Un estudio publicado en la revista Zoonotic Diseases, realizado por investigadores de la Universidad de Chile, Universidad de Las Américas, Universidad de O’Higgins, Universidad Andrés Bello y Universidad San Sebastián, halló que conejos europeos silvestres de la Región de Coquimbo pueden transmitir a vinchucas el parásito que causa la enfermedad de Chagas.
El parásito, llamado Trypanosoma cruzi, causa el mal de Chagas, una enfermedad que se transmite por las vinchucas, insectos que se alimentan de sangre. El conejo europeo es una especie introducida que vive en la zona central del país.
Los investigadores examinaron ocho conejos capturados en la Reserva Nacional Las Chinchillas, un área protegida de la Región de Coquimbo, entre el otoño de 2018 y el verano de 2019. Usaron tres métodos complementarios para buscar el parásito.
El primero fue analizar la sangre y entre 12 y 14 órganos de cada animal con una prueba genética (PCR en tiempo real), que detecta restos del material genético del parásito. El segundo fue observar los tejidos al microscopio para ver formas del parásito.
El tercero fue el xenodiagnóstico: se dejó que cinco ninfas (crías) de vinchuca silvestre (Mepraia spinolai), criadas en laboratorio y sin el parásito, se alimentaran de cada conejo anestesiado. Luego se las mantuvo 40 días y se revisó su intestino para ver si se habían infectado. Así se comprueba que el parásito está vivo y es capaz de pasar al insecto.
¿Qué se encontró?
El material genético del parásito apareció en la sangre de siete de los ocho conejos y en al menos un órgano de todos ellos. Los más afectados fueron el diafragma, los órganos reproductivos, el bazo y el riñón.
Al microscopio se vieron formas del parásito en cuatro de los ocho animales. En el xenodiagnóstico, dos de siete conejos evaluados infectaron a las vinchucas, lo que muestra que portaban parásitos viables.
“Pudimos demostrar que el conejo europeo es capaz de transmitir el parásito a las vinchucas; es decir, tiene una mayor participación directa en el ciclo de transmisión que una especie que solo se había descrito como infectada”, señaló la investigadora Carezza Botto-Mahan, académica del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y autora del estudio.
La investigadora Nicol Quiroga, de la Universidad de Chile, afirmó que “un enfoque basado en varios métodos de detección es apropiado para determinar si un animal silvestre está infectado”. Agregó que, aunque el trabajo se basa en pocos animales, “creemos que sí se puede considerar un reservorio de Trypanosoma cruzi”, es decir, una especie que mantiene el parásito en la naturaleza.
Alcances y próximos pasos
El equipo advierte que ocho animales es una muestra pequeña, por lo que los resultados son exploratorios y no permiten estimar cuántos conejos están infectados. Sugiere que el conejo podría servir como especie centinela, una que alerta sobre la circulación del parásito en zonas donde convive con esta vinchuca.
Botto-Mahan planteó que “es preocupante descubrir cómo esta especie introducida cobra importancia al cohabitar con la vinchuca, especialmente considerando que en algunas zonas del Mediterráneo de Chile la frecuencia de infección de M. spinolai por este parásito supera el 90%, y que las personas consumen conejos capturados en estas zonas naturales“.
Un dato aparte: en Chile más de 25 especies de mamíferos han sido halladas infectadas con el parásito. El siguiente paso es estudiar otras localidades donde conviven conejos y vinchucas, y también a los conejos mascota o de crianza en zonas donde el Chagas es endémico.