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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El reciente bombardeo de Israel y Estados Unidos a Irán desencadenó una escalada en un conflicto previamente tenso, llevando a una respuesta por parte de Irán que sugiere un conflicto bélico de grandes proporciones en gestación. Donald Trump plantea un posible derrocamiento del líder iraní y una transición al estilo venezolano. Sin embargo, la peculiar estructura de poder en Irán, donde el ayatolá ejerce un control significativo, plantea desafíos para este enfoque.

El bombardeo de parte de Israel y Estados Unidos a Irán el sábado pasado terminó por escalar un conflicto que ya venía acumulando tensión hace meses. Como era de esperar, el país persa respondió a los ataques, consolidando lo que, hasta ahora, tiene apariencia de convertirse en un conflicto bélico de grandes proporciones.

De acuerdo con el presidente estadounidense Donald Trump, tras el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, se buscaría un modelo de transición similar a lo que se hizo en Venezuela a comienzos de este año. “Todos conservaron sus puestos, excepto dos personas”, dijo.

No obstante, surge la duda de si solo derrocando a su líder y altos mandos militares bastará para conseguir una mayor cooperación con el país. Y es que, aunque existen muchos países en el mundo que combinan la política con la religión, su particular estructura y jerarquía de poderes convierten a la República Islámica de Irán en un modelo único en su clase, lo que podría dificultar una eventual transición.

El ayatolá y la estructura de poder en Irán

Aunque el país integra diferentes procesos democráticos en su régimen político —los que detallaremos más adelante—, al final del día la principal autoridad es el ayatolá, líder supremo que ostenta el poder ya sea de forma directa o indirecta sobre los diferentes asuntos del Estado.

Una vez que el líder supremo fallece, un nuevo líder es nombrado por la Asamblea de Expertos, un cuerpo deliberativo compuesto por 88 miembros, elegidos por voto popular —previa filtración— cuya otra función es, además, supervisar sus actividades. Desde la Revolución Islámica de 1979, el país persa ha tenido solo dos Líderes Supremos con rango de ayatolá: Ruhollah Jomeini, fallecido en 1989, y Alí Jamenei, quien murió tras los ataques ocurridos el pasado sábado.

Entre sus responsabilidades está confirmar la elección del presidente, los jefes de las fuerzas armadas y nombrar a los 34 miembros de la Asamblea de Discernimiento de Conveniencia del Sistema. Esta última cumple el rol de asesorar al Líder Supremo y, además, mediar posibles diferencias entre la Asamblea Consultiva —también conocida como Majlis— y el Consejo de Guardianes, un órgano poderoso que supervisa el cumplimiento del derecho islámico y la constitución.

Aunque la figura de este líder es sumamente relevante en el contexto político y religioso, también es importante señalar que Irán no es un régimen estrictamente personalista como lo fue Irak bajo Saddam Hussein o Siria con Bashar al-Assad. Esto, ya que se fundamenta en una teocracia institucionalizada y no necesariamente en el culto a un solo individuo. En ese sentido, la reciente muerte del líder supremo podría no ser, necesariamente, un presagio del colapso institucional del régimen.

Cómo funcionan y se organizan los diferentes órganos de la República Islámica de Irán

Aunque en Irán existe lo que podríamos llamar poder ejecutivo, legislativo y judicial, la forma en que conversan los diferentes organismos hace que el diagrama sea un poco más complejo de lo que podría entenderse en una democracia occidental.

Como señalamos, además del ayatolá, tenemos también la figura del presidente, el cual es electo democráticamente y ejerce durante un periodo de tiempo fijo de cuatro años. Aunque el líder supremo tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado, el presidente cumple funciones administrativas y políticas claves para el funcionamiento diario del país. Elige a sus ministros, propone presupuestos, gestiona la administración pública y representa a Irán en el exterior, aunque siempre bajo las directrices del ayatolá.

El actual presidente de Irán es Masoud Pezeshkian, electo en 2024. Como dato, el recién fallecido ayatolá fue presidente de Irán desde 1981 hasta 1989.

Aunque la rama legislativa de Irán consiste en la Asamblea Consultiva (Majilis), un parlamento unicameral cuyos miembros son elegidos por votación popular (290 miembros electos cada cuatro años), el Consejo de Guardianes existe como cuerpo teocrático-jurídico superior que supervisa al Congreso, valida a los candidatos a cargos populares y el cumplimiento de la Ley Islámica.

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Como se mencionó previamente, existe un órgano cuyo deber es mediar entre el parlamento y el Consejo de Guardianes: la Asamblea de Discernimiento de Conveniencia del Sistema, la misma que asesora al ayatolá. Recordar que esta última no es la misma que la Asamblea de Expertos, que es la que nombra al líder supremo.

Por último, tenemos también al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, un organismo que surge en 1979 como una milicia voluntaria encargada de proteger al régimen que surgía. Hoy, su misión es defender al régimen, tanto a nivel interno como externo. Es controlado directamente por el líder supremo, el ayatolá.