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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Hungría enfrenta unas elecciones clave donde se definirá al próximo primer ministro y la configuración legislativa del país. Viktor Orbán, en el poder desde hace 16 años, no es el favorito en las encuestas y su partido, Fidesz, podría perder la mayoría. A pesar de esto, Orbán ha logrado atraer la simpatía de líderes como Trump, Putin y Xi Jinping, lo que podría jugar a su favor. Se ha observado una campaña de desinformación a favor de Orbán en redes sociales, orquestada supuestamente por Rusia.

Hungría enfrentará una jornada clave de elecciones este domingo, en donde se armará una nueva configuración legislativa y, por consiguiente, se definirá al primer ministro. En ese contexto, Viktor Orbán no es el favorito en las encuestas y su partido, el nacionalista Fidesz, podría perder su mayoría.

Lo anterior lleva a pensar que Orbán enfrentaría una derrota luego de 16 años en el poder, aunque esto no significaría, necesariamente, que deje de ser la máxima autoridad húngara.

Lo cierto es que el abogado, en los últimos años, ha logrado algo bastante extraño: atraer la simpatía de Donald Trump (EEUU), Vladimir Putin (Rusia) y Xi Jingping (China), cuestión que le jugaría a favor.

Según un análisis del Corriere della Sera, en los últimos meses Rusia ha orquestado una ofensiva de desinformación en redes sociales, dentro de Hungría, la cual tendría por objetivo presentar a Orbán como el “hombre fuerte que puede lograr la unión nacional”. También muestran al líder opositor, Peter Magyar, como un “títere de Bruselas”. Lo anterior por medio de presuntas ‘fake news’.

Todo esto sería urdido, según el citado medio, por la Agencia de Diseño Social, ligada al Kremlin y sancionada por la Unión Europea.

Por otro lado, sabida es la admiración que Donald Trump ha profesado por el líder húngaro, cuyas ideas nacionalistas ha incluido dentro de los postulados del movimiento MAGA (Make America Great Again) durante la última década.

De hecho, Trump le entregó su apoyo de forma pública hace algunas semanas, indicando en redes sociales: “Me enorgulleció apoyar a Viktor para su reelección en 2022 y me siento honrado de hacerlo de nuevo. Viktor Orbán es un verdadero amigo, luchador y GANADOR, y cuenta con mi total apoyo para su reelección como Primer Ministro de Hungría. ¡Jamás defraudará al gran pueblo húngaro!”.

Por último, y algo más sorprendente, es el apoyo que Xi ha dado a Orbán, a quien ha considerado como un “amigo de China”. La razón es bastante simple: Hungría concentra la mayor cantidad de inversiones chinas dentro de Europa.

Para el analista italiano Paolo Valentino, EEUU, Rusia, China tienen un punto en común que los hace ser cercanos al político de 62 años: es el mayor disidente de las medidas de la Unión Europea, en temas como inmigración, política interna y economía.

“Trump, Putin y Xi Jinping quieren destruir la Unión Europea, o al menos mantenerla en un estado de subyugación y debilidad , impidiendo que ascienda al papel de potencia mundial. Con sus vetos, su chantaje y sus descaradas maniobras políticas, Viktor Orbán ha sido hasta ahora su quinta columna de facto dentro de la UE”, expuso en su columna del Corriere.

“Es el agente infiltrado y nada secreto que siempre se ha opuesto, ralentizado, cuando no saboteado abiertamente, a todo movimiento encaminado a avanzar y profundizar el proceso de integración. Si perdiera el poder, Washington, Moscú y Pekín perderían al ‘tonto útil’ que tan eficazmente ha servido a sus intereses hasta ahora”, añadió.

Orbán podría perder la elección, pero no el poder en Hungría…

A grandes rasgos, Hungría deberá elegir 199 escaños legislativos. Posteriormente, el presidente Tamás Sulyok tendrá que nombrar un candidato a P.M., del partido con mayor representación.

Hasta ahora, quienes lideran son los partidos Tisza, del opositor Magyar, y el gobernante Fidesz. Las encuestas dan preferencias al primero, pero esto no significa que, necesariamente, haya un cambio de gobierno.

De acuerdo al medio asociado RFI, en Hungría el sistema electoral mayoritario mixto es considerado muy favorable al Fidesz de Viktor Orbán. “La nueva ley electoral aprobada en 2011 contiene elementos que favorecen al partido en el poder, elementos que favorecen a los partidos grandes y, finalmente, elementos específicamente diseñados para favorecer al Fidesz”, explica el politólogo Richard Szentpéteri Nagy.

Concretamente, los electores votan dos veces: por un candidato local y por una lista nacional. De los 199 escaños del Parlamento, 106 se eligen en circunscripciones individuales mediante un sistema mayoritario a una sola vuelta, y 93 se asignan proporcionalmente a partir de listas nacionales. Más de la mitad de los escaños se juegan localmente, circunscripción por circunscripción.

“¡Cada circunscripción cuenta!”, confirma el conductor de la camioneta de la caravana de Tisza, que sirve de estrado y ha recorrido Hungría desde el inicio de la campaña. En las últimas semanas, Peter Magyar ha atravesado el país participando en siete u ocho mítines diarios.

“Por supuesto que el sistema no es equitativo: por ejemplo, da igual ganar una circunscripción por un voto o por 10.000, eso no cambia nada. Si Tisza solo tiene dos, tres o cuatro puntos de ventaja, Fidesz aún puede ganar”, advierte Nagy.

Un partido puede perder ampliamente en las grandes ciudades y aun así ganar las elecciones si domina en muchas circunscripciones rurales. Así, en 2022, Fidesz obtuvo alrededor del 54 % de los votos, pero se quedó con 135 escaños de 199. Este partido domina las zonas rurales del país, donde se concentra la mayoría de las circunscripciones. Un escenario plausible sería que la oposición gane a nivel nacional, pero perdiera la elección parlamentaria.

“El juego electoral está hecho a medida”, analiza Ambre Bruneteau, estudiante de doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad París 1 Panthéon-Sorbonne. Reducción del número de escaños, paso a una sola vuelta y, sobre todo, rediseño de las circunscripciones el año pasado. “Las fronteras fueron trazadas de tal manera que favorecen al Fidesz”, detalla Szentpéteri Nagy. “Vieron cómo había votado la gente antes y ajustaron los límites en consecuencia”.

Otro mecanismo refuerza aún más esa ventaja: los votos excedentarios —de candidatos perdedores y también ganadores— se añaden al cálculo proporcional. “Eso no existe en ningún otro lugar”, señala el politólogo.

Además, Fidesz no compite en igualdad de condiciones: controla una parte importante de los medios y mezcla sin reparos los recursos del Estado con los del partido, denunciaba un informe de la OSCE. Los espacios publicitarios se han llenado de carteles agresivos que reproducen la retórica del Fidesz e interfieren en la campaña.