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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El estreno de la película "La Odisea (2026)" de Christopher Nolan ha generado controversia en círculos intelectuales. Se critica que se aleje del poema homérico y la falta de rigor literario, destacando su grandilocuencia y simplificación. En particular, el caballo utilizado en la escena de la guerra de Troya ha sido objeto de críticas por su representación diagonal y barroca, en contraste con la imagen clásica de la efigie de madera.

Controversia ha generado en los cenáculos intelectuales el reciente estreno de la película de Christopher Nolan, La Odisea (2026). Se le reprocha desviarse del poema homérico, de exhibir poco rigor literario y, a cambio, de traficar con la grandilocuencia y la simplificación.

Por Mauricio Claro

Sin embargo, el caballo creado para las escenas de la guerra de Troya, puede haber sido, en realidad, su gran error.

El caballo descrito en La Odisea y La Eneida, nos llega como la imagen sublime de un pasado arcaico. Y aunque apenas tenemos idea de cómo habrá sido esa efigie de madera, de la cual nos separan más de tres mil años, ya forma parte indeleble del imaginario cultural occidental.

Lo cierto es que el caballo es un símbolo remoto y complejo. En la antigüedad clásica, representaba la energía cósmica, los deseos y los instintos humanos.

Helena de Troya, de 1956, Warner Bros

Era el animal consagrado al dios Marte, por lo que el solo hecho de verlo, era presagio de guerra. Para Carl G. Jung, simbolizaba la faceta mágica del hombre. De ese carácter mágico deriva entonces la creencia popular que la herradura trae buena suerte.

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Respecto a la historia del arte, la que ha sido construida con poquísimos elementos (entre ellos el cuerpo humano, ciertas formas arquitectónicas, algunas plantas y unos cuantos animales, elementos con los cuales se obtiene, según Roberto Matta, desde el Giotto hasta Picasso), el caballo tiene reservado un lugar de privilegio.

Es por ello que la invención de esta imagen, henchida de sentido iconográfico, debe haber ocupado buena parte de las cavilaciones del director británico.

Troya, 2004, Warner Bros

Lo disruptivo en la película es que el caballo de Troya no parece una figura surgida de ese pasado arcaico. No está en posición horizontal, rígida, hierática, como habría de esperarse, sino que está en posición diagonal, erguido, con las patas delanteras suspendidas en el aire.

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Es un cuerpo en acción, propio quizás de la más regia estatuaria ecuestre. El caballo de Nolan tiene un sabor barroco, lo que resulta extravagante para la época de la cual la película pretende dar cuenta.

Las versiones precedentes al film (por nombrar algunas), coinciden en la representación de la escultura.

Éxtasis de Santa Teresa, de Gian Lorenzo Bernini, Iglesia de Santa María de la Victoria, Wikipedia

Ulysses, de 1954, con Kirk Duglas en el papel de Odiseo. Helena de Troya, de 1956, dirigida por Robert Wise. La mini serie para televisión de 1997, con Irene Papas como Anticlea. Incluso la popular Troya, de 2004, protagonizada por Brad Pitt, exponen un caballo en perfecta quietud, acorde a lo que el historiador de arte Johann J. Winkcelmann, define como la disposición clásica por excelencia, es decir, “la noble quietud, la serena grandeza”.

La diagonal es la línea del movimiento, por eso es hegemónica en el arte del barroco.

David de Gian Lorenzo Bernini, Galería Borghese

Basta ver las esculturas de Bernini en Roma: la flecha en la mano del ángel que está a punto de atravesar a la santa, en El éxtasis de Santa Teresa, o la posición perfectamente diagonal del cuerpo del David, que acaba de lanzar un piedrazo mortal al gigante Goliat.

Ambas son figuras icónicas de aquel estilo que floreció en los países católicos de la Europa en el siglo XVII (con epicentro en Roma), asociada desde entonces a las formaciones elípticas, a la curvatura, y a cierta vocación escenográfica y espectacular.

La Odisea, de Christopher Nolan

Por decirlo así, el artista barroco es un amante de lo movido.

Puede que este caballo moderno, invención de Nolan, tenga para la película efectos igual de perniciosos que los que tuvo ese coloso de madera para aquella ciudad inolvidable del rey Príamo. Ciudad ya borromeada por la bruma de los siglos, y manoseada por las malas películas.

Mauricio Claro

Mauricio Claro
Magister en teoría e historia del arte
Crítico de cine