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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El político peruano Antauro Humala planteó la posibilidad de "recuperar" Arica y Tarapacá, generando rechazo en Chile y avivando una discusión histórica. El candidato presidencial peruano, Roberto Sánchez, aclaró que no hay conflictos territoriales pendientes con Chile. Especialistas coinciden en que las declaraciones responden a dinámicas políticas internas en Perú más que a una amenaza real. Las relaciones diplomáticas se rigen por tratados internacionales, como el de Lima de 1929, que definen la soberanía sobre los territorios. Chile y Perú mantienen relaciones basadas en cooperación y estabilidad regional, con herramientas diplomáticas y jurídicas para preservar la armonía bilateral.

Las recientes declaraciones del político peruano Antauro Humala, quien planteó la posibilidad de “recuperar” Arica y Tarapacá “por la vía diplomática o armada”, provocaron amplio rechazo en Chile y reabrieron una discusión histórica en la agenda pública. La controversia también encontró distancia en el propio escenario político peruano: el candidato presidencial Roberto Sánchez aclaró que dichas afirmaciones no representan su programa, enfatizando que no existen conflictos territoriales pendientes con Chile tras los tratados internacionales suscritos entre ambas naciones.

Aunque el episodio generó repercusión mediática, especialistas coinciden en que estas declaraciones responden más a dinámicas políticas internas en Perú que a una amenaza concreta para la relación bilateral.

Para el Dr. Manuel Gutiérrez, académico de la Facultad de Comunicación, Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), la polémica debe leerse dentro del actual escenario político peruano.

“En términos generales, la polémica instalada obedece a un difícil contexto electoral del país vecino del norte, que completa casi una década de desorden institucional. Se presume negligencia en la gestión de la reciente elección presidencial, sin contar con una histórica dispersión de candidatos nunca vista en el Perú”, explicó.

En ese contexto, agregó que este tipo de discursos suelen utilizar componentes nacionalistas e históricos con fines electorales, más que como expresión de una política internacional efectiva. “La situación sobre Chile es muy clara y la opinión pública de ambos países no ha hecho eco de la polémica. También hay que entender que en Perú siempre ha existido una prensa sensacionalista muy particular que se nutre de polémicas de carácter histórico nacional”, sostuvo.

Soberanía definida hace más de un siglo

Desde una perspectiva histórica, el doctor en Historia subraya que la soberanía sobre estos territorios quedó definida hace más de un siglo a través de instrumentos jurídicos internacionales. “Las relaciones diplomáticas con Perú están muy claras desde el Tratado de Ancón de 1883 que puso fin a la Guerra del Pacífico, y al Tratado de Lima de 1929 que delimitó definitivamente los límites terrestres. Recientemente, en 2014 un nuevo tratado con Chile determinó el nuevo límite marítimo”, indicó el Dr. Gutiérrez.

Desde el Derecho Internacional Público, la académica de la Facultad de Derecho UCSC, Carla Chovar, reforzó que dichos acuerdos mantienen plena validez jurídica y continúan siendo obligatorios para ambas naciones. “El tratamiento actual de nuestra frontera con Perú se regula principalmente por el Tratado de Lima de 1929. Este tratado es válido y obligatorio para las partes. Tiene carácter vinculante en el Derecho Internacional Público, debido al principio del Pacta Sunt Servanda y en armonía con lo dispuesto en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969”, explicó.

La especialista agregó que este tratado fue concebido precisamente para cerrar de forma definitiva las controversias territoriales entre ambos países. “En el preámbulo del Tratado es posible concluir que este tuvo por propósito expreso remover toda dificultad entre ambos países”, sostuvo, añadiendo que el artículo segundo establece con claridad la división territorial entre Tacna para Perú y Arica para Chile.

Mapa de la provincia de Tarapacá
Mapa de 1897 | Memoria Chilena

Herramientas diplomáticas y jurídicas

Asimismo, Chovar enfatizó que, más allá de declaraciones políticas, el sistema internacional dispone de herramientas diplomáticas y jurídicas para preservar la estabilidad bilateral. “Desde el punto de vista de la conducción de las relaciones internacionales, es de suma importancia un abordaje técnico frente a cualquier declaración o insinuación de autoridades de países extranjeros ante eventuales reivindicaciones territoriales”, señaló.

En esa línea, recordó que “las comunicaciones diplomáticas pueden generar consecuencias de largo alcance, como ocurrió con el Memorándum Bákula de 1986, antecedente que posteriormente tuvo relevancia en el diferendo marítimo entre ambos países”. Por ello, recalcó que “el propio Tratado de 1929 contempla mecanismos de solución de controversias, además de la posibilidad de recurrir a tribunales internacionales como la Corte Internacional de Justicia de La Haya”.

Lejos de escenarios de tensión territorial, el contexto geopolítico actual posiciona a Chile y Perú como actores estratégicos del Pacífico Sur, con relaciones basadas en cooperación, intercambio y estabilidad regional. “Hay que entender que la polémica no perjudica a las relaciones entre ambos países, sino a un candidato presidencial peruano en particular”, afirmó el Dr. Manuel Gutiérrez.

Finalmente, el Dr. Manuel Gutiérrez destacó que “la situación internacional actual no permitiría ningún tipo de conflicto en el continente americano; todo lo contrario, se ha ido construyendo en las últimas décadas una relación práctica y pragmática entre Chile y Perú de mutuo beneficio”.