fueran herederos del poder, o que, básicamente, Irán fuese un país donde se conformara una dinastía.

Esto quedó expuesto durante una nota de prensa de Washington Post de 1979, la cual daba a conocer las principales opiniones del religioso respecto a lo que tenía que cambiar en Irán.

“La abolición de la monarquía es una necesidad total. No habrá ningún compromiso con este régimen”, detalló en ese entonces.

Asimismo, el citado medio expuso: “Cuando a comienzos de este año (1979) se le preguntó (a Jomeini) si aceptaría la abdicación del Sah en favor de su hijo, el príncipe heredero, respondió que ‘el establecimiento de una nueva monarquía está fuera de cuestión’ y que él ‘se opone a toda la dinastía"”.

“El gobernante debería vivir como un hombre pobre y estar sujeto a la crítica. Debería vivir entre el pueblo”, añadió en otro punto.

Alí Jamenei y su hijo Mojtaba Jamenei
Alí Jamenei y su hijo Mojtaba Jamenei | EFE

Dentro de los postulados de la Revolución Islámica, se encontraba que la sucesión en los cargos de más alto poder era una tradición entendida como “no islámica”, y “completamente injusta”.

Asimismo, apoyaban la idea de que el poder debía estar en una autoridad moral, religiosa y política, cuyo continuador no tenía que estar dentro de la propia familia, dejando de lado el “derecho hereditario por sangre”.

Lo cierto es que este ideal se cumplió solamente en la primera sucesión, cuando Jomeini murió y el poder pasó a manos Alí Jamenei, quien era uno de sus alumnos aventajados, mas no su hijo. Ahora, en pleno 2026, el quiebre del dogma viene con el nombramiento de Mojtaba Jamenei, hijo del último ayatolá.

Hasta ahora podría existir una justificación, en cuanto que la designación viene de parte de un consejo político y religioso, y no desde la propia familia Jamenei. Sin embargo, para los analistas Mojtaba fue el candidato predilecto desde un comienzo.

¿Se convirtió el régimen islámico de Irán en lo que juró destruir alguna vez? ¿Qué hay detrás de la nueva designación? En un principio, la determinación está dada como una especie de desafío a Estados Unidos, cuyo mandatario había exigido participar de la elección.

Por ahora, y teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentra Irán, ‘Jamenei Jr.’ corrió con una ventaja no menor: el fuerte apoyo que tiene de parte de la Guardia Revolucionaria de Irán.

De hecho, aquel ente fue el primero en jurarle lealtad total, al señalar que: “la organización está lista para la obediencia total y el autosacrificio en el cumplimiento de las órdenes divinas”.

Entonces, en este caso posiblemente el peso político pudo haber primado por sobre la interpretación fiel de lo que fueron los planteamientos de la revolución de 1979.

Al menos en un inicio, la señales indican que Mojtaba Jamenei buscará seguir la guerra que había preparado su padre por varios años. Eso pese a ser una figura que no es muy conocida dentro de la sociedad iraní.

Este último factor, relacionado a su escasa figuración pública, ha hecho a que incluso haya sido menospreciado por Estados Unidos, en los últimos días.

Trump había desestimado anteriormente al clérigo de 56 años, al calificarlo como un “peso ligero”.

Asimismo, el pasado domingo había insistido en que Washington debía tener voz en el nombramiento del nuevo líder. “Si no obtiene nuestra aprobación no va a durar mucho”, indicó.