VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El anestesista Juan Maeso, condenado a 1.933 años de prisión por contagiar hepatitis C a 275 pacientes en Valencia, falleció. Pese a la sentencia, salió en libertad condicional en 2023 por su salud. El brote se detectó en 1998, y durante el macrojuicio se reveló que se inyectaba las sustancias anestésicas con la misma aguja, siendo la fuente única del virus según estudio filogenético.

El anestesista Juan Maeso, condenado a 1.933 años de prisión por el contagio masivo de hepatitis C que afectó en Valencia a 275 pacientes, falleció este lunes en un hospital, según confirmó su mismo abogado.

Vale destacar que, a pesar de la milenaria condena, el hombre salió de la cárcel en marzo del 2023 por libertad condicional tras haber pasado más de quince años en prisión y debido a su delicado estado de salud, que se ha ido agravando hasta su muerte.

Anestesista condenado a casi 2 mil años de cárcel

El caso del anestesista Juan Maeso salió a la luz en 1998, cuando comenzó a detectarse un número inusual de infecciones de hepatitis C en cuatro hospitales de Valencia, uno público y tres privados, y se confirmó que el foco del brote era el propio anestesista, portador del virus de la hepatitis C.

En septiembre de 2005 comenzó el macrojuicio por este contagio masivo en el que, dada su magnitud (con un sumario de 22.000 folios), fue necesario habilitar una sala especial en la Ciudad de la Justicia de Valencia que diera cabida a 153 abogados y 114 procuradores, y por la que pasaron más de 600 testigos entre afectados, médicos, directivos de los diferentes hospitales y cargos del Gobierno valenciano.

Durante el juicio se llegó a la conclusión de que el anestesista se inyectaba parte de las sustancias anestésicas que iba a administrar a los pacientes, y de que lo hacía con la misma aguja.

Asimismo, peritos expertos en genética presentaron los resultados de un informe que demostró, a través de un estudio filogenético, que los virus de hepatitis C de 275 pacientes infectados provenían de un mismo foco, el virus que llevaba el anestesista, al que consideraron la «fuente única».

Tras diecisiete meses de juicio, en 2007 la Audiencia de Valencia condenó al anestesista a 1.933 años de prisión y a la Generalitat al pago de indemnizaciones por más de 20 millones de euros como responsable civil subsidiaria, una condena confirmada en 2009 por el Tribunal Supremo.