Tecnología
S√°bado 07 abril de 2018 | Publicado a las 17:32
Cómo los smartphones, computadores e internet afectan nuestra memoria
Publicado por: Nicol√°s Sep√ļlveda
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Hagamos una prueba: 5, 31, 8, 11, 27.

En 2007, el psiquiatra Gary Small, profesor de la UCLA le pidió a seis personas que navegaran por internet en busca de información acerca de temas específicos. Tres de ellos eran usuarios avanzados de internet; los otros tres, novatos. Mientras navegaban, Small midió la actividad de sus cerebros por medio de resonancia magnética.

Como era de esperar, en los cerebros de los expertos el área activada era muchísimo más extensa que en la de los novatos, especialmente en la corteza prefrontal, asociada a la resolución de problemas y la toma de decisiones.

Seis días después, repitió el experimento. En el intertanto, los novatos tenían la tarea de navegar por internet una hora al día. Los nuevos resultados mostraron que sus cerebros ahora se activaban de manera similar a la de los más experimentados. Small replicó las pruebas con 18 sujetos. Los resultados fueron los mismos.

La experiencia es recogida en el libro Superficiales: ¬ŅQu√© est√° haciendo internet con nuestras mentes? (2010) del autor especializado en tecnolog√≠a Nicholas Carr, y es una muestra de c√≥mo la tecnolog√≠a nos est√° cambiando en forma dram√°tica.

Pixabay | Pexels
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El impacto de la tecnolog√≠a no es en s√≠ mismo positivo o negativo. Como apunt√≥ la psic√≥loga e investigadora Patricia Greenfield, luego de revisar m√°s de 40 estudios acerca del tema, ‚Äúcada medio desarrolla algunas habilidades cognitivas a expensas de otras. As√≠, mientras internet y las tecnolog√≠as basadas en pantallas han ayudado a que nuestro cerebro haya refinado su capacidad espacio-visual, nuestra capacidad de an√°lisis y atenci√≥n profunda se ha visto debilitada”.

Pero no nos desordenemos, concentrémonos en un solo tema y enfoquémonos en una de las áreas que más impacto ha sufrido: la memoria.

SI TE HE VISTO, NO ME ACUERDO

¬ŅCu√°ndo fue la √ļltima vez que memorizaste un n√ļmero telef√≥nico? Si hoy basta con presionar un bot√≥n, o pedirle a Siri que llame a alguien, no parece haber necesidad de memorizar una secuencia de ocho o m√°s d√≠gitos. Es una de las ventajas de la tecnolog√≠a.

Pero esta comodidad incide directamente en el menor ejercicio de nuestra memoria, específicamente en lo que conocemos como memoria de trabajo o memoria de corto plazo. Esta es la que nos permite almacenar y procesar la información necesaria para llevar a cabo una tarea determinada: seguir una conversación, conducir un vehículo, cocinar mientras hablamos por teléfono.

Como explica Nicholas Carr, la memoria de corto plazo es limitada y funcional, y cualquier distracción puede interrumpir el proceso. Y eso es justamente lo que internet y la tecnología de los smartphones hace: interrumpir y distraer por medio de mensajes instantáneos, avisos de redes sociales, notificaciones de emails, etc.

Pexels
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En 2012, una investigación realizada en el MIT identificó el circuito neuronal que permite crear recuerdos de largo plazo, y determinó que su funcionamiento era mucho más efectivo cuando se presta atención activa a lo que se está mirando. Otros estudios han demostrado que los escolares entienden y retienen menos cuando están realizando varias tareas mientras estudian.

LLAMADO DE ATENCI√ďN

La tendencia es el multitasking, algo que la tecnolog√≠a propicia. En Chile, el 45% de la poblaci√≥n utiliza smartphones. Es decir, casi la mitad de la poblaci√≥n puede estar siendo interrumpido por mensajes y notificaciones mientras estudia o trabaja, o intenta memorizar algo. Seg√ļn las proyecciones, la cifra aumentar√≠a a un 56,8% el pr√≥ximo a√Īo.

Los teléfonos inteligentes, equipados con cámaras cada vez más avanzadas, permiten atrapar momentos para recordarlos de la mejor manera posible cuando queramos. Pero, irónicamente, esto podría estar privándonos del recuerdo real: las sensaciones que nos inundaron mientras vivimos un momento (el calor, el frío, el olor, la emoción) no son lo mismo que el recuerdo de haber tomado una foto.

Pexels
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Sin la atención necesaria, nuestro cerebro no recolecta la información para generar un recuerdo en la memoria de largo plazo. La psicóloga e investigadora Emma Templeton, coautora de un estudio acerca de la memoria y el uso de medios de registró, pronto a ser publicado, adelantó a Vox.com que sus resultados confirman que sacar fotografía, en general, deteriora nuestro recuerdo de una experiencia.

¬ŅPor qu√©? La hip√≥tesis de Templeton es que los aparatos que usamos ‚Äúnos distraen de la experiencia, y por esa distracci√≥n no recordamos aquello a lo que se supone que estamos prestando atenci√≥n‚ÄĚ.

MEMORIA LLENA

Aqu√≠ tambi√©n entra en juego lo que se conoce como descarga cognitiva: es la costumbre cada vez m√°s arraigada de traspasar a la responsabilidad de almacenar informaci√≥n a un dispositivo tecnol√≥gico. Como un computador. O un tel√©fono, cuando registramos un n√ļmero telef√≥nico y no lo memorizamos.

Un estudio de 2011 publicado en la revista Science concluyó que cuando pensamos que un computador guardará un dato, las posibilidades de recordarlo por uno mismo disminuyen.

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¬ŅSignifica esto que nos estamos volviendo menos inteligentes? La respuesta del psic√≥logo Nathaniel Barr es un rotundo no. Barr es coautor de un estudio de 2015 que demostr√≥ que el uso de smartphones para almacenar informaci√≥n es una t√°ctica propia de quienes tienden a evitar un estilo de pensamiento anal√≠tico o complejo. La tecnolog√≠a se convierte en una herramienta para quienes tienen habilidades cognitivas menos desarrolladas, una especie de ‚Äúatajo cognitivo‚ÄĚ.

Adem√°s, Barr advierte que la descarga cognitiva no es necesariamente perjudicial, sobre todo si se usa para liberarse de cosas sin importancia.

RECUERDOS DEL FUTURO

Los nunca bien ponderados millennials est√°n en el centro de esta problem√°tica. A gran parte de ellos les toc√≥ adoptar las nuevas tecnolog√≠as cuando eran adolescentes, pero otro porcentaje importante no conoci√≥ el mundo sin internet y sin smartphones. ¬ŅEs posible que su memoria se vea m√°s afectada que la de sus antecesores?

Los resultados de una encuesta realizada a nivel nacional en Estados Unidos parecen demostrar que es as√≠. Sus resultados arrojaron que el 15% de los j√≥venes entre 18 y 34 a√Īos son proclives a olvidar qu√© d√≠a es; entre los mayores de 55, esta cifra baja a solo un 7%. En el apartado ‚ÄúOlvid√© d√≥nde dej√© mis llaves‚ÄĚ los resultados son similares: 14% entre los j√≥venes, 8% entre los mayores. ¬ŅOlvidar llevar almuerzo o colaci√≥n? 9% versus 3%. El √ļnico √≠tem en el que los millennials tienen mejor memoria es los nombres, con un 16% de olvidos contra un 23% de los m√°s viejos.

Consultada por Bussinesswire.com, la terapeuta ocupacional Patricia Gutentag atribuyó estos resultados al estrés. Estudiar para los exámenes, prepararse para entrevistas de trabajo, problemas con la pareja: la tensión provocada por estos elementos puede llevar a la depresión, el error de juicio y el olvido.

Pero Gutentag tambi√©n apunta a otro factor propio de las nuevas generaciones. ‚ÄúEncontramos tasas m√°s altas de trastorno por d√©ficit atencional con hiperactividad en adultos j√≥venes. Se trata de la poblaci√≥n que ha crecido usando la tecnolog√≠a en modo multitasking, muchas veces apremiado por la falta de sue√Īo, lo que lleva a mayores niveles de olvido‚ÄĚ.

Y ahora, ¬Ņcu√°ntos de los n√ļmeros del comienzo puedes recordar?

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